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Málaga (12). Vuelve a Málaga con el Centro del 27

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Málaga (12). Vuelve a Málaga con el Centro del 27

‘Canción de la llegada’, José María Souvirón

Ciclo literario que acerca al lector a los rincones de la provincia de Málaga por medio de escritos de importantes autores. Nos adentraremos en aquellos lugares tan cercanos a todos para descubrir cómo los vieron y cómo los imaginaron los poetas.

Canción de la llegada

¡Alegría de pasear otra vez
entre dos filas de palmeras,
por el Paseo de los Curas
cuando la clara tarde sueña!

(¿Alegría sola, o quizás
también un poco de pena?)

¡Alegría de andar otra vez
por encima de la escollera,
viendo a un lado la mar bravía
y al otro el puerto de aguas quietas!

(¿Alegría sola, o quizás
también un poco de pena?)

¡Alegría de ver otra vez
los árboles de la Alameda
y oír millares de gorriones
saludando al sol que despierta!

(¿Alegría sola, o quizás
también un poco de pena?)

¡Alegría de oír otra vez,
cuando baja la noche serena,
las campanadas del reloj
cayendo en la fuente de piedra!

(¿Alegría sola, o quizás
también un poco de pena?)

¡Y alegría de sentir otra vez,
junto a la mar azul y nuestra,
el sabor de la misma sal
que el bautismo puso en mi lengua!

(¡Alegría con sal, alegría
verdadera!)

José María Souvirón (Málaga, 1904–1973. Poeta, ensayista y narrador. El apellido Souvirón procede de Francia, mientras que Huelín lo es de Inglaterra y Alemania. El escritor sintió —desde muy pronto— la vocación poética como señal de vida. Cursó el bachillerato como alumno interno en el Colegio de los Jesuitas de San Estanislao de Miraflores del Palo, desde 1914 hasta 1920, al igual que Manuel Altolaguirre, un año más joven. Más tarde, se trasladó a Granada, para estudiar la carrera de Derecho, entre 1920 y 1925. Allí conoció a Federico García Lorca. Con diecinueve años publicó Gárgola (1923), del que dijo, en 1973: “Me gusta su sabrosa ingenuidad, cierto infantilismo que, por lo que veo al cabo de medio siglo, aún no he llegado a perder del todo”. El mecenas de dicha publicación —según el propio Souvirón— fue José María Hinojosa. En dicho libro hay centaurismo: melancolías y tristezas tardomodernistas, junto a motivos populares (recreaciones de coplas y romances), con canciones de nueva estética que recordarán después a las de Prados (Vuelta, Tiempo), una poesía pura especial.

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