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María Callas

Diputación de Málaga

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María Callas

Maria Callas, la súper-soprano grecoamericana, vivió como un personaje de ópera. Su historia es un
aria. Bienvenidos a una “de las grandes historias trágicas de amor de nuestros tiempos”, como
afirma el filme. Esta es la increíble saga de su espíritu, arte, sempiterno combate interior, así como la de los hombres que la moldearon y adoraron. Y rompieron. Hallarán metamorfosis y renacimientos: de soprano obesa que “parecía la estatua de la libertad” pasó a ser una especie de Audrey Hepburn operística. Hallarán directores que la cuidaron (como Visconti), y gigolós que la timaron: fue presa de una tormentosa pasión con el vil magnate Onassis (“estoy a su merced, soy como una virgen”, afirmó, desvalida) que dominaría su vida entera. Vivió la muerte sus personajes,
peleó a dentelladas con la prensa, fue malentendida y calumniada. Pero, a pesar de todo, conservó su dignidad, su carácter, su presencia, su VOZ. Tony Palmer satisface de una vez por todas nosotros la gigantesca fascinación post-mortem de la Callas.

19,00 horas
Alhaurín de la Torre
Actividad Cultural
5/10/20185/10/2018Europe/MadridMaría CallasDiputación de Málaga

Maria Callas, la súper-soprano grecoamericana, vivió como un personaje de ópera. Su historia es un
aria. Bienvenidos a una “de las grandes historias trágicas de amor de nuestros tiempos”, como
afirma el filme. Esta es la increíble saga de su espíritu, arte, sempiterno combate interior, así como la de los hombres que la moldearon y adoraron. Y rompieron. Hallarán metamorfosis y renacimientos: de soprano obesa que “parecía la estatua de la libertad” pasó a ser una especie de Audrey Hepburn operística. Hallarán directores que la cuidaron (como Visconti), y gigolós que la timaron: fue presa de una tormentosa pasión con el vil magnate Onassis (“estoy a su merced, soy como una virgen”, afirmó, desvalida) que dominaría su vida entera. Vivió la muerte sus personajes,
peleó a dentelladas con la prensa, fue malentendida y calumniada. Pero, a pesar de todo, conservó su dignidad, su carácter, su presencia, su VOZ. Tony Palmer satisface de una vez por todas nosotros la gigantesca fascinación post-mortem de la Callas.

Alhaurín de la Torre