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Ruta 08. Río Genal y las pasarelas del GR 249 (Itinerarios fluviales)

Diputación de Málaga
Panorámica de Algatocín. Itinerarios por los paisajes fluviales de Málaga

Ruta 08. Río Genal y las pasarelas del GR 249 (Itinerarios fluviales)

Rutas A pie Fluvial
Dificultad - Media
Acceso -

Comienza esta ruta en el puente de la carretera MA-8305 (Algatocín-Jubrique) sobre el río Genal, junto a la venta San Juan, coincidiendo con un tramo solapado del GR-249 y GR-141, Gran Senda de Málaga y Gran Senda de la Serranía de Ronda respectivamente. El entronque a dicho vial se lleva a cabo desde la A-369 (Ronda-Gaucín) o desde la MA-8301 (Estepona-Jubrique). Al tratarse de una ruta lineal, en caso de contar con otro vehículo, lo mejor será seguir la carretera hacia Genalguacil (MA-8304) y virar a la derecha por un carril asfaltado que traspasa una cancela siempre abierta, entre los puntos kilómetros 2 y 3, unos dos kilómetros antes de llegar a la referida población. Dicho vial nos conduce al Prado de la Escribana, un descansadero de la vía pecuaria Cordel de Umbría, habilitado con mesas, bancos y juegos infantiles, en el lugar donde se acoplan los ríos Almárchar y Genal. En el llano existe espacio de sobra para dejar aparcado el vehículo que nos llevará de regreso. Otra posibilidad, aunque pilla algo a trasmano, es tomar desde Benarrabá el carril forestal asfaltado que de la misma manera, baja al Prado de la Escribana.

Duración - 1:45 horas
Longitud - 3800 Km
Rutas

Caminamos en dirección sur por el aparcamiento de la venta San Juan y subimos una rampa con vistas a Algatocín, abigarrado en lo más fragoso de la sierra.

A continuación baja el GR-249 solapado con el GR-141 hasta el molino del Álamo, junto al río Genal, y por su orilla y la trasera del camping San Juan avanzamos hasta vadear el río Monardilla. Seguidamente accedemos a una vega donde se ubican las ruinas de la venta Ventorriche.

Más adelante accedemos a un carril que pasa junto a la vega de los Tiritones, en parte cubierta de enormes olivos (Olea europaea) y granados (Punica granatum).

A otro lado del Genal, en una vega abrazada por un meandro, se oculta tras la fronda el antiguo molino de los Cipreses, totalmente restaurado como casa, aunque de su antiguo pasado perdura en esta parte del cauce, la torre escalonada del paso de cuna. Acto seguido retorna la vereda y atravesamos la primera de las pasarelas que solventan los taludes pizarrosos hendidos en el curso fluvial. El siguiente tramo discurre junto a la vega de los Cuarterones, presidido por dos ranchos ruinosos entre castaños y algarrobos (Ceratonia siliqua).

Ahora toca pasar por un andén en altura ayudados de un cable guía hasta concurrir a una desvencijada acequia que hará las veces de sendero. La siguiente vega, más pequeña, es la de Juan Ruiz; aquí crecen chopos (Populus alba) y una pequeña huerta familiar.

Posteriormente cruzamos la segunda pasarela y entramos en una zona sombreada por la vegetación riparia y densamente ocupada por vides silvestres (Vitis vinífera), ruscos (Ruscus aculeatus), emborrachacabras (Coriaria myrtifolia), jaboneras (Saponaria officinalis) y el hermoso acanto (Acanthus mollis) que halla en estas umbrías uno de sus rincones preferidos en el Valle del Genal.

En el tramo final nos esperan la última pasarela y una densa chopera, al final de la cual, a la izquierda, sube la vereda de los Limones hacia Genalguacil. Este es el punto donde se dirimen el GR-249 a dicha población y el GR-141 a Benarrabá. No obstante, avanzamos rectos unos metros entre cañas (Arundo donax) y tarajes (Tamarix africana), por la misma ribera del Genal, hasta alcanzar casi de inmediato la amplia vega de la Escribana, enclave donde finaliza la ruta.

Flora

Solanas, umbrías y las riberas del Genal son las tres caras de las vertientes del Genal, dos mundos enfrentados a un lado y otro del hilo hídrico, fácilmente reconocibles a ojos del profano por los distintos usos agropecuarios a los que se ven o fueron sujetos.

Las laderas expuestas al mediodía son vocacionalmente las mejores para los cultivos leñosos: almendros, olivos, nogales y viñas principalmente, que conviven yuxtapuestas a manchas de encinar y pinar.

En la banda de umbría prepondera el alcornoque, extendido por todo el entorno y muy bien adaptado a cualquier requerimiento litológico o climático.

En tanto, en las vaguadas cerradas y gargantas prepondera el quejigo, aunque el rey de la foresta en estos ambientes, aun siendo un cultivo, es el castaño, fagácea que aporta gran personalidad al paisaje del Valle del Genal y buenos tributos a las economías locales.

La crisis irreversible de la vida campesina en la montaña mediterránea tiene su mejor espejo en las vegas ribereñas. Donde antes lucían veredas, ranchos, ventorros, molinos hidráulicos, tenerías, huertas, hornos y caleras, hoy todo lo invade el vigoroso bosque en galería o el cultivo del chopo.

Fauna

Esta ruta cuenta con algunos elementos faunísticos de sumo interés por su peculiaridad o rareza, asociados tanto al medio acuático como a otros ecosistemas del entorno más próximo.

Una de ellas es el corzo morisco (Capreolus capreolus), un pequeño cérvido con una importante población en franca expansión; otra es el tritón pigmeo (Triturus pigmaeus), adscrito a la zona suroccidental de la Península y considerado en Andalucía como Vulnerable.

De la ictofauna destacan las endémicas boga del Guadiana (Pseudochondrostoma willkommii) y bordallo del Genal (Squalius malacitanus). Igualmente representativas son la trucha (Salmo Trutta), la lamprea marina (Petromyzon marinus) y la colmilleja (Cobitis paludica), restringida a los curso fluviales de la Península Ibérica.

Entre los invertebrados hallamos curiosas variedades como el arácnido Macrothele calpeiana, llamado vulgarmente como araña negra del alcornocal o la mosca de las piedras (Leuctra bidula), exclusiva de la cuenca del Genal y considerada como Vulnerable. Otro ilustre, recientemente descubierto, es un insecto de la familia de los tricópteros helicopsídicos asociado a fuentes y manantiales. Tanto en el cauce como en las riberas del río hallamos dos libélulas amenazadas, relictas de la Era Terciaria, una de ellas es la Macromia splendes, considerada en Peligro de Extinción, y la otra Oxygastra curtisii, con el estatus de Vulnerable.