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Málaga. Vuelve a Málaga con el Centro del 27

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Málaga. Vuelve a Málaga con el Centro del 27

‘Volver a Málaga’, Miguel Ángel Molinero

Ciclo literario que acerca al lector a los rincones de la provincia de Málaga a través de escritos de importantes autores. Nos adentraremos en aquellos lugares tan cercanos a todos con el ánimo de que descubrir cómo los vieron y cómo los imaginaron los poetas.


Volver a Málaga

No hay más sabiduría que volver,
no hay más conocimiento.
Al siempre amado territorio
donde la vida cumple veinte años.

Volver a Málaga.

Cae la memoria
y era el verano rojo
por las suaves hileras de pinos de la costa.
Aún las amargas estaciones
no habían minado
la fresca posesión del agua
posada en las rosas.
Cendal de niebla que fulge
como las escamas de los peces capturados.

Pedregal de limones,
verdedor total de los valles,
ramblas de arroyos secos.
El sol de metal fundido
no se aleja.
Ardientes brasas incendian
el aire, que asciende con asfixia
de la arena extendida.
El viento ha cesado, definitivamente.
La yedra abraza a las enredaderas,
el denso aroma de las flores cuajadas
baja por los callejones que acuden al mar.

Generaciones de mosto y de aventura,
cazadores de placer,
marinos, mercaderes,
han acariciado tus sílabas
de mujer que no se resiste al amor,
de salitre clamoroso la rubia cabellera.

Que cesen aquí los días que me sean concedidos.
En el jardín fragante
que ampara el cristal del mar.

Suene, en tanto, en el pecho
esa música de las voces cercanas
que infunde terciopelo en los sentidos alertados,
bajo el efluvio de la concreta plegaria de los jazmines
que se entregan con más ciencia que los cuerpos.

Llegarán los inviernos letárgicos que harán
enmudecer a los amigos, cuando se disipe
el sol en las doradas viñas
que afluyeron caudalosamente
en las arterias de la alegría.
Cuando nada, en ti ni en mí,
tenga el tacto de la nieve natal
y un dulce plomo
sea munición de los ojos cautivos.
Cuando ninguna pérdida pueda tasar
un corazón erosionado.
Cuando las comisuras de la boca
desplomada, dibujen, claramente,
que nada va contigo.

Sombra que se desliza sobre muros de cal.
La noche húmeda trae un presagio de amenaza
que empapa el contorno del cuello,
que se incorpora a la sangre que he heredado
ya aquí vertida, en la tierra amarilla.

Urna de arenas y de polvo acre
que las olas cubren
con el flujo sin tregua del agua.

Y siga el verano rojo, eterno.

Miguel Ángel Molinero (Belorado, Burgos, 1948 - Madrid, 2007). Vivió sus primeros años entre Burgos y Valladolid y, después de licenciarse en Filología Hispánica y Periodismo, llegó por primera vez en 1965 a Málaga, ciudad con la que mantuvo un vínculo familiar, inspirador y literario que no terminó nunca. Comenzó su carrera periodística en ABC (donde ya conoció bien de cerca la difícil situación del País Vasco como enviado especial) y Blanco y Negro mientras materializaba su compromiso como militante socialista en la clandestinidad. Posteriormente fue subdirector de La Tribuna Vasca, que dirigía Eduardo Sotillos, y con la llegada de la democracia el PSOE empezó a reclamarlo para puestos de mayor responsabilidad. El ascenso culminó con su puesto de director general de Relaciones Informativas de la Presidencia del Gobierno en el primer Ejecutivo de Felipe González, para el que también ejerció de viceportavoz. Ocupó diversos puestos de trascendencia en RTVE y en otras cabeceras de prensa.
En 2012, el Centro Cultural de la Generación del 27 contribuyó de manera decisiva a la proyección de Molinero como figura poética de su tiempo con la publicación de su Poesía completa, con edición de Pedro Tedde de Lorca.
Molinero murió joven. Pero la posteridad quiso cumplir para él uno de sus más íntimos deseos y sus restos descansan en uno de sus lugares predilectos: el Cementerio Inglés de una Málaga que siempre amó.

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