Esta web utiliza cookies propias y de terceros para recopilar información que ayuda a optimizar la visita, aunque en ningún caso se utilizan para recoger información de carácter personal.

Más información Política de cookies

La historia de los 7 municipios de la Comarca de Antequera, en pleno corazón de Andalucía

Diputación de Málaga
Antequera. Interior. Dolmen de Menga

La historia de los 7 municipios de la Comarca de Antequera, en pleno corazón de Andalucía

La situación central es un factor muy importante que ha influido enormemente en el terreno económico

Situada al norte de la provincia, con una superficie de 1.148 km2, esta comarca ha contado desde antaño con una estratégica situación geográfica. Sus límites naturales son: al norte y noroeste la campiña cordobesa y sevillana, al sur los Montes de Málaga y el Valle del Guadalhorce, conectando al oeste-suroeste con las estribaciones de la Serranía de Ronda y al este con las tierras de Loja. Se encuentra dominada fundamentalmente por la Depresión de Antequera situada en el extremo occidental del denominado Surco Intrabético. Siete localidades configuran la Comarca de Antequera: Alameda, Antequera, Casabermeja, Fuente de Piedra, Humilladero, Mollina y Villanueva de la Concepción.

El núcleo humano y geográfico de la comarca lo constituye una llanura por la que discurre el curso alto del río Guadalhorce (que desemboca en las cercanías de Málaga). A esta llanura se la conoce con el nombre de la Vega de Antequera o Los Llanos.

La comarca es tierra de grandes llanuras y de campos ondulados con una gran diversidad entre cerros y colinas. Es un territorio privilegiado, al estar situada en una región considerada centro geoestratégico de Andalucía y nudo de comunicaciones entre las principales capitales andaluzas. La construcción de las autovías cerca de los municipios de la comarca hace que las poblaciones se estabilicen ya que este tipo de infraestructura permite la diversificación económica por medio de la creación de puestos de trabajo y por tanto una mayor estabilidad demográfica.

El paseo por sus cascos urbanos denota su estructura clásica andaluza, con casas encaladas y balcones con estructuras de hierro. Comarca dotada de gran riqueza monumental, artística y arqueológica en todos sus municipios, sobresale Antequera, donde se conserva la mejor representación de la convivencia de culturas a lo largo de los tiempos.

Las características naturales de la Depresión de Antequera han hecho de ella lugar de tránsito y asentamiento de las distintas comunidades primitivas que desde el Paleolítico Medio se establecieron en la Península Ibérica. La Edad del Bronce, sin embargo, es la que nos ha dejado los más importantes restos prehistóricos como el Conjunto Dolménico de Menga, Viera y El Romeral, fechado entre el 2.500 y 2.000 años a.C.

Alameda cuenta con una necrópolis calcolítica de entre 2500-2000 a.C., termas romanas de los siglos I al III d.C, y silos calcolíticos catalogado como Monumento Nacional. El municipio se hizo famoso por la presencia en él de José María “El Tempranillo”, quien inicia lo que los especialistas han denominado la época romántica del bandolerismo andaluz. Él será el prototipo de bandido generoso que roba a los ricos para entregarlo a los pobres.

Antequera, que se encuentra en lo que hoy es el cerro calizo sobre el que se asienta el Castillo árabe de la ciudad, nació de un núcleo fortificado ibérico que posteriormente se transformó en la Antikaria romana.

Desde el s. IV y hasta los comienzos del s. XV, no tenemos demasiada documentación sobre Antequera. Pero la llegada de los árabes, que la bautizaron con el nombre de Medina Antaqira, abre una nueva época de conflictos consecutivos tras la caída de los omeyas cordobeses.

Desde mediados del s. XIII, una vez conquistadas Sevilla y Jaén, es cuando Antaqira comenzó a tener importancia como fortaleza militar fronteriza. Los monarcas castellanos comprendieron su condición de llave del reino de Granada y como tal intentaron conquistarla en distintos momentos. Finalmente sería el Infante Don Fernando "el de Antequera" el que la tomaría definitivamente el 16 de septiembre de 1410.

En los s. XV y XVI acumula un riquísimo patrimonio en parroquias, iglesias, órdenes religiosas, conventos, y en edificios civiles. En el s. XVI Antequera, llegó a convertirse en una de las más importantes ciudades de Andalucía por su gran actividad comercial, ya que se regulaba el tráfico de mercancías entre los ejes Sevilla-Granada y Málaga-Córdoba.

La fundación por los Reyes Católicos de la Colegiata de Santa María la Mayor, tendría una gran importancia para la vida cultural antequerana. En la misma radicaba una Cátedra de Gramática y Latinidad por la que pasaron los más doctos preceptores,

En los aspectos artísticos, el s. XVII en Antequera está marcado por el manierismo y el barroco.

El s. XVIII una agricultura en auge y una importante actividad artesanal y comercial hacen que Antequera viva el mejor momento de su historia. La Antequera del s. XVIII en lo artístico es la de las iglesias de blancas y rizadas yeserías, los exteriores de ladrillo y los interiores ultradecorados; de las remodelaciones urbanísticas; la de las Cofradías y devociones a imágenes muy concretas. También existe una arquitectura popular de características peculiares, construyéndose además por la nobleza antequerana palacios y casonas de gran belleza.

En el siglo XIX a causa de una epidemia de fiebre amarilla comienza un descenso demográfico (1804). En 1830 empieza la recuperación, con el consiguiente aumento del número de habitantes y la importante reactivación que sufren las actividades económicas, donde casi un 25% de la población activa dependía de la elaboración de los tejidos de lana, que se comercializaron por toda España.

Casabermeja conocida como La Puerta de Málaga, cuenta con un rico patrimonio cultural. Destaca Peñas de Cabrera, donde hay pinturas rupestres de época Calcolítica. El cementerio de San Sebastián es famosamente conocido por la leyenda de que entierran a los muertos de pie y es declarado Monumento y Bien de Interés Cultural.

Fuente de Piedra, que debe su nombre a una fuente de la que emanaban aguas con grandes propiedades medicinales, cuenta con la Iglesia de Nuestra Señora de las Virtudes y como no, con la laguna de agua salada más grande de Andalucía, enclave privilegiado para la reproducción del flamenco rosa.

Humilladero cuenta con una cruz que da nombre al pueblo. Se remonta al año 1410 cuando el Infante Don Fernando esperaba a Per Afán de Ribera, con refuerzos desde Sevilla, y que traía la espada del Rey Santo, Fernando III. Se arrodilló y humilló ante la reliquia y prometió no guardar la espada hasta conquistar Antequera. Es por eso que mandó construir esta cruz en señal y símbolo de tal hazaña.

Mollina cuenta con un extenso patrimonio cultural como los restos romanos, tales como el Castillo de Santillán de entre los siglos I y II d.C. Presume también de contar con el mayor porcentaje de producción del vino con denominación de origen Málaga y Sierras de Málaga.

A Villanueva de la Concepción se le conoce como la «Capital del Sur del Torcal», y cuenta con lugares de gran interés como los puentes (el del Garrayo y el de Horcajo) del Camino Real de Carlos III.

En las líneas que siguen invitamos a conocer la historia de cada uno de sus municipios para que nadie olvide que hoy son lo que son gracias a su pasado.