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GR 243. Sierra de las Nieves. Etapa 2: El Burgo - Yunquera

Diputación de Málaga
El Burgo. Foto encabezado Etapa 2 GR 243

GR 243. Sierra de las Nieves. Etapa 2: El Burgo - Yunquera

Ruta A pie
Acceso -

1. Inicio de la etapa:

Acceso al punto de inicio: Travesía de El Burgo (A-366), pasado el puente sobre el río Turón en dirección a Yunquera, tomando el carril que se desprende a la derecha.

2. Finalización de la etapa:

Acceso al punto de finalización: Complejo los Arbolitos, junto al camping Sierra de las Nieves, en la pista forestal de la Sierra de las Nieves.

Habrá que mostrar precaución con el tráfico rodado en los tramos de carril, sobre todo en la pista de Yunquera a los miradores de Ceballos y del Saucillo. En los meses invernales tendremos que sopesar el tiempo a emplear, ya que tanto la distancia, como el ascenso acumulado requieren un importante esfuerzo.
A pesar de la presencia de varias fuentes, por precaución tendremos que llevar una buena provisión de agua y alimentos. Aunque el sendero se halla perfectamente balizado, podríamos tener dudas en algunos de los numerosos cruces y bifurcaciones, por lo que no estará de más llevar el track del recorrido para su consulta en alguna aplicación GPS.

Coincidencia con otros senderos

El Burgo cuenta con una amplia red de senderos, con dos etapas del GR 243 que van hacia Yunquera y Ronda y varios senderos de uso público del Parque Natural Sierra de las Nieves. Además hay una amplia oferta de rutas para bicicleta de montaña (rutas BTT). Existe amplia señalización en el casco urbano.

Esta etapa coincide en El Burgo dos etapas del GR 249 (Gran Senda de Málaga): la 22 de Ardales - El Burgo y la 23 de El Burgo - Ronda. 

Aparte, esta etapa coincide con el Sendero de Uso Público (SUP) El Burgo - La Fuensanta hasta el puerto de los Lobos, con el SUP El Burgo - Puerto de la Mujer, hasta dicho puerto, y con el SL-A 141, Yunquera a Los Sauces, entre Los Sauces y la pista de la Cueva del Agua.

Duración - 8:00 horas
Longitud - 23300 Km
Rutas

Una vez cruzado el Puente Nuevo sobre el río Turón, en la salida de El Burgo hacia Yunquera (A-366), tomaremos el marcado carril que se dirime a la derecha. En un margen avistaremos el panel de inicio con toda la información de la etapa. Pronto dejamos la ribera del curso fluvial para tomar un camino de menor entidad que nos aúpa al puerto de los Lobos, en el límite entre los terrenos cultivados y el pinar. En este punto se bifurca el sendero ofertado por el espacio natural en dirección a la bonita área recreativa La Fuensanta; aunque 1,3 km más arriba, otra vereda no señalizada, viene a morir en el mismo lugar.

El ascenso, con sus vaivenes, discurre por el alargado lomo divisorio del Turón y el arroyo de la Fuensanta, tributario el segundo del primero. A veces tendremos que cruzar o caminar por las trazas de los cortafuegos, tan necesarios para una efi­ciente gestión del patrimonio forestal. En algún momento, la senda se asoma al viso que nos descubre el alto valle del río Turón con sus diques y los contrafuertes cortados a pico de la otra margen. En lo más alto de uno de estos riscales se aprecia la barandilla y la escultura del mirador del Guarda Forestal, declarado por su singularidad geológica como Monumento Natural de Andalucía. En estos pinares de repoblación, donde unos desvencijados bancales cubiertos de maltrechos olivos delatan antiguos usos agropecuarios, prolifera una gran cantidad y variedad de orquídeas, sobre todo en los primeros soplos de la primavera. Otra especie frecuente aquí y casi inexistente en otras áreas del Parque Nacional, es la albaida.

El sendero fenece en el carril del Puerto de la Mujer (Km 6),de donde se deriva el sendero Manuel García Rosa, uno de los tres recorridos forestales señalizados del Monte Publico Sierra de El Burgo. Merece la pena hacer una paradita, aunque sea para recuperar el resuello y disfrutar de unas estupendas pa­norámicas a la sierra del Pinar cubierta por un resplandeciente pinsapar o al valle de Lifa, donde descuella la ruinosa torre medieval que ya conocimos en la primera etapa. Dicho lo cual, descendemos por la pista hasta confluir con otra principal. En la intersección sorprende ver un típico cruceiro gallego tallado en granito, una roca inexistente en nuestro ámbito geográfico. Tenemos que retrotraernos a los años 60 del pasado siglo cuando por error homófono llegan a la Fuensanta (El Burgo), cuatro cruceiros con destino a Fonsanta, en el norte de España. Claro, una vez aquí, no hubo marcha atrás y se colocaron en sendas bifurcaciones de la pista que sube a Los Sauces. En el trayecto hacia el área recreativa Los Sauces nos encontraremos con la fuente del Higuerón, la cual mana a escasa distancia de una surgencia, y la chorrera de los Perdigones que, en tiempos de lluvias, se derrama por tres cascadas encajadas entre curiosos pliegues tectónicos.

Concluye la pista en el área recreativa Los Sauces, también acondicionada como zona de acampada controlada, se ubica muy próxima al antiguo convento de la Sierra de las Nieves. El edificio no lo vemos pues queda alejado tras el muro donde se aparca.

Toca descender al lecho de la cañada de la Encina, encajada entre el Monte Alhucemar y la cuerda que se extiende al este entre los cerros de la Cruz y de las Camaretas. El pino crece con fuerza donde antaño, como bien indica el topónimo, moró al encinar; no obstante, los quercus se recuperan lentamente. En nuestro avance iremos descubriendo las oquedades, algunas alambradas, pertenecientes al conjunto minero de San Eulogio.

Conforme ganamos altura, en lontananza iremos avistando el pinsapar de Cubero, recortado en su base por un incendio acontecido en el siglo pasado. Al otro lado de la cañada, que también fue conocida como de las Minas o de los Algarabeos, atisbamos el pequeño rancho de Huarte, en parte construido bajo una enorme roca. Pronto hallaremos la bifurcación que traspone por el puerto de Huarte a la cañada de la Cuesta de los Hornillos. Nos inmiscuimos en un denso pinar con algunos pinsapos aferrados en las zonas más umbrías. Este largo trayecto rodeado de verdor y pequeños riscales aflorando por doquier, pasa casi por encima del Tajo Grande o del Monje, donde se halla una de las covachas que dio morada al primer ermitaño. Finalmente, afluimos a una nueva pista forestal, doblamos a la derecha y progresamos a la sombra del bosque de pinos, pinsapos, cipreses y algún que otro tejo. Tras pasar al lado de las antiguas instalaciones de un vivero, concluye el tramo en la Cueva del Agua (Km 16,2), una enorme covacha de poca profundidad, usada antaño para resguardo de ganaderos y, pos­teriormente de plántulas de pinsapo. Al lado del pilar, destacan dos majuelos considerados Árboles Singulares de Andalucía. Igualmente, cercanos a la cueva, hallamos un par de mostajos.

Se adentra el GR-243 en un precioso sendero que al tiempo abandonamos en favor del que sube hacia el puerto del Pilón de las Tres Puertas. El pinsapo, rey de la foresta andaluza, se erige en protagonista del recorrido. Hay que señalar el acierto en las políticas forestales, pues de no haberse llevado a cabo las repoblaciones de pinos en los años 60 del pasado siglo, hoy no crecería y tomaría el relevo el abeto andaluz. Poco a poco se van retirando los pinos, cuya función, no siempre es agradecida. Dejamos algunas bifurcaciones, señalizadas y antes de acceder al mirador del Puerto del Saucillo, nos sorprenderemos con el espectacular pinsapo Candelabro, reconocido como Árbol Singular de Andalucía.

Desde este otero, hasta donde llega un carril procedente de Yunquera. Se disfruta de una extensa panorámica al valle del Guadalhorce y a la bahía de Málaga. Igualmente, al este se adivinan las principales cumbres de la Subbética Malagueña, de las sierras Tejeda y Almijara, así como los perfiles del vecino Parque Nacional de Sierra Nevada. Lo que resta hasta llegar a Yunquera es un cómodo trasiego entre un diverso dosel vegetal: pinsapos, pinos, cerezos, castaños principalmente y los ancestrales bancales donde prosperan olivos, almendros y viñedos.

Flora

En el conjunto montañoso de la Serranía de Ronda en general y en Sierra de las Nieves de manera particular, encontramos representación de lo más selecto de la flora mediterránea y un buen ramillete de plantas exclusivas entre los que destacan los curiosos endemismos serpentinícolas. La vegetación potencial va íntimamente ligada a los diferentes pisos bioclimáticos constatados: termomediterráneo (0-600 m), mesomediterráneo (600-1200 m), supramediterráneo (1000-1600 m) y oromediterráneo (1600-2000 m). Igualmente, las comunidades vegetales variarán en función de las distintas litologías. Este cúmulo de circunstancias refrendan la potencialidad botánica del territorio, considerado como Punto Caliente según el mapa de biodiversidad elaborado por la organización medioambiental norteamericana “Conservación Internacional”.

EL PINSAPO

La estrella de la foresta andaluza, el pinsapo, tiene su origen en el Plioceno, último periodo de la era Cenozoica, hace unos 5 millones de años. Se establece en nuestro territorio huyendo de la glaciación del Cuaternario que cubre el centro y norte de Europa. Se halla emparentado con otros abetos circunmediterráneos, con quienes comparte un origen común. El Abies pinsapo Boiss es un endemismo exclusivo de la Serranía de Ronda, ya que su pariente de la cordillera del Rif, el Abies marocana, es considerado por la comunidad científica como un taxón diferente a pesar de la contrastada apariencia de ambas especies. Fuera de su área natural de crecimiento, hallamos algunos rodales, fruto de repoblaciones, en el Parque Natural Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama (Málaga), en el Parque Natural Sierra de Huétor (Granada), en el Parque Nacional Sierra de Guadarrama (Segovia) y en la Sierra de Santa Cruz (Zaragoza). En la Península Ibérica crece igualmente el abeto blanco (Abies alba), circunscrito al área de Pirineos.

En el Parque Nacional Sierra de las Nieves se halla el 85% de las masas de pinsapar, ocupando una extensión aproximada de 3.500 ha repartidas, básicamente, entre los montes de Yunquera, Ronda, Parauta, Tolox y El Burgo. Nuestro abeto no tiene una preferencia edáfica especial, ya que lo vemos prosperar en calizas, peridotitas y suelos silíceos. Se desarrolla entre los 1.000-1.800 metros de altitud, normalmente en cañadas orientadas al norte y con pluviometría superior a los 1.000 mm. Soporta muy bien la sequía estival. Presenta la característica forma cónica de los abetos, aunque con la edad, debido a la pérdida de ramas y a las afecciones de los ácaros, tienden a engrosar o adoptar la figura de candelabro. Algunos ejemplares casi alcanzan los 30 metros de altura.

Con el fin de evitar la autofecundación, las flores masculinas se disponen en las ramas medias y bajas; en tanto, el cono femenino siempre ocupa la copa del árbol. Los piñones son pequeñitos y tienen una alita trasera que les ayuda a propagarse por el territorio. Cuando el hábitat es propicio crece de manera monoespecífica, aunque en otros ambientes es frecuente hallarlo en bosques mixtos de pinos y quercíneas e, incluso con el introducido Cedrus atlantica, serie vegetal que se produce en Marruecos con el abeto del Rif. Los llamados “pinsapos glaucos” presentan las acículas con una coloración azulada que los hace especialmente fotogénicos al distribuirse mezclados de manera muy dispersa con sus congéneres.

El pinsapo vive coligado a un singular séquito florístico representado por especies como la adelfilla (Daphne laureola var. latifolia), la alhucema (Lavandula lanata), la peonía (Paeonia broteroi y P. coriacea), el eléboro (Helleborus foetidus), la Rubia peregrina, la escasa Atropa baetica o el gavo (Ononis reuteri). En los pastizales del límite del pinsapar abunda el rosal silvestre (Rosa micrantha), el espino majoleto (Crataegus monogyna), la zarzamora (Rubus ulmifolius) y ejemplares aislados de endrino (Prunus spinosa).

LOS HONGOS

La variedad fúngica de Sierra de las Nieves deviene de las distintas formaciones vegetales presentes en el ámbito de la Reserva de la Biosfera. En bosques de quercíneas hallamos la carbonera (Russula cyanoxantha), la amanita panterina, el pie azul (Lepista nuda), la yema de huevo (Amanita caesarea), la chantarela (Cantharellus subpruinosus), el parasol (Macrolepiota procera) y los boletus aestivalis, edulis y aereus. En el pinar reina el famoso níscalo (Lactarius deliciosus) y el boleto baboso (Suillus bellinii). La seta más buscada y apreciada desde el punto de vista culinario es la de cardo (Pleurotus eryngii), la cual crece en zonas de pastizal.

En este ecosistema también prospera el champiñón (Agaricus campestris) y la barbuda (Coprinus comatus).
Es en el pinsapar donde hallamos las especies raras y em- blemáticas del Parque Nacional. Entre los más interesantes señalaremos la cagarria (Morchella esculenta y conica), muy codiciada por los micófagos. Menos conocidos son Geastrum triplex, Antrodia xantha, Aleuria aurantia, Pluteus pouzarianus, Otidea leporina, Entoloma byssisedum, Ramaria stricta o la escasa Caloscypha fulgens. El hongo Heterobasidion annosum, por su parte, es el causante de una importante mortandad de pinsapos al afectar a la raíz por podredumbre.

LAS ORQUÍDEAS

Estas plantas, entre las más bellas que podamos encontrar gracias a sus vivos colores y aspecto, pasan casi desapercibidas debido a su tamaño pequeño. Las más, para asegurarse la polinización, adoptan las curiosas formas de los insectos. En Sierra de las Nieves crecen desde las más escasas o difíciles de encontrar como Ophrys atlantica, orchis cazorlensis, Cephalantera rubra, Serapias parviflora o Anacamptis pyramidalis, hasta las más comunes, entre ellas Barlia robertiana y las Ophrys lutea, scolopax, speculum y tenthredinifera. Son habituales en el pinsapar Aceras anthropophorum, Himanthoglossum hircinum y Orchis olbiensis. En el castañar crece la preciosa Cephalantera longifolia, en tanto, en bosques frondosos de quercíneas afloran Epitactis tremolsii, Limodorum trabutianum, Orchis champagneuxii e italica, Androrchis langei, Neotinea maculata y conica, y Dactylorhiza insularis y elata, esta última en lugares húmedos o cercanos a fuentes.

ÁRBOLES NOTABLES

Sierra de las Nieves destaca por ser refugio de un buen número de árboles destacables por su antigüedad, tamaño, historia, rareza, etc. A continuación, exponemos una relación de los que se encuentran recogidos en el catálogo de Árboles y Arboledas Singulares de Andalucía.
- Majuelos de la Cueva del Agua
- Rebollos del cerro del Robledal
- Castaño Santo de Istán
- Encina de los Quinitos
- Algarrobo de las Cuevas del Moro
- Pinsapo de la Escalereta
- Pinsapo del Puntal de la Mesa (Falsa Escalereta) 􏰀 Pinsapo de la Perra
- Pinsapo de la Alcazaba
- Pinsapo Moreno
- Pinsapo Azul
- Pinsapo del Puerto del Pinsapo
- Pinsapo Candelabro.

Fauna

El Coto Nacional de Caza de la Serranía de Ronda se crea en el año 1948 con la idea de proteger y recuperar las poblaciones de cabra montés y corzo morisco. Durante su existencia ha ido cambiando de nombre según la administración gestora en cada momento. En 1972 pasó a deno¬minarse Reserva Nacional de Caza y, finalmente, en 2003, bajo la gestión de la Junta de Andalucía, se renombró como Reserva Andaluza de Caza de la Serranía de Ronda. Aledaño a este centro de recuperación e investigación se habilitó un cercado donde las cabras montesas y los corzos se recuperan de las distintas afecciones que padecen. Además de gestionar los cupos de caza, este organismo ejerce una importante labor protectora que ha llevado a estabilizar la población del corzo morisco en el ámbito geográfico de la Serranía de Ronda.

Como no puede ser de otra manera, los reptiles y anfibios más comunes igualmente moran en Sierra de las Nieves. Citaremos entre los más interesantes a la lagartija andaluza (Podarcis vaucheri), a los eslizones ibérico y tridáctilo (Chalcides bedriagai y striatus), a la culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis) y a la culebra lisa meridional (Coronella girondica). Por parte de los anfibios hay que subrayar a la salamandra penibética (Salamandra salamandra subsp. longirostris), un endemismo del conjunto de la 57 Serranía de Ronda, y al sapillo pintojo meridional (Discoglossus jeanneae), bien representado en el espacio.

Desde unos años acá se ha incrementado la población de nutria (Lutra lutra). Igual camino sigue el cangrejo ibérico (Austropotamobius pallipes), que se ha visto favorecido por las actuaciones llevadas a cabo para asegurar su supervivencia frente al introducido cangrejo rojo americano. El cacho (Squalius malacitanus), es una especie ictícola exclusiva de la Serranía de Ronda y Campo de Gibraltar, que habita en el río Guadaíza. En Río Verde y en el propio Guadaíza hallamos las únicas po- blaciones andaluzas de blenio (Salaria fluviatilis).

En las ribera y ambientes húmedos moran algunos odonatos sumamente interesantes como Macromia splendens y Gomphus graslinii, ambas restringidas a la Península Ibérica y sur de Francia, y Oxygastra curtisii, considerada en peligro de extinción. El grupo de lepidópteros es bastante amplio, pero cabe destacar la presencia de las mariposas Eublemma rietzi, Eumedonia eumedon, Euphydryas desfontainii, Pseudophilotes panoptes y Cupido lorquinii.

El emblema faunístico de Sierra de las Nieves es la cabra montesa (Capra pyrenaica hispanica) que, a pesar de la incidencia de la sarna, encuentra en estas sierras una de sus mejores poblaciones en Andalucía. Fue por ello que en el anagrama del Parque Natural figuran las imágenes del pinsapo y de la cabra. Menos conocido es el sigiloso y mimético corzo morisco (Capreolus capreolus), un pequeño cérvido que habita las espesuras del bosque. El jabalí (Sus scrofa) se ha extendido en los últimos años, creando serios problemas en los cultivos, pastizales y áreas boscosas. El gamo (Dama dama), el muflón (Ovis musimon) y el ciervo hallan restringida su presencia a fincas cinegéticas del Parque Natural. Remata la lista de mamíferos el meloncillo (Herpestes ichneumon), el tejón (Meles meles), la garduña (Martes foina), el zorro (Vulpes culpes), el gato montés (Felis silvestris) y la gineta (Genetta genetta), esta última introducida por las tribus norteafricanas en el siglo VIII.

Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. Pagina 60 El Burgo Imagen de Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. Pagina 60 El Burgo Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. Pagina 73. Yunquera Imagen de Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. Pagina 73. Yunquera Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. Pagina 55. Cañada de la Cuesta de los Hornillos. Etapa 2 Imagen de Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. Pagina 55. Cañada de la Cuesta de los Hornillos. Etapa 2 Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. pag 94 Chorrera de los Perdigones Imagen de Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. pag 94 Chorrera de los Perdigones Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. pag 95 Panorámica a Sierra Blanquilla Imagen de Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. pag 95 Panorámica a Sierra Blanquilla Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. pag 96 Cruceiro Imagen de Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. pag 96 Cruceiro Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. pag 97 El Filar de los Ermitaños desde el puerto de Huarte Imagen de Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. pag 97 El Filar de los Ermitaños desde el puerto de Huarte Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. pag 99 Yunquera y las sierras Cabrilla y Prieta desde el puerto del Saucillo Imagen de Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. pag 99 Yunquera y las sierras Cabrilla y Prieta desde el puerto del Saucillo Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. pag 98 Cueva del Agua Imagen de Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. pag 98 Cueva del Agua Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. Pagina 20. Quejigo de montaña y joven pinsapo en la meseta de Quejigales Imagen de Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. Pagina 20. Quejigo de montaña y joven pinsapo en la meseta de Quejigales Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. Pagina 46d. Clathrus ruber Imagen de Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. Pagina 46d. Clathrus ruber Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. Pagina 46a. Armillaria mellea Imagen de Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. Pagina 46a. Armillaria mellea Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. Pagina 45. Pinsapar nevado Imagen de Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. Pagina 45. Pinsapar nevado Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. Pagina 44b. Flores masculinas Imagen de Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. Pagina 44b. Flores masculinas Panorámica Etapa 2. GR243 Imagen de Panorámica Etapa 2. GR243 Sendero GR 243. Etapa 2. Los Sauces - Yunquera Imagen de Sendero GR 243. Etapa 2. Los Sauces - Yunquera Sendero GR 243. Etapa 2. Los Sauces - Yunquera Imagen de Sendero GR 243. Etapa 2. Los Sauces - Yunquera Sendero GR 243. Etapa 2. Los Sauces - Yunquera Imagen de Sendero GR 243. Etapa 2. Los Sauces - Yunquera Sendero GR 243. Etapa 2. El Burgo - Yunquera Imagen de Sendero GR 243. Etapa 2. El Burgo - Yunquera Sendero GR 243. Etapa 2. El Burgo - Yunquera Imagen de Sendero GR 243. Etapa 2. El Burgo - Yunquera Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. Pagina 29. Atardecer en el pinsapar Imagen de Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. Pagina 29. Atardecer en el pinsapar Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. Pagina 27b. Pinsapar de Yunquera Imagen de Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. Pagina 27b. Pinsapar de Yunquera Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. Pagina 18. Atardecer en el pinsapar Imagen de Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. Pagina 18. Atardecer en el pinsapar Pinsapo al atardecer. Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. Pagina 8 Imagen de Pinsapo al atardecer. Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. Pagina 8 Piña de Pinsapo. Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. Pagina 6 Imagen de Piña de Pinsapo. Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. Pagina 6 Champiñones, setas y hongos. Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. Pagina 3.11 Imagen de Champiñones, setas y hongos. Topoguía GR 243. Sierra de las Nieves. Pagina 3.11

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