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Charca de la Extranjera. Río Padrón. Estepona

Diputación de Málaga

Charca de la Extranjera. Río Padrón. Estepona

  • Espacio Protegido: No incluido
  • Vertiente: Distrito Hidrográfico Mediterráneo
  • Curso fluvial principal: Río Padrón
  • Municipio: Estepona
  • Coordenadas: x: 307977 / y: 4039096 / z: 112 m
  • Localización: Enredada
  • Acceso: Cómodo
  • Interés: Bajo.

 

Cómo llegar

Desde la A-7 (Autovía del Mediterráneo), que no debemos confundir con la AP-7 (Autopista de peaje), enfilaremos la salida 160 en dirección a la Escuela de Arte Ecuestre Costal del Sol. Al llegar a la rotonda giramos a la izquierda y cruzamos un puente que nos sitúa, a la derecha, junto al río Padrón. Ahora remontamos hacia el norte pasando bajo el viaducto de la AP-7. El siguiente hito es la urbanización Forest Hill, cuya entrada queda a nuestra derecha. Recorridos 6 km el carril pasa a ser terrizo y un ramal desciende hacia la ribera del río. Unos metros más delante de ese cruce hallamos un explanada donde aparcar. Descendemos el ramal señalado y remontamos el Padrón para llegar a esta recóndita charca.

 

Datos de interés

Desde el vado del río hasta la poza, como hemos indicado, median casi 300 m que afrontaremos por el propio cauce. En ese tramo no cubrirá en ningún momento y con cierta habilidad, se puede avanzar saltando de piedra en piedra sin mojarnos. La poza se halla cortejada por pequeños cantiles entre los que se abre paso la corriente. El enclave reviste gran belleza y las aguas reflejan un intenso color verde. De remontar el cauce unos 500 m, llegaríamos a las marmitas del Padrón, de mármoles blancos muy pulimentados. De ese lugar se sube en poco más de un minuto hasta el carril donde aparcamos. Tan solo tendríamos que bajar plácidamente algo más de un kilómetro.

 

A tener en cuenta

La charca es de medianas dimensiones y solo cubre en el área central. La escasa altura de las rocas circundantes tentará nuestras ganas de saltar al agua, aunque antes tendremos que cerciorarnos de que en el fondo no existen rocas con las que golpearnos. La orilla es muy pedregosa y no permite una estancia cómoda; por otra parte, la estrechez del cauce y las laderas que nos contornean procurarán sombra según que sitios.

Ríos y arroyos