Esta web utiliza cookies para obtener datos anónimos de acceso. Si continúa utilizando este sitio asumiremos que está de acuerdo.
 
×

Fuego, vegetación densa y sequía: el ‘cocktail perfecto’ para un gran incendio

Diputación de Málaga
Noticias

Fuego, vegetación densa y sequía: el ‘cocktail perfecto’ para un gran incendio

Cuando se superan los tres umbrales se generan megaincendios de difícil control

El investigador del CSIC, Juli G. Pausas, establece en su artículo en ‘The Conversation’ éstos tres ingredientes que deben darse de forma simultánea para la generación de un gran incendio.

En su escrito detalla que “la relación de estos factores con los incendios no es lineal, sino de tipo umbral. Es decir, hay un nivel de igniciones, de continuidad de vegetación, y de sequía a partir de los cuales la probabilidad de incendio aumenta de manera exponencial (se dispara)”.

Tres umbrales superados

“Cuando se superan los tres umbrales se generan megaincendios de difícil control. Y estos umbrales varían con las condiciones meteorológicas. Concretamente, son muy bajos cuando las temperaturas son especialmente elevadas (olas de calor), la humedad baja o los vientos son fuertes. Es decir, en estas condiciones, se necesita menos igniciones, menos combustible y menos sequía para que se generen incendios. Por lo tanto, en esas condiciones particulares los incendios son mucho más probables, siempre y cuando haya igniciones y continuidad del combustible.

El reciente incremento en sequías y olas de calor está asociado al cambio climático. Sin embargo, los incrementos en igniciones y en continuidad de la vegetación son independientes del clima. El número de igniciones (tanto accidentales como provocadas) está muy relacionado con la actividad humana, y especialmente con actividades urbanas en zonas forestales o semiforestales. La continuidad de la vegetación está relacionada principalmente con el abandono rural y con plantaciones forestales densas. Hay que recordar que en España, y en muchos países europeos, la masa forestal está en aumento, a pesar de los incendios.

Por lo tanto, el incremento de las temperaturas, olas de calor y sequías facilita en gran manera los incendios, pero se requieren también igniciones y vegetación continua. Y eso es una buena noticia. Reducir las igniciones y generar discontinuidades en la vegetación es más sencillo que reducir el cambio climático (que también es necesario).

¿Qué podemos hacer?

Una manera de reducir los incendios es generar discontinuidades (horizontales y verticales) en la vegetación. Existen diversas herramientas para ello, tales como: realizar cortas y quemas prescritas, introducir herbívoros (salvaje o ganado), alternar sistemas forestales con cultivos, o permitir que ardan los incendios que sean poco agresivos.

Iniciativas como incentivar la actividad rural local y la resilvestración (rewilding) pueden actuar en la buena dirección. Cada una de estas herramientas puede ser válida dependiendo del sitio y las condiciones. Y dada la complejidad del tema, puede ser importante explorar una diversidad de herramientas. Ninguna de ellas elimina los incendios, pero reducen su probabilidad, su tamaño, y su intensidad.

En momentos de olas de calor o de vientos estivales fuertes sería importante limitar las actividades humanas en el monte. Esto es importante porque los incendios se producen cuando las igniciones coinciden con condiciones meteorológicas adversas en paisajes con suficiente vegetación. En esos escenarios, reducir las igniciones es clave.

Y, en cualquier caso, habría que reducir el consumo de combustibles fósiles. Esto ayudaría a frenar el aumento de CO₂ atmosférico, y así reducir la velocidad del cambio climático y la frecuencia de olas de calor. Y no solo por los incendios”.