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Gran Senda de la Sierra de las Nieves (GR 243). Etapa 06. Monda - Istán

Diputación de Málaga
Istán. Foto encabezado Etapa 6 GR 243

Gran Senda de la Sierra de las Nieves (GR 243). Etapa 06. Monda - Istán

Ruta A pie
Dificultad - Azul - Fácil
Acceso -

1. Inicio de la etapa:

Acceso al punto de inicio: Calle Istán, al oeste del casco urbano de Monda.

2. Finalización de la etapa:

Acceso al punto de finalización: Calle Calvario. Entrada a Istán desde el paraje del Nacimiento de Río Molinos, junto a las instalaciones deportivas municipales.

A excepción de un corto tramo de sendero, toda la etapa discurre por carriles, especialmente frecuentados por vehículos desde la zona asfaltada hacia Istán. Los fines de semana se suman igualmente un buen número de ciclistas que realizan los recorridos ofrecidos por el Ayuntamiento de Istán. Debéis llevar una buena provisión de agua, comida y algún picoteo, ya que no existen puntos de abastecimientos intermedios. En una etapa larga como esta, calzar adecuadamente y usar los bastones nos serán de gran ayuda. No debemos encender fuego bajo ningún concepto y seremos respetuosos con las explotaciones agrarias, absteniéndonos de recolectar los frutos de las arboledas y huertas.

Coincidencia con otros senderos

Monda cuenta con una amplia red de senderos homologados, con tres etapas del GR 243 que pasan por él y otras 3 de Pequeños Recorridos. Además hay una amplia oferta de rutas para bicicleta de montaña (rutas BTT), como también una abundante señalización en el casco urbano.

Esta etapa coincide con el PR-A 136, Istán-Cañada del Infierno, desde la bifurcación de la cañada del Infierno hasta Istán.

Duración - 6:00 horas
Longitud - 18400 Km
Rutas

Desde la zona oeste del casco urbano de Monda, muy cerca del colegio, hemos de tomar la calle Istán, la cual abandona el pueblo y se interna por un carril en los campos de labor. Alcanzado el punto más elevado en este tramo de la etapa, descenderemos por el viejo sendero, cuyo empedrado, muy deteriorado, desvela su importancia antaño. Abajo nos espera el cauce de Arroyo Seco, un viejo conocido de la etapa 5. El vadeo no plantea problemas, pues normalmente hace honor a su nombre. Ahora subimos hasta alcanzar un ramal que conduce a la carretera A-355. En este caso optaremos por subir a la derecha, por el camino de Istán.

Estamos rodeando la ladera norte de Sierra Canucha, donde los incendios forestales han mermado la arboleda en favor de la vegetación arbustiva y el matorral, que lo cubren casi todo. El posicionamiento, a cierta altura, nos permite vislumbrar un amplio panorama de lomas y sierras que tienden a fundirse al este en los fértiles campos del Valle del Guadalhorce.

No dejamos de ascender en ningún momento, entretenidos y con la mirada absorta en los contrastes del paisaje, sobre todo al sur, en Sierra Canucha, con laderas de gran pendiente y barrancos en paralelo que nos desvelan los oscuros perfiles de los valientes pinsapos que han sabido sobrevivir al fuego. Si bien, ya no forman un bosque propiamente dicho, los rodales aferrados a las cabeceras de las cañadas de Gonzalo Pérez y de los Cuchillos tienen un progreso esperanzador, con cantidad de jóvenes abetos creciendo en su perímetro.

Estamos contorneando el límite sur del Parque Nacional Sierra de las Nieves. A partir del puerto de Moratán (km 7,9), donde se halla la bifurcación que sube al puerto de las Golondrinas y Tolox, la vegetación se intensifica con amplios pinares y feraces bosques de quercíneas. Todo lo que se extiende al norte perte-nece al Monte Albornoque, una auténtica selva donde hallamos lo más granado de la foresta andaluza, incluido el exclusivo pinsapo. Estos terrenos son propicios para la vida salvaje y uno de los lugares donde habita el escurridizo corzo morisco.

Toca descender con unas vistas privilegiadas a los contrastes litológicos de la sierra de Tolox, de origen sedimentario y conformada por calizas y dolomías, con las bermejas laderas de Sierra Real, cubierta de un inmenso pinar de resineros. Esta imagen es la que se ofrece al norte, pero la que mira al sur, no deja tampoco de sorprender, pues Sierra Blanca, perteneciente al cordón litoral costero, nos desvela un terreno quebrado y agrio, donde tantos algarrobos, como encinas, pinos y palmitos entre otros, hallan un lugar donde propagarse.

Por una de las barranqueras que vierten a nuestra izquierda discurre la traza del sendero PR-A 136 Cañada del Infierno, nombre terrorífico que viene a destacar la pendiente y dureza de la misma. En adelante, coincidirán hasta Istán ambos senderos homologados. Este curso, normalmente seco, se une al arroyo del Portugués para configurar el de Albornoque, el afluente más meridional de Río Verde y cuya estela dibuja un paisaje agrario de huertas y cultivos de cítricos aferrados a las vegas más cultas. Avanzamos en la misma dirección del tributario, atisbando la ventana que se abre hacia el Mediterráneo, cuya influencia se deja entrever en la variedad de arboledas y cultivos, donde el olivar de montaña también tiene su protagonismo.

Cercanos a Istán hallamos el cruce del carril que baja a las Vegas del Colmenar (km 14,5), por donde fluye Río Verde. Esta pista es frecuentada en verano por numeroso público en busca del frescor de las riberas y los baños existentes, entre ellos el famoso charco del Canalón, ubicado en un estrecho gollizo al que vierten las aguas de la rotura de una acequia, conformando un cuadro realmente bello.

En lontananza aparece Istán encaramada en una plataforma travertínica sobre el cerrado valle de Río Verde. A sus pies se derraman una sucesión de bancales cultivados principalmente de aguacate, aunque no faltan cítricos y algunas huertas tra-dicionales. Por el sur la resguarda Sierra Blanca, hendida por impresionantes cañadas, como la que deja drenar a la altura de nuestro camino las aguas del río Molinos, lugar asiduo de propios y extraños, sombreados por una cohorte de coloridas adelfas. Unos vienen para llenar las garrafas del líquido elemento y otros para fotografiar tan bonito paraje. Aquí nace una de las acequias dispuestas para el riego de los cultivos.

A las puertas de Istán hallamos el paraje del Coto, un verdadero vergel atravesado por las rehabilitadas acequias moriscas, adaptadas para el tránsito de personas y a distintas alturas, pero intercomunicadas por senderos trasversales. Merece la pena y mucho desviarse del GR-243 para llegar hasta las mismas puertas de Istán, donde nos espera la fuente del Chorro y las acequias que recorren bajo el subsuelo la trama urbana, visibles en contados puntos a través de los llamados charcones.

Flora

En el conjunto montañoso de la Serranía de Ronda en general y en Sierra de las Nieves de manera particular, encontramos representación de lo más selecto de la flora mediterránea y un buen ramillete de plantas exclusivas entre los que destacan los curiosos endemismos serpentinícolas. La vegetación potencial va íntimamente ligada a los diferentes pisos bioclimáticos constatados: termomediterráneo (0-600 m), mesomediterráneo (600-1200 m), supramediterráneo (1000-1600 m) y oromediterráneo (1600-2000 m). Igualmente, las comunidades vegetales variarán en función de las distintas litologías. Este cúmulo de circunstancias refrendan la potencialidad botánica del territorio, considerado como Punto Caliente según el mapa de biodiversidad elaborado por la organización medioambiental norteamericana “Conservación Internacional”.

EL PINSAPO

La estrella de la foresta andaluza, el pinsapo, tiene su origen en el Plioceno, último periodo de la era Cenozoica, hace unos 5 millones de años. Se establece en nuestro territorio huyendo de la glaciación del Cuaternario que cubre el centro y norte de Europa. Se halla emparentado con otros abetos circunmediterráneos, con quienes comparte un origen común. El Abies pinsapo Boiss es un endemismo exclusivo de la Serranía de Ronda, ya que su pariente de la cordillera del Rif, el Abies marocana, es considerado por la comunidad científica como un taxón diferente a pesar de la contrastada apariencia de ambas especies. Fuera de su área natural de crecimiento, hallamos algunos rodales, fruto de repoblaciones, en el Parque Natural Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama (Málaga), en el Parque Natural Sierra de Huétor (Granada), en el Parque Nacional Sierra de Guadarrama (Segovia) y en la Sierra de Santa Cruz (Zaragoza). En la Península Ibérica crece igualmente el abeto blanco (Abies alba), circunscrito al área de Pirineos.

En el Parque Nacional Sierra de las Nieves se halla el 85% de las masas de pinsapar, ocupando una extensión aproximada de 3.500 ha repartidas, básicamente, entre los montes de Yunquera, Ronda, Parauta, Tolox y El Burgo. Nuestro abeto no tiene una preferencia edáfica especial, ya que lo vemos prosperar en calizas, peridotitas y suelos silíceos. Se desarrolla entre los 1.000-1.800 metros de altitud, normalmente en cañadas orientadas al norte y con pluviometría superior a los 1.000 mm. Soporta muy bien la sequía estival. Presenta la característica forma cónica de los abetos, aunque con la edad, debido a la pérdida de ramas y a las afecciones de los ácaros, tienden a engrosar o adoptar la figura de candelabro. Algunos ejemplares casi alcanzan los 30 metros de altura.

Con el fin de evitar la autofecundación, las flores masculinas se disponen en las ramas medias y bajas; en tanto, el cono femenino siempre ocupa la copa del árbol. Los piñones son pequeñitos y tienen una alita trasera que les ayuda a propagarse por el territorio. Cuando el hábitat es propicio crece de manera monoespecífica, aunque en otros ambientes es frecuente hallarlo en bosques mixtos de pinos y quercíneas e, incluso con el introducido Cedrus atlantica, serie vegetal que se produce en Marruecos con el abeto del Rif. Los llamados “pinsapos glaucos” presentan las acículas con una coloración azulada que los hace especialmente fotogénicos al distribuirse mezclados de manera muy dispersa con sus congéneres.

El pinsapo vive coligado a un singular séquito florístico representado por especies como la adelfilla (Daphne laureola var. latifolia), la alhucema (Lavandula lanata), la peonía (Paeonia broteroi y P. coriacea), el eléboro (Helleborus foetidus), la Rubia peregrina, la escasa Atropa baetica o el gavo (Ononis reuteri). En los pastizales del límite del pinsapar abunda el rosal silvestre (Rosa micrantha), el espino majoleto (Crataegus monogyna), la zarzamora (Rubus ulmifolius) y ejemplares aislados de endrino (Prunus spinosa).

LOS HONGOS

La variedad fúngica de Sierra de las Nieves deviene de las distintas formaciones vegetales presentes en el ámbito de la Reserva de la Biosfera. En bosques de quercíneas hallamos la carbonera (Russula cyanoxantha), la amanita panterina, el pie azul (Lepista nuda), la yema de huevo (Amanita caesarea), la chantarela (Cantharellus subpruinosus), el parasol (Macrolepiota procera) y los boletus aestivalis, edulis y aereus. En el pinar reina el famoso níscalo (Lactarius deliciosus) y el boleto baboso (Suillus bellinii). La seta más buscada y apreciada desde el punto de vista culinario es la de cardo (Pleurotus eryngii), la cual crece en zonas de pastizal.

En este ecosistema también prospera el champiñón (Agaricus campestris) y la barbuda (Coprinus comatus).
Es en el pinsapar donde hallamos las especies raras y em- blemáticas del Parque Nacional. Entre los más interesantes señalaremos la cagarria (Morchella esculenta y conica), muy codiciada por los micófagos. Menos conocidos son Geastrum triplex, Antrodia xantha, Aleuria aurantia, Pluteus pouzarianus, Otidea leporina, Entoloma byssisedum, Ramaria stricta o la escasa Caloscypha fulgens. El hongo Heterobasidion annosum, por su parte, es el causante de una importante mortandad de pinsapos al afectar a la raíz por podredumbre.

LAS ORQUÍDEAS

Estas plantas, entre las más bellas que podamos encontrar gracias a sus vivos colores y aspecto, pasan casi desapercibidas debido a su tamaño pequeño. Las más, para asegurarse la polinización, adoptan las curiosas formas de los insectos. En Sierra de las Nieves crecen desde las más escasas o difíciles de encontrar como Ophrys atlantica, orchis cazorlensis, Cephalantera rubra, Serapias parviflora o Anacamptis pyramidalis, hasta las más comunes, entre ellas Barlia robertiana y las Ophrys lutea, scolopax, speculum y tenthredinifera. Son habituales en el pinsapar Aceras anthropophorum, Himanthoglossum hircinum y Orchis olbiensis. En el castañar crece la preciosa Cephalantera longifolia, en tanto, en bosques frondosos de quercíneas afloran Epitactis tremolsii, Limodorum trabutianum, Orchis champagneuxii e italica, Androrchis langei, Neotinea maculata y conica, y Dactylorhiza insularis y elata, esta última en lugares húmedos o cercanos a fuentes.

ÁRBOLES NOTABLES

Sierra de las Nieves destaca por ser refugio de un buen número de árboles destacables por su antigüedad, tamaño, historia, rareza, etc. A continuación, exponemos una relación de los que se encuentran recogidos en el catálogo de Árboles y Arboledas Singulares de Andalucía.
- Majuelos de la Cueva del Agua
- Rebollos del cerro del Robledal
- Castaño Santo de Istán
- Encina de los Quinitos
- Algarrobo de las Cuevas del Moro
- Pinsapo de la Escalereta
- Pinsapo del Puntal de la Mesa (Falsa Escalereta) 􏰀 Pinsapo de la Perra
- Pinsapo de la Alcazaba
- Pinsapo Moreno
- Pinsapo Azul
- Pinsapo del Puerto del Pinsapo
- Pinsapo Candelabro.

Fauna

El Coto Nacional de Caza de la Serranía de Ronda se crea en el año 1948 con la idea de proteger y recuperar las poblaciones de cabra montés y corzo morisco. Durante su existencia ha ido cambiando de nombre según la administración gestora en cada momento. En 1972 pasó a deno¬minarse Reserva Nacional de Caza y, finalmente, en 2003, bajo la gestión de la Junta de Andalucía, se renombró como Reserva Andaluza de Caza de la Serranía de Ronda. Aledaño a este centro de recuperación e investigación se habilitó un cercado donde las cabras montesas y los corzos se recuperan de las distintas afecciones que padecen. Además de gestionar los cupos de caza, este organismo ejerce una importante labor protectora que ha llevado a estabilizar la población del corzo morisco en el ámbito geográfico de la Serranía de Ronda.

Como no puede ser de otra manera, los reptiles y anfibios más comunes igualmente moran en Sierra de las Nieves. Citaremos entre los más interesantes a la lagartija andaluza (Podarcis vaucheri), a los eslizones ibérico y tridáctilo (Chalcides bedriagai y striatus), a la culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis) y a la culebra lisa meridional (Coronella girondica). Por parte de los anfibios hay que subrayar a la salamandra penibética (Salamandra salamandra subsp. longirostris), un endemismo del conjunto de la 57 Serranía de Ronda, y al sapillo pintojo meridional (Discoglossus jeanneae), bien representado en el espacio.

Desde unos años acá se ha incrementado la población de nutria (Lutra lutra). Igual camino sigue el cangrejo ibérico (Austropotamobius pallipes), que se ha visto favorecido por las actuaciones llevadas a cabo para asegurar su supervivencia frente al introducido cangrejo rojo americano. El cacho (Squalius malacitanus), es una especie ictícola exclusiva de la Serranía de Ronda y Campo de Gibraltar, que habita en el río Guadaíza. En Río Verde y en el propio Guadaíza hallamos las únicas po- blaciones andaluzas de blenio (Salaria fluviatilis).

En las ribera y ambientes húmedos moran algunos odonatos sumamente interesantes como Macromia splendens y Gomphus graslinii, ambas restringidas a la Península Ibérica y sur de Francia, y Oxygastra curtisii, considerada en peligro de extinción. El grupo de lepidópteros es bastante amplio, pero cabe destacar la presencia de las mariposas Eublemma rietzi, Eumedonia eumedon, Euphydryas desfontainii, Pseudophilotes panoptes y Cupido lorquinii.

El emblema faunístico de Sierra de las Nieves es la cabra montesa (Capra pyrenaica hispanica) que, a pesar de la incidencia de la sarna, encuentra en estas sierras una de sus mejores poblaciones en Andalucía. Fue por ello que en el anagrama del Parque Natural figuran las imágenes del pinsapo y de la cabra. Menos conocido es el sigiloso y mimético corzo morisco (Capreolus capreolus), un pequeño cérvido que habita las espesuras del bosque. El jabalí (Sus scrofa) se ha extendido en los últimos años, creando serios problemas en los cultivos, pastizales y áreas boscosas. El gamo (Dama dama), el muflón (Ovis musimon) y el ciervo hallan restringida su presencia a fincas cinegéticas del Parque Natural. Remata la lista de mamíferos el meloncillo (Herpestes ichneumon), el tejón (Meles meles), la garduña (Martes foina), el zorro (Vulpes culpes), el gato montés (Felis silvestris) y la gineta (Genetta genetta), esta última introducida por las tribus norteafricanas en el siglo VIII.

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