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Historia de Manilva

Diputación de Málaga

Historia de Manilva

Los comienzos históricos de la comarca relacionan el origen de la ciudad con momentos de un Neolîtico final en la Sierra de Utrera, próxima a Manilva. Entre los más de veinte yacimientos arqueológicos localizados en el têrmino municipal destaca el Cerro del Castillo con restos del Bronce Final. La mayorîa de los yacimientos son de êpoca romana aunque tambiên aparecen restos medievales. Ejemplos de esta êpoca romana son la Villa de Sabinillas, el Entorno del Castillo de la Duquesa, el Haza del Casareño, las Lagunetas o el mismo Manilva. Los restos que corresponden a la Edad Media se encuentran en la Alcarîa, el Cerrillo de la Sepultura, el Cerro del Tesorillo o la Torre Almenara de Chullera, anterior a la conquista, y la Torre de La Duquesa.

Desde el siglo dieciseis, y por pertenecer al Condado de Casares, la historia de Manilva camina junto a la de ese municipio. La inseguridad de las playas y caminos de la zona provoca que Marbella, Gibraltar y Ronda soliciten a Carlos Quinto que pida al Duque de Arcos más protección y la instalación de una población en la costa. En 1528 Carlos Quinto da la orden para la construcción de una torre en el llamado Salto de la Mora; unos años despuês instalan su domicilio en la actual loma de los Mártires unos 50 vecinos de Casares, constituyendo lo que será El Cortijo, origen del actual Manilva, contando a principios de 1600 con una población estable.

Manilva continuará dependiendo de Casares hasta el 26 de octubre de 1796, año en que se obtiene su independencia, despuês de un largo pleito, con la concesión del Real Privilegio de Villazgo.

Este municipio se sitúa en el lîmite costero de las provincias de Málaga y Cádiz, cuya zona acantilada de gran belleza, Punta Chullera, cuenta con una torre que delata la situación estratêgica que ocupa la localidad. Apenas dos kilómetros separan el pueblo del mar. Su litoral está lleno de urbanizaciones y cuenta con un puerto deportivo y campos de golf, siendo, por tanto, el turismo una se sus mayores fuentes de ingresos. En cualquier caso, Manilva conserva el privilegio de la tranquilidad. La posibilidad de navegar, de pasear por los alrededores y alcanzar el pinar de los Llanos de Tábanos, son encantos especiales que lo han convertido en retiro de artistas. Asî encontramos su famosa "Casa Manilva" donde británicos e iberoamericanos encuentran lugar ideal para ese retiro. Esta afamada casa fue fundada, entre otras, por Delfina Entrecanales, mecenas de las artes. Los manilveños conectan profundamente con las actividades que realizan, participando activamente en ellas.

Sin embargo, hablar de Manilva es hablar de viñedos, los cuales se extienden por las lomas que rodean la localidad, siendo muy importante su producción de uvas de mesa, conocida como moscatel de Alejandrîa y a la cual se dedican más de 450 hectáreas. La fama le viene de que son de racimos de grano pequeño y con un sabor muy dulce. Con ello se ha puesto en comercialización otro producto tîpico de la zona: las pasas. No es de extrañar que el calendario festivo de Manilva se abra con la recolección de la uva, celebrándose la Fiesta de la Vendimia.