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Historia de Ojén

Diputación de Málaga

Historia de Ojén

La historia de los primeros pobladores del têrmino de Ojên se remonta al Paleolîtico Medio, por el hombre de Neandertal, aunque tambiên se han encontrado pruebas contundentes de asentamientos del Neolîtico en la Cueva Pecho Redondo.

Aunque no hay noticia escrita sobre asentamientos romanos, se cree que durante la êpoca del Bajo Imperio Romano habîa, en este têrmino, un poblado dedicado a la explotación agrîcola y ganadera.

En el 711, con el inicio de la dominación árabe, se empiezan a plasmar interesantes huellas en el trazado urbano de Ojên, además de los restos del castillo y sus tradicionales aprovechamientos de agua para la agricultura.

Siglos más tarde, en el año 1485, se produjo la toma definitiva de esta población por el Rey Fernando el Católico, êpoca en la que poseîa una gran actividad comercial con África. En aquella êpoca Ojên dependîa de Marbella, población que habîa sido tomada por los cristianos ese mismo año, pero donde no permitieron la presencia musulmana para evitar su colaboración con los piratas turcos y con los berberiscos.

En el año 1609, los moriscos fueron expulsados definitivamente de la zona por el rey Felipe Tercero, para dos siglos más tarde, concretamente en el año 1807, independizarse de Marbella.

Ojên fue visitada por el rey Alfonso Trece, quien vino invitado a una cacerîa en el Refugio de Juanar, Parador Nacional desde 1965 y actualmente dedicado a la hostelerîa siendo uno de los establecimientos más singulares de la provincia.

La villa de Ojên cuenta con todas las caracterîsticas propias de un pueblo de montaña aunque viven de cara a la Costa del Sol, al estar situado a unos 10 kilómetros de Marbella. Y es que Ojên, como antes decîamos, siempre ha recibido la visita de numerosos e ilustres turistas. Ya en el siglo dieciocho el cronista británico Francis Carter describîa que era "un pueblo de gente afable y sencilla, que desconoce el tê y el cafê, pero que disfruta de leche de cabra en sus tazas de barro". Es, por tanto, el turismo una de sus principales fuentes de ingresos. Pero tambiên están las labores agrîcolas más tradicionales, como se puede comprobar en los bancales de huertas que rodean al pueblo, de cîtricos y hortalizas.

Antes de entrar al pueblo encontraremos la fuente de "El Chorrillo", que da la bienvenida a los visitantes y cuenta con un agua de excelente calidad. No hay que olvidar que estamos en la Sierra de las Nieves. Adentrándonos en el pueblo veremos que las calles son estrechas y empinadas; las casas blancas y adornadas con flores. Pero tambiên veremos que hay numerosas cuevas, capricho de la Naturaleza, que presentan un paisaje singular en el entramado urbano. Como en todos los pueblos, la plaza es el centro de su actividad.

Muchas son las curiosidades de este municipio. Quizá las más relevantes son el festival de flamenco, "El Castillo del Cante", que celebra todo los años y por el que desfilan las grandes figuras del momento; o su ya mîtico aguardiente, que fue el más famoso de España y que se destilaba en esta villa. El artîfice de la receta fue Pedro Morales quien la guardó tan celosamente que, a su muerte, se perdió y su hijo ya no pudo conseguir un sabor igual.