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Cuevas de Ardales o de Doña Trinidad

Diputación de Málaga

Cuevas de Ardales o de Doña Trinidad

El Paleolítico superior supone, en toda Europa, la segunda oleada de humanos  procedentes de África. Estas migraciones ocurrieron entre hace cuarenta mil y treinta y seis mil años, los nuevos Homo Sapiens volvieron a ocupar estos territorios que habían sido abandonados por los Neandertales, siendo su presencia muy bien documentada en la gran Cueva de Ardales, tanto a nivel arqueológico como artístico.
La Cueva de Ardales, también conocida como de Doña Trinidad Grund, propietaria desde 1854, se encuentra en el Cerro de la Calinoria, a 565 m sobre el nivel del mar, tiene una extensión de más de 1.597 metros en su galería principal, a lo que se deben añadir numerosos divertículos y pequeñas salas colaterales.

La cueva fue descubierta en 1821 cuando un terremoto abrió la entrada sellada desde hacía 3.500 años. Las primeras crónicas no sólo describen sus interiores, sino la presencia de esqueletos petrificados que se atribuyeron a antiguos mineros. Estas referencias captaron el interés de ilustrados como Sebastián de Miñano, Francisco María Tubino y Pascual Madoz que antes de mediados del siglo XIX ya propusieron la identidad pre-histórica de estos restos en la Exposición Universal de París de 1878.

Desde 1823, la cueva se abrió a la visita de viajeros adinerados, aprovechando la existencia de un incipiente sector turístico relacionado con la burguesía que veraneaba en los balnearios de aguas sulfurosas de Ardales y Carratraca. En esta época se construyeron las escaleras que todavía permiten realizar el circuito interior (1859). Doña Trinidad Grund fue la mejor exponente de esta época previa a la investigación científica, mejoró la accesibilidad en todo el recorrido y en 1866, dotó a la cavidad de un guía oficial y de soportes para lámparas de aceite que permitían contemplar la magnitud de las grandes bóvedas, sus estalactitas y columnas.

En la primavera de 1918, el famoso prehistoriador francés Henry Breuil visitó la cavidad acompañado del arqueólogo malagueño Miguel Such y rápidamente reconoció la importancia de la Cueva, siendo el primero en estudiar el arte rupestre de este yacimiento, publicándolo en París en 1921. La Guerra Civil trastocó todo el modelo de gestión y el abandono institucional sumió a la Cueva en el olvido durante toda la postguerra. Sus pinturas y grabados no volvieron a estudiarse durante muchos años y las referencias en los manuales fueron, cada vez, más difusas.

En 1981, se descubrieron una serie de galerías colgadas que tuvieron su propio acceso exterior durante la Prehistoria, son las denominadas Galerías Altas y aún no se han culminado de estudiar sistemáticamente, lo que ofrece grandes posibilidades a la investigación futura. Las inspecciones han confirmado un conjunto de Arte Paleolítico, varias construcciones realizadas con piedras acumuladas formando muretes y algunas herramientas talladas, junto a una quincena de restos humanos depositados a lo largo de las galerías o en grietas naturales.

En 1985 se inició una nueva etapa, el Ayuntamiento de Ardales promovió un proyecto de recuperación y estudio que ha llegado a nuestros días y que se ha visto enriquecido con el apoyo de numerosas entidades españolas y extranjeras, estando al frente de los estudios geológicos Juan José Durán; de los arqueológicos José Ramos y Gerd C. Weniger y del Arte rupestre Pedro Cantalejo y María del Mar Espejo. Un convenio entre el Neanderthal Museum de Alemania, la Universidad de Cádiz y el Ayuntamiento de Ardales, autorizado por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, ha permitido la aplicación de nuevas tecnologías al conjunto de la investigación prehistórica desde 2011.

La Cueva de Ardales fue incluida en 2010 en el Itinerario Cultural Europeo por el Consejo de Europa. La Ruta “Caminos del Arte Rupestre” que une los principales enclaves con Arte Prehistórico del continente. Desde 2019, la Diputación de Málaga promueve la inclusión de la Cueva en la candidatura a Patrimonio Mundial UNESCO “Caminito del Rey y su entorno”.

Prehistoria

Pocos yacimientos prehistóricos presumen de haber sido estudiados durante los últimos tres siglos (XIX, XX y XXI) y menos aún, los que permiten a la ciudadanía que lo solicitan, visitar el yacimiento para recorrer sus salas y galerías en las mismas condiciones que lo hicieron los que se aventuraron a principios del siglo XIX.

Los resultados científicos han corroborado que la cavidad se visitó regularmente durante un periodo no inferior a sesenta mil años, casi siempre vinculando estas incursiones en la oscuridad con las manifestaciones gráficas que han llegado a nosotros catalogadas como manifestaciones artísticas. Las grandes dimensiones de la cavidad y la completa oscuridad obligaron a los prehistóricos a usar puntos de iluminación portátiles y fijos y en sus actividades modificaron o rompieron formaciones naturales sin que sepamos concluyentemente por qué lo hicieron.

La vertiente científica más y mejor conocida es la del Arte rupestre Paleolítico. Se han publicado mil diez motivos pintados o grabados en el interior de sus galerías representados en 252 paneles o zonas diferentes de la cueva. Entre ellos se encuentran 787 signos abstractos, 106 motivos no identificados o mal conservados, 98 representaciones de animales, 10 figuras humanas y 9 huellas de manos. Todas las superficies disponibles han sido aprovechadas artísticamente: paredes, techos, suelos, estalagmitas y grandes rocas. Los ciervos (64%) y los caballos (26%) dominan entre el resto de animales. Otras especies (toros, cabras, serpientes, aves y un pez) son estadísticamente menos relevantes. De los ciervos, el 85% son representaciones de hembras.

En 2018,  se publicó en la revista internacional SCIENCE la datación de Uranio/Torio de los depósitos de costras calcáreas (pátinas) sobre algunos de los signos rojos confirmaron su edad muy antigua. Tres signos situados en unos pliegues estalagmíticos en la Sala de las Estrellas revelaron una edad mínima de más de 45,000 años y máxima de 65,000 años. En estas fechas, sólo los Neandertales vivían en el sur de la Península Ibérica, por lo que deben ser considerados como los autores de los signos. Este tipo de manifestaciones gráficas excepcionales son la prueba científica de que los Neandertales habían usado las paredes de las cuevas para dejar sus primeras grafías.

Las excavaciones arqueológicas se han realizado en tres espacios situados entre la Sala del Saco y la Sala de las Estrellas, entre diez y cuarenta metros al interior de la cavidad y con condiciones de ventilación que fueron favorables para el uso del fuego. Se han obtenido cronologías claves para entender las sucesivas ocupaciones humanas: -65.000 años, -51.000 años, -43.000 años, -36.000 años, -24.000 años, -19.500 años, -14.000 años, -11.500 años, y -8.000 años de antigüedad antes del presente. Estos usos coinciden con la sucesiva secuencia del Arte rupestre desarrollado en la Cueva y refuerzan la idea de que muchas de las actividades que han dejado huellas en los suelos estaban vinculadas con la creación o la contemplación del que ahora denominamos Arte rupestre.

El uso de la cueva en una etapa posterior a la Edad de Hielo se asoció principalmente con las actividades funerarias. La cavidad dejó de usarse como refugio o soporte del Arte,  se estudiaron un conjunto de más de veinte depósitos de huesos humanos pertenecientes al Neolítico y Edad del Cobre que contenían restos de mujeres y hombres, casi siempre menores de cuarenta años, aunque hay un varón de sesenta años; también se han recuperado algunos restos de menores de cinco años. Los restos humanos nunca se enterraron, sino que se buscaron grietas o pequeños nichos naturales, donde se depositaron sobre la superficie.

CÓMO LLEGAR

Los visitantes que tengan reservadas su visita guiada partirán desde el Centro de la Prehistoria de Ardales (Avenida de Málaga, nº 1. 29550 Ardales). Desde allí, con su coche, siguiendo al del guía, recorrerán cuatro kilómetros hasta la propia boca del yacimiento. Dentro, la visita durará hora y media y recorrerán 600 metros de galerías y salas para contemplar el arte rupestre Paleolítico y las excavaciones arqueológicas internacionales.

PRECIO Y HORARIO

El precio único de la visita guiada es de 10 euros por persona y se realizan a las 10 y a las 12,30, para un máximo de 8 personas cada visita. Los viernes y sábados se realizará una visita a las 16 horas. El cupo máximo cada día, por tanto, será de 24 personas. Los días de visitas previstos hasta 31 diciembre 2020 serán los viernes, sábados, domingo y festivos. Al no tratarse de una cueva turística, no puede visitarse por personas menores de cinco años, mayores de 70, o con problemas de movilidad.

Pueden realizar su reserva en el Centro de la Prehistoria de Ardales todos los días por las mañanas de 9 a 14’30 horas, a través del teléfono 608931657 o mediante correo electrónico patrimonio@ardales.es
Es obligatorio el uso de calzado de campo con suelas de goma y mascarillas sanitarias.

Cuevas
Cerro de la Calinoria, CP 29550
952458046