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Historia de Genalguacil

Diputación de Málaga

Historia de Genalguacil

El origen del nombre y las minas encontradas en su têrmino hacen suponer que en estas tierras se instaló algún mandatario de esta êpoca. Se sabe que aquî existieron minas de oro, plata y cobre, en la Cueva de Baque, que fueron explotadas por fenicios y griegos. Quedan algunos vestigios culturales en el lugar denominado Los Morteretes, no muy lejos del monte Los Reales.

Más tarde, según relata Don Diego Hurtado de Mendoza (cronista de las guerras de Granada) durante la expulsión de los moriscos, destacó el levantamiento en esta zona en el cual murió el noble Don Alonso de Aguilar a manos del jefe morisco el Feri de Benestepar.

Despuês de la expulsión se repobló la localidad con cristianos venidos de otras zonas y en los censos eclesiásticos de 1586 el núcleo de Genalguacil aparece como solariego del Duque de Arcos. Se sabe que esta población obtuvo cêdula de villazgo, pero sin precisar el monarca y la êpoca en la que fue concedida.

Genalguacil es un pueblo rodeado de naturaleza; y es que casi el 90 por cien de tu têrmino municipal corresponde a un terreno forestal. En êl se sitúa uno de los mayores pinsapares de la Serranîa de Ronda. Ésta dependencia de las condiciones del terreno hace que sea un lugar muy tranquilo, con bastantes casa viejas de mamposterîa y ladrillo, de una planta y cubiertas de teja morisca. En el centro destaca la iglesia de San Pedro de Verona. El trazado urbano en lîneas generales corresponde a una organización primitiva con sólo un par de calles de trazado nivelado; el resto son escalonadas, poca amplitud, muchos quiebros y esquinas y algún que otro ensanche. Todo ello de acuerdo con las viejas estructuras árabes.

En esa privilegiada naturaleza en la que está inmersa Genalguacil destacan las elevaciones de los Posteruelos, Benastepar y Quejigal, asî como el monte Los Reales que es una masa colosal de rocas eruptivas con gargantas pobladas de pinares a tan sólo unos 8 kilómetros del Mediterráneo.