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El olor y el sabor cítrico del “Valle del Azahar”

Diputación de Málaga
Naranjo en flor

El olor y el sabor cítrico del “Valle del Azahar”

El Valle del Guadalhorce, nuestra despensa de limones, naranjas y mandarinas

El Valle del Azahar y la cultura del cítrico

El Valle del Guadalhorce es bien conocido desde antaño como el Valle del Azahar por sus inmensas huertas de cítricos a lo largo de toda la vega del río Guadalhorce y sus afluentes. El maravilloso olor del azahar y la belleza de esta flor hace que visitar las huertas durante la floración se convierta en todo un espectáculo que nada tiene que envidiar a las floraciones de los almendros o de los cerezos.

Azahar o flor de azahar es el nombre de las flores blancas del naranjo y del limonero. El nombre procede del árabe hispánico az-zahár, y este, del árabe clásico az-zahr (que significa 'flor blanca'). El nombre se asocia popularmente a la flor de naranjo, la más apreciada de todas por su belleza, aroma y propiedades, las cuales son tradicionalmente consideradas terapéuticas.  Es ingrediente esencial en varias infusiones por sus propiedades sedantes.  De la flor de azahar se destila también aceite esencial, aceite de flores de naranjo o neroli.

El cultivo de los cítricos, conocido desde la Edad Media en el Valle del Guadalhorce adquirió una importancia vital en la comarca durante la época contemporánea. Como nos informan desde el Grupo de Desarrollo Rural del Valle del Guadalhorce, es indudable que sin el impulso dado a la agricultura durante este periodo sería imposible imaginar las grandes extensiones de naranjos y limoneros existentes en Álora, Pizarra, Cártama, Alhaurín el Grande o Coín.

El fin de estos productos no solo era la comercialización para el consumo directo, sino que la exportación o los mercados locales tenían otra actividad complementaria: el secado de sus pieles en los cascareros. Hablar hoy día de estas construcciones es hacerlo de una de las principales señas de identidad de la arquitectura rural del Valle del Guadalhorce. Como es obvio, su nombre se debe a que en ellas se llevaba a cabo el secado de las “cáscaras” de los cítricos, aunque también de otro tipo de productos como almendras, higos y tabaco.
Una vez secas, las cáscaras eran transportadas para utilizarlas en la fabricación de pólvora. El hecho de que el fin de esta materia prima fuese el transporte será clave para que estas construcciones conociesen su auge a partir de la llegada del ferrocarril, cuya primera línea en la comarca (Málaga-Álora) fue inaugurada en 1863. Desde entonces, los cascareros comenzarán a construirse en las proximidades de las estaciones de ferrocarril, además de en las zonas con grandes extensiones de cítricos.

De esta manera, si hay un lugar en la comarca del Valle del Guadalhorce en la que predominen los cascareros, ese es el colindante a la línea comprendida entre las estaciones de Pizarra y la parada de Las Mellizas (Álora). Además de en estos dos pueblos, aunque en un número mucho menor, también existen construcciones de este tipo en Alhaurín el Grande, Cártama y Coín. Hoy día, la mayoría han sido reutilizados como viviendas, puesto que arquitectónicamente son construcciones sólidas con varias plantas cuyas características son la piedra encalada y la división en compartimentos con vigas de madera y cañizos cubiertos con una techumbre a dos aguas de tejas árabes.

La producción de cítricos

De lo comentado anteriormente se deduce que la producción de cítricos en la provincia de Málaga se concentra principalmente en el Valle del Guadalhorce. Son más de 10.000 hectáreas las que se cultivan de limones, naranjas y mandarinas malagueñas. De toda esta producción destacan las plantaciones de limones, la cual supone más del 50% del volumen de negocio total de cítricos en la provincia, que en épocas de mayor producción puede superar las 150.000 toneladas. Las variedades de limón fino y limón verna son las más habituales en lo que respecta al limón cultivado en suelo malagueño.

El limonero fino suele habitar terrenos de vega, mientras que el limonero verna se ve principalmente en laderas de las sierras. El primero de ellos se caracteriza por dar un fruto ovalado (y en ocasiones esférico) con pezón corto, corteza lisa y delgada, con alta cantidad de zumo y pocas semillas. El segundo, en cambio, produce un fruto de mayor tamaño, con corteza gruesa, rugosa e irregular y con menos cantidad de jugo.

El cultivo de la naranja malagueña y de la mandarina de Málaga también se concentra, en su mayoría, en el Valle del Guadalhorce. El naranjo se amolda muy bien a las características climáticas de la comarca, ya que necesita climas templados y húmedos. La producción de naranjas en Málaga es elevada (puede superar las cuatro toneladas) y da para exportar a otros países. El cultivo de mandarinas, en cambio, es más escaso y se emplea para el consumo local gracias a que es una fruta con tradición en nuestro país por su rico sabor.

Las variedades más destacadas de naranja malagueña son la valenciana y la navelate. La naranja valenciana (también conocida como Valencia Late) es la más popular en España y una de las más consumidas en el mundo entero. Su corteza es fina y tiene una gran cantidad de zumo (muy ácido). Por su parte, la naranja navelate tiene un sabor mucho más dulce y una textura más jugosa.

Las mandarinas malagueñas más habituales son las clemenules y las clemenvillas. Ambas se engloban en el grupo de las clementinas, aunque existen pequeñas diferencias entre ellas. Las mandarinas clemenules son de tamaño grande y fáciles de pelar. Su pulpa es jugosa y tienen pocos huesos. Las clemenvillas también tienen tamaño grande, aunque pueden encontrarse algunas variedades más pequeñas. Son jugosas y fáciles de pelar, aunque tienen un sabor un tanto agridulce.

El limón cascarúo y la Semana Santa

En la Semana Santa de Málaga existe una tradición vinculada a los limones. En este período se puede comprar en puestos ambulantes limón cascarúo, una variedad de piel muy gruesa. La forma de comer este limón es quitar la cáscara y, una vez pelado, hacer pequeños trozos a los que se le echa sal o bicarbonato. El limón cascarúo está menos fuerte que el resto de variedades de este cítrico, aunque conserva ese sabor agrio que tanto gusta a sus amantes.

La ensalada malagueña: a base de naranjas

En la cocina tradicional malagueña existe un plato muy refrescante en el que se conjugan sabores agridulces y salados y que tiene a la naranja como una de sus ingredientes protagonistas. Se trata de la ensalada malagueña, un plato elaborado con patatas cocidas, aceitunas, bacalao, atún, cebolla y aceite de oliva. La ensalada malagueña es muy frecuente en los calurosos meses de verano como plato acompañante. También es una de las tapas estrella en los bares de la provincia.

Beneficios de los cítricos

Los frutos cítricos como los limones, las naranjas y las mandarinas tienen numerosas propiedades nutritivas que resultan beneficiosas para el ser humano. Al ingerir este tipo de frutas se adquiere una importante dosis de vitaminas A, B1, B2 y C y minerales. Los cítricos también crean en el cuerpo humano microorganismos prebióticos que sirven para mejorar el tránsito intestinal y para prevenir el cáncer de colon. Además, fortalecen el crecimiento de defensas naturales para evitar virus y enfermedades como los resfriados.

Más información

A través de la web de Sabor a Málaga podrá comprar directamente a alguno de los productores de la provincia incluidos en la marca.