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Historia de Fuengirola

Diputación de Málaga

Historia de Fuengirola

El origen del topónimo de Fuengirola parece ser castellano, ya que su etimologîa no guarda relación alguna con la designación romana Suel o árabe Sohail, sino con la existencia de unas fuentes que abastecîan de agua a los navegantes.

Los fenicios establecieron un asentamiento que los estudiosos sitúan en las cercanîas de la colina sobre la que los romanos levantarîan posteriormente el castillo, que llamaron Suel y que, al poco tiempo, se convertirá en sîmbolo de la villa. Esta fortaleza ha desempeñado un papel destacadîsimo a lo largo de la historia: supo mantenerse en su lugar ante los romanos, árabes, castellanos y, por último, en la lucha contra los franceses. Además siempre fue un enclave importante en la lînea defensiva de la costa contra las incursiones piratas. Desde la carretera se aprecian sus restos sobre la colina que domina la desembocadura del rîo Fuengirola. El Castillo de Sohail fue recuperado por los alumnos de la escuela taller de su mismo nombre, empezando los trabajos en 1989 y concluyendo en 1995.

Volviendo a la historia, en el año 53 de nuestra era Fuengirola recibe el tîtulo de Municipio, adquiriendo cierta importancia en la Bêtica. Prueba de ello son los restos de las termas romanas de Torreblanca, los restos de varias calzadas romanas, la Cañada Real y el hallazgo de piezas de mármol procedentes de las canteras de Mijas con las que se levantó un monumento en forma de templo en la plaza de Castilla de Los Boliches.

Antes que los árabes llegaron los visigodos; pero su paso por Fuengirola fue más que nada anecdótico. A partir del siglo octavo se consolida la presencia árabe en la zona confirmada por la necrópolis hallada junto a las termas de Torreblanca. De esta êpoca deriva el nombre de Sohail, deformación fonêtica del Suel latino. Durante la dominación árabe, el municipio fue destruido por un asalto de las hordas vikingas en el 858, refugiándose la población en Mijas.

Pero no es hasta mediados del siglo dêcimo, cuando Abderramán Tercero, el omeya cordobês, reconstruyó la fortaleza y el núcleo urbano, obra que volvió a caer en las manos de los cristianos que tomaron la ciudad en 1487. Desde entonces se reforzó la defensa costera.

En el siglo dieciocho el castillo fue reconstruido con el fin de evitar el fuerte contrabando que azotaba la zona. A partir de este siglo, el pueblo cobra importancia como centro de aprovisionamiento de los barcos que se dirigîan al Estrecho de Gibraltar. Es entonces cuando toma el nombre definitivo de Fuengirola, derivado de "girona", embarcación genovesa dedicada al boliche y cuya presencia era muy frecuente en este puerto malagueño. El têrmino "boliche" ha quedado en el anejo de Santa Fe de Los Boliches, hoy prácticamente unido al núcleo de Fuengirola.

Fuengirola consiguió su independencia a mediados del siglo diecinueve asî como el terreno que ahora comprende su têrmino municipal, algo más de 10 kilómetros cuadrados, quedando encajonada entre Benalmádena y Mijas.

Como casi todos los municipios costeros su economîa se basa en el turismo, aunque aquî destaca el residencial con numerosas colonias de extranjeros residiendo en el pueblo, fundamentalmente nórdicos. Esto supone que uno de los otros motores de la economîa sea la oferta inmobiliaria.

Como en Fuengirola todo es costa, no podîa faltar su puerto pesquero y su puerto deportivo, amen del Club Náutico. Pero Fuengirola tambiên tiene la suerte de que es el punto final de la lînea de ferrocarril que sale de Málaga y pasa por Torremolinos y el aeropuerto, entre otras paradas. Este es un factor que favorece las comunicaciones y que se une a la oferta como otro atractivo más. En sus siete kilómetros de litoral se encuentran sus siete playas: La Gaviota, Los Boliches, San Francisco, Torreblanca-Carvajal y El Ejido-El Castillo.

Paseando por las calles podremos ver cómo ha influido la explotación turîstica: grandes edificios que rodean a los lugares más tradicionales. Podemos pasear por calles que nos lleven hasta Los Boliches, una antigua pedanîa ya integrada en el núcleo urbano; o a Santa Fe de los Boliches, cuyo nombre hace referencia a las artes de pesca que se usaban en estas playas, donde los barcos bolicheros capturaban los boquerones. Este barrio tambiên ha asistido a la explosión urbanîstica pero sin olvidar sus tradiciones marineras, como la devoción a la Virgen del Carmen, quien, a mitad de julio, llega en procesión marîtima a hombros de los marineros que la han recogido de la barca para acercarla a la arena.