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Las mejores zonas de baño de Málaga están en el interior

Diputación de Málaga
Charca del río Chíllar. Nerja

Las mejores zonas de baño de Málaga están en el interior

El baño en charcas y pozas está recomendado de mediados de junio a finales de agosto

Se acerca el verano y el calor sofocante. Muchos disfrutan de un buen paseo por el interior de nuestra provincia para acabar con un refrescante baño. Ni que decir tiene que Málaga posee casi 180 km de playas estupendas pero que, algunos años, nuestras playas se llenan de medusas y el temor se adueña de los turistas.

¿Dónde podemos ir a bañarnos?. Pues a nuestros ríos y, mejor aún, a nuestras “charcas y pozas” de aguas limpias y cristalinas. Invitamos al lector a recorrer nuestra geografía malagueña a través de lugares de belleza inigualable ubicados en las cuencas del río Chíllar, del río Vélez, del río Guadalhorce, del río Fuengirola, del río Guadiaro, del río Manilva y en las cuencas costeras de Sierra Bermeja, así como otras zonas de baño en los ríos Téjar, Algarrobo o Turvilla.

En Málaga pues podemos presumir de charcas y pozas, pues contamos con un gran número y todas muestran sobrados encantos. Unas son muy conocidas y de fácil acceso, y otras lo son menos. Y ello porque la mayoría de las cuencas hidrológicas malagueñas se caracterizan por albergar sus cabeceras y manantiales en las principales cordilleras, y por tener un corto recorrido antes de fluir al mar, lo que da idea de las grandes pendientes por donde deben discurrir. Todas desaguan en el Mediterráneo, a excepción del arroyo de Montecorto que vierte al Guadalete, el cual pertenece al Distrito Atlántico.

Se trata, sin duda, de rincones con personalidad propia, con determinadas características que los singularizan en relación con el cuerpo al que pertenecen. Así lo han entendido siempre las poblaciones del entorno, dotándolas tantas veces de nombre propio: charco de la Virgen, charco de la Olla, charca de la Ermita...

Las charcas y pozas crean habitualmente espacios de gran belleza y constituyen por ello un destino predilecto para muchos excursionistas (los cahorros del río Chíllar, las angosturas del Guadalmina o Barranco Blanco), incluso cuando se ubican en lugares recónditos y de acceso complicado (la charca de las Nutrias, de la Extranjera en Estepona o el charco del Tajo Molino en Cortes de la Frontera). Al igual que un buen gourmet es capaz de realizar un largo viaje con el único objetivo de comer en un restaurante de prestigio, el amante de la naturaleza recorre numerosos kilómetros por rutas dificultosas con el único propósito que llegar a una hermosa charca.

La inmensa mayoría de las pozas de la provincia no han sido acondicionadas con medios artificiales, ni cuentan con servicios de socorrismo que preserve la seguridad del bañista. Por lo tanto, cada usuario debe ser garante de sus actos.

Dicho esto no hay que olvidar que el respeto por el medio acuático es prioritario y en ese sentido, no debemos molestar a la fauna, ni arrancar ramas de las riberas, ni arrojar basuras en el entorno, ni hacer pintadas en los elementos naturales del paisaje. Siempre tendremos la obligación de acatar las normativas de uso público de los espacios naturales protegidos y las indicaciones de los agentes de medio ambiente y guardas fluviales.