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Historia de Igualeja

Diputación de Málaga

Historia de Igualeja

Según los únicos datos que se han podido recopilar sobre la historia del municipio, parece ser que los asentamientos de Igualeja se ubicaron, durante la época árabe, en la cora o provincia de Takuranda para más adelante, desde la conquista de los Reyes Católicos, pertenecer a la jurisdicción de Ronda como señorío del infante Don Juan. A la muerte de éste, pasó a su viuda y, tras el fallecimiento de la misma, revirtió a la Corona, sin que se tengan noticias posteriores a la fecha.

El escudo de Igualeja, timbrado de la Corona Real, consta de un puente de un solo ojo en dorado, mazonado de sable sobre ondas de plata y azur, surmontado de dos casas doradas aclaradas de azur, puestas en faja en los flancos, y todo ello sobre campo de azur.

La Serranía de Ronda no se puede entender sin el río Genal. Y el Genal nace prácticamente en el interior de esta localidad situada a 693 metros sobre el nivel del mar. Entre el nacimiento del río y el casco urbano apenas hay 200 metros. Pero no es el único que atraviesa su término municipal ya que las sierras sobre las que se asienta el municipio (Blanca, Bermeja y Palmitera) dan forma a una serie de valles por los que discurre los ríos Seco y Guadalmina. Esto supone que más del 67 por cien del término sea forestal. El resto es terreno de rocas y pedregral con algo de cultivo (menos de un 10 por cien).

Igualeja adquiere aires de capitalidad de la subcomarca del Valle del Genal al ser, de todos los pueblos que la integran, la de mayor población. Su proximidad a la Costa hace que muchos de sus habitantes se desplacen a la misma para trabajar. Pero ésto no suple su enorme profundidad rural. Paseando por el casco urbano veremos que las calles son estrechas, pavimentadas con cemento y piedra vista, algunas de fuertes pendientes y bellos rincones que muestran la pasión de los lugareños por mantener bien cuidado su pueblo. El ambiente que se respira, como en casi toda la zona, es el forestal, con el castaño como patrón. Pero en Igualeja también encontramos pinceladas de aspectos más impresionistas, muestra de quienes se emigraron y retornaron de Alemania, Suiza, Francia y Bélgica.

En ese paseo nos encontraremos con la iglesia de Santa Rosa de Lima, con el Alminar (figura paralepípeda rectangular con cuatro arcos de medio punto en el cuerpo de campanas) o con la ermita del Divino Pastor, del siglo dieciocho. Todos estos edificios se proyectan a través de una plaza cuadrada, con fuente, que divide a la localidad en dos barrios. Las casas, de una y dos plantas, tienen paredes encaladas, balcones y rejas de hierro, y están cubierta por teja árabe.