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Políticas contra el cambio climático en el marco de la Unión Europea

Diputación de Málaga
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Políticas contra el cambio climático en el marco de la Unión Europea

Las políticas contra el cambio climático no hacen más que crecer durante los últimos años

Las políticas contra el cambio climático son nuestro primer paso. Cada vez más  países toman la decisión de declarar el estado de emergencia climática como prueba de que necesitamos actuar ya. Empezamos a experimentar las consecuencias del calentamiento global, y todavía no ha hecho más que empezar.

El pasado mes de mayo se produjo una reunión extraordinaria del Consejo Europeo. Los dirigentes europeos ratificaron la necesidad de presentar un paquete de medidas legislativas (llamadas objetivo 55) para proteger el medio ambiente. Este es el primer paso hacia la creación de algo muy importante.

Nos referimos a la futura llamada Ley Europea del Clima. Este proyecto de ley pretende garantizar la  protección del medio ambiente y las medidas de transformación necesarias para reducir la emisión de gases de efecto invernadero en el menor tiempo posible. Estamos avanzando despacio, es cierto, pero avanzamos.

También cabe destacar que en esta reunión se celebrado la vuelta de Estados Unidos al Pacto de París. Y se ha pedido a toda la comunidad internacional que aumente su compromiso con la naturaleza en la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Clima. También se ha instado a aumentar la ambición en ese sentido.

En noviembre de este año 2021, el mundo tiene una cita muy importante en Glasgow en la que todos nos jugamos mucho. Es imprescindible que la cumbre termine con acuerdos sólidos para enfrentarnos al cambio climático.

Objetivos y legislación de las políticas contra el cambio climático

Los objetivos de las políticas contra el cambio climático en Europa prometen reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 55% en 2030. Un plan que puede parecer ambicioso, pero que sin duda es necesario. Sin embargo, todo ello obedece a los compromisos internacionales, y es que estamos todos juntos en esto.

Pero tengamos en cuenta que Europa ya ha estado cumpliendo en el pasado. En 2017, las emisiones se habían reducido en cerca de un 20% con respecto a niveles de 1990. De esta manera se logró cumplir un objetivo tres años antes de lo planeado. Lo más complicado es la readaptación del tejido empresarial.
Cabe destacar el fuerte compromiso de los dirigentes europeos, ya que en diciembre de 2020 se acordó alcanzar la reducción del 55% de emisiones para 2030. Sin embargo, lo estipulado anteriormente era conseguir un 40% para esa fecha. Pero afortunadamente nos estamos dando cuenta de que es posible mejorar la situación.

Todos los países esperan ansiosos la propuesta de la nueva Ley Europea del Clima. No sólo va a implementar medidas para proteger el medio ambiente y luchar contra el calentamiento global. Además, hay otros objetivos secundarios que se esperan lograr a medio plazo:
    • Impulsar un crecimiento económico sostenible.
    • Generar puestos de trabajo.
    • Crear beneficios para la salud de los ciudadanos de la unión europea.
    • Aumentar la competitividad con innovaciones tecnológicas sostenibles.

El Pacto Verde Europeo lidera las políticas contra el cambio climático

Todas las accione y políticas contra el cambio climático deben obedecer a una misma hoja de ruta para que los esfuerzos caminen en la misma dirección. El documento responsable de transformar los objetivos en realidades, es el Pacto Verde Europeo. Esas directrices afectarán especialmente a sectores como la industria, la energía y el transporte.

El siguiente paso, es convertir todo esto en una obligación jurídica para todas las instituciones, empresas, y ciudadanos. Este marco legislativo tiene el compromiso y el objetivo inamovible de alcanzar la total neutralidad de emisiones en el año 2050. Y dada la situación, no podemos permitirnos fallar en la fecha.

El Pacto Verde Europeo establece medidas para lograr un uso eficiente de los recursos y generar una economía limpia y circular. Así mismo, será prioridad absoluta restaurar la biodiversidad y reducir los porcentajes de contaminación. Para ello, se describen las inversiones y herramientas necesarias para asegurar una transición ecológica.

Para conseguirlo, será necesario invertir en nuevas tecnologías respetuosas con el medio ambiente; ayudar a la industria a innovar y transformar los procesos de producción; instaurar un transporte más sostenible, tanto público como privado; descarbonizar el sector energético y dotar a los edificios de mayor eficiencia energética.

Se ha propuesto que al menos el 30% total del gasto vaya destinado a proyectos relacionados con el medio ambiente y el clima. Además, todo ello supone una gran oportunidad para impulsar un nuevo crecimiento económico que mejore la situación de los mercados y de empleabilidad.

El calentamiento global es un desafío y una emergencia mundial

Las políticas contra el cambio climático de la Unión Europea quieren que exista una sintonía de actuación con el resto de estados del mundo. Este problema es global, y requiere de la colaboración de todos, sin excepción. En las últimas dos décadas hemos vivido 18 de los años más cálidos jamás registrados.

En todos los países se empiezan a notar los efectos del cambio climático. Los grandes incendios forestales, las olas de calor y las inundaciones son cada vez más frecuentes, tanto dentro como fuera de Europa. Si no actuamos, en 2060 habremos superado un aumento de 2ºC, lo que tendrá efectos terribles sobre los ecosistemas.

No podemos olvidar que el aumento de las temperaturas y los fenómenos meteorológicos extremos reducirán nuestra capacidad para producir alimentos, pudiendo llegar a una situación global de hambruna.
Todos tenemos que aportar en esta lucha. Porque sin duda es la mayor batalla de la humanidad. Por eso, la Unión Europea es el mayor financiador en la lucha contra el cambio climático del mundo. Aquí no importa quien ponga más o ponga menos. Esa financiación va en gran medida destinada a ayudar a países en vías de desarrollo.

También debemos esforzarnos en que la transición sea justa, garantizando que socialmente sea equilibrada y equitativa