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Conjunto histórico de la Peña de Ardales

Diputación de Málaga

Conjunto histórico de la Peña de Ardales

Promontorio rocoso que preside el casco urbano de Ardales. Su singular situación estratégica provocó un muy temprano interés de los grupos humanos, atraídos por el paso natural entre la Hoya de Málaga, la Serranía de Ronda y la Vega de Antequera. La gran roca ha sido fechada durante el periodo Ordovícico, perteneciente a la Era Primaria, constituyéndose en uno de los fragmentos geológicos más antiguos del Sistema Bético de Andalucía (según la Universidad de Granada).

Arqueológicamente, la Peña de Ardales es uno de los yacimientos más interesantes sobre la ocupación humana de un espacio concreto, dado que se han podido rastrear vestigios desde los últimos neandertales hasta finales del siglo XX. Más de cincuenta mil años que representan un registro de dos mil setecientas piezas que demuestran que el casco urbano actual está implantado encima de de una primitiva aldea Neolítica de algo más de cuatro mil quinientos años de antigüedad y que esa primera población anclada en este espacio, viendo pasar el tiempo y a todas las culturas que poblaron el sur de la Península ibérica.

Hasta aquí llegó la influencia tartésica en torno al año mil antes de Cristo, cambiando ese primer asentamiento prehistórico de cabañas por las primera casas cuadrangulares y el abandono al abrigo de las grandes rocas para desparramarse por la ladera en busca del río Turón. Durante el siglo Vº antes de Cristo los Iberos usaron la parte más alta de la roca como una auténtica acrópolis, ocupándola con un primer templo y convirtiendo esa costumbre de no usar la Peña como un lugar de hábitat en una norma hasta nuestros días. Desde entonces, en pleno siglo de Pericles, la gran roca sólo albergó edificios que representaban el poder (político, religioso o militar). Es un hecho que todas las construcciones conservadas mantienen ese carácter y eso ha llegado a nuestros días bajo una mentalidad social que convierte a la Peña en “el Castillo o la Iglesia” para toda la ciudadanía de Ardales.

Realmente, lo que nos queda en pie son los restos de la fortaleza medieval, en uso desde el siglo IX al XIX, y el templo religioso cristiano, construido sobre una mezquita medieval en el siglo XV, que conserva un impresionante artesonado mudéjar, arcos ojivales y varias capillas interesantes.

El gran promontorio mantiene visualmente una relación con el valle del río Turón y su conexión con los valles del Guadalteba y Guadalhorce (actualmente convertidos en los embalses), pero también con el arco montañoso de las estribaciones de la Sierra de las Nieves/Serranía de Ronda y con el puerto de montaña entre Carratraca y Ardales, ocupado por el camino de Málaga desde la época romana que fue, durante varios siglos, frontera entre el reino de Castilla y el de Granada, de ahí la gran importancia histórica de este lugar.

Los restos de la fortaleza que hoy vemos pertenecen a una construcción político/militar de  finales del siglo noveno, momento de la revuelta de Omar Ibm Hafsún, formando parte de sus dominios hasta que los Omeyas cordobeses pusieron fin a la rebelión con la rendición y  conquista de Bobastro. A partir del siglo trece, tras la conquista del valle del Guadalquivir por las tropas castellanas, el castillo de Ardales cobrará nuevamente importancia, pues la zona se convertirá en frontera entre Castilla y el reino nazarí, siendo frecuentes las incursiones cristianas para conquistarlo. La primera conquista se produjo en 1362, durante el reinado de Pedro el Cruel, aunque seis años después será recuperada por los nazaríes.

Los últimos años del siglo catorce se caracterizan por una relativa paz entre ambos reinos, pero a comienzos del siglo quince, aprovechando la debilidad del reino nazarí como consecuencia de sus luchas internas, los castellanos reanudan la conquista y ponen cerco a Ardales, que es nuevamente conquistada en 1433, junto con las plazas fronterizas de Turón e Iznájar, hasta que en 1447 pasa nuevamente a poder de los granadinos. En 1453 ó 1454 la fortaleza es definitivamente conquistada, tras la huida de sus habitantes, por el alcaide de Teba, Juan Ramírez de Guzmán, quien la incorporará más tarde a su señorío, origen del futuro condado de Teba/Ardales.

La primera imagen histórica de la fortaleza de Ardales nos la proporciona un grabado de Hoefnagle, perteneciente a la obra Civitates Orbis Terrarum, fechado en 1564, donde se aprecian en la cima de la peña los recintos con sus correspondientes edificaciones y el caserío que se extiende por la ladera. También aparece una gran acequia construida entre los siglos quince o dieciséis, que traía el agua de la cercana sierra de Alcaparaín y llegaba hasta la base de la fortaleza. De esta construcción hoy se conservan parte de la doble muralla, su arranque y varios lienzos embutidos en algunas viviendas modernas.

Del castillo también podemos diferenciar, en la actualidad, los dos recintos amurallados. El exterior se adapta al terreno, bordeando el contorno de la peña sobre la que se edificó, configurando una planta irregular. El acceso se realizaría mediante una puerta en recodo, localizada detrás del actual edificio museográfico. El recinto superior, probable alcázar o residencia señorial situado en la parte más elevada de la peña, es de planta cuadrangular, y tendría una torre en cada esquina; fue la zona ocupada por los castellanos tras la conquista de la fortaleza, convirtiéndose en la residencia del alcaide, hasta la destrucción de todo el complejo por parte de las tropas francesas tras su ocupación entre 1810 y 1813.

Actualmente, la Peña de Ardales mantiene un recorrido abierto al público que permite una visita guiada de una hora que incluye la subida al magnífico mirador natural y patrimonial y el recorrido por el edificio de dos plantas que expone la Colección Museográfica de la Historia y las Tradiciones de Ardales. Un gran aliciente para el turista cultural que vivirá la experiencia de forma muy pedagógica.

CÓMO LLEGAR

Cualquiera de las dos entradas a la Villa de Ardales desde la A-357 nos lleva al interior del casco urbano, lo mejor es aparcar el vehículo en la parte baja de la población y iniciar un recorrido desde la plaza a pie, por cualquiera de sus calles empinadas. La silueta del campanario de la Iglesia junto a la mole rocosa nos guiará. Bajo ese mismo campanario (el antiguo alminar medieval de la mezquita al que los castellanos añadieron el cuerpo de campanas) se encuentra la entrada señalizada al recinto.

PRECIO Y HORARIO

El precio único de la visita guiada es de 3 euros por persona y se realizan a las 11 y a las 12,30, para un máximo de 10 personas cada hora. El cupo máximo cada día, por tanto, será de 20 personas. Los días de visitas previstos hasta 31 diciembre 2020 serán los viernes, sábados, domingo y festivos. Menor de 5 años, acompañado de un adulto, gratis.

Pueden realizar su reserva en la Oficina Municipal de Turismo de Ardales todos los días por las mañanas de 9 a 14’30 horas, a través del teléfono 952458046 o mediante correo electrónico turismo@ardales.es
Es obligatorio el uso de mascarillas sanitarias.

Monumentos y arte > Castillo y muralla
C/ Iglesia, s/n, CP 29550