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¿Puede ser sostenible un festival musical?

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¿Puede ser sostenible un festival musical?

Surge en 2007 para recuperar una zona enclavada en plena Sierra de la Demanda que se despuebla a marchas forzadas

El verano es época de descanso, de ocio y, por tanto, de espectáculos musicales. Ya sea en forma de concierto o festival de uno o varios días, suelen arrastrar a una gran cantidad de personas. Y eso, la aglomeración, compite la mayor parte de las veces con la sostenibilidad. Pero no siempre tiene por qué ser así, tal y como lo demuestran en la provincia de Burgos con Demandafolk.

Este festival se celebra en el Valle de Valdelaguna y Huerta de Arriba, en la comarca de la Sierra de la Demanda, a unos 80 kilómetros de la capital.

Demandafolk surge en 2007 de la acuciante necesidad de recuperar una zona, enclavada en plena Sierra de la Demanda, que se despuebla a marchas forzadas. Los jóvenes ya no tienen intereses laborales en su pueblo, y el pueblo tampoco les ofrece actividades interesantes más allá de la caza y la pesca, y prefieren quedarse en la ciudad, con lo que incluso los veranos atraen a menos gente que en otras épocas.

Por tanto, entre los principales objetivos de Demandafolk se encuentran revitalizar la Sierra de la Demanda, recuperar sus tradiciones, crear un festival no convencional y apto para todos los públicos, que sea sostenible y crear sinergias con otros agentes culturales y sociales de la zona.

Pero lo más destacado de este festival es que es respetuoso con el entorno natural en el que se celebra. Además, han implantado una serie de medidas para conseguirlo:
• Implantación de una recogida selectiva de residuos en las instalaciones.
• Ponen a disposición de los asistentes ceniceros individuales y colectivos para las colillas.
• Sólo sirven en vaso reutilizable (ya se adquirido en el festival o traído desde casa).
• Todo el menaje utilizado por la organización está fabricado con materiales orgánicos.
• Los coches con menos de tres personas pagan 5 euros de parking.
• Plantan árboles anualmente para compensar las emisiones de CO2 generadas.
• Ubican el parking fuera de la zona urbana para evitar ruidos a los vecinos.
• Establecen horarios de silencio en zonas de acampada.
• Realizan talleres y actividades relacionadas con la sostenibilidad ambiental.
• Disminuirán un 20% la tirada de carteles y marca páginas para reducir el consumo de papel.
• Eliminación de las botellas de plástico, adquiriéndolas de cristal y retornando el 100% de los envases de vidrio.
• Todos los puntos de venta de comida del festival externos a la organización dejarán de entregar menaje de plástico.

Con todas estas medidas, sin duda, señalan un camino para el ocio sostenible capaz de revitalizar zonas de la España despoblada.