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Cineclub del 27. Ciclo La imagen de la mujer en el cine de los años 20 y 30. Proyección de Madame Satán

Diputación de Málaga

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Cineclub del 27. Ciclo La imagen de la mujer en el cine de los años 20 y 30. Proyección de Madame Satán

Madam Satan. Cecil B. De Mille, 1930

Versión Original Subtitulada en Español.

Madame Satán es un título característico del Hollywood “Pre- Code”, es decir, antes de la entrada en vigor del Código Hays y sus especificaciones sobre lo que podía mostrarse, o no, en pantalla. Se trata de una comedia con el adulterio (o la sospecha de éste) como eje, en la que el asunto es sometido a burla dando en una enrevesada historia de enredo y equívocos.
En ésta, las dudas de una mujer sobre la conducta de su marido la llevan, bajo la imagen de Madame Satán, a un alocado baile de disfraces a bordo de un dirigible. Entre planteamiento y desenlace tienen lugar varios números musicales que explotan las posibilidades del muy reciente sistema sonoro, equívocos sucesivos, transgresoras alusiones a la homosexualidad y la Ley Seca, entonces en vigor, y más de una situación sorprendente aún hoy.
Mención especial merecen los excelentes decorados de Cedric Gibbons y Mitchell Leisen y el estupefaciente (y casi surreal) vestuario a cargo del prestigioso Adrian.
El reparto, con nombres muy del momento,  incluye a Reginald Denny, Kay Johnson y Lillian Roth encarnando al triángulo protagonista. Reginald Denny  fue una bien conocida estrella del cine mudo que, con la llegada del sonoro, evolucionaría hasta ser un reputado actor de carácter, interpretando al detective Bulldog Drummond en varias cintas antes de ponerse varias veces a las órdenes de Cukor y  Hitchcock, entre otros, y convertirse en un próspero empresario aeronaútico. Su último papel sería en la serie televisiva Batman ya en los años 60.
Kay Johnson había debutado en la pantalla el año anterior a la edad de veinticinco años, tras una notable carrera en el teatro. Era hija del arquitecto del edificio Woolworth de Nueva York y  cuando rodó Madame Satán estaba ya casada con el director John Cromwell, del que se divorciaría a finales de los cuarenta. En el primer sonoro encarnó personajes distinguidos en películas que se beneficiaron de la clase que ella les aportaba.  A pesar de que se centró en la crianza de sus hijos, no dejó el cine por completo apareciendo en grandes adaptaciones literarias como Servidumbre humana,  El hijo de la furia o Las aventuras de Tom Sawyer.  Falleció el día de su septuagésimo primer cumpleaños, en 1975. Uno de los mencionados hijos es el actor James Cromwell, aún en activo y popular por haber interpretado al presidente de los Estados Unidos en varios blockbusters y haber sido el propietario del cerdito Babe.
Lillian Roth, el tercer nombre del triángulo, es hoy más recordada por su vida privada que por su carrera profesional, por exitosa que ésta fuera. Nacida en un ambiente teatral, destacó desde muy joven como cantante en teatro y vaudeville formando parte de los espectáculos de Ziegfield.  Ernst Lubitsch la convenció de probar suerte en pantalla en El desfile del amor con diecinueve años. Dos años después trabajaría en esta Madame Satán, antes de aparecer en alguno de los primeros títulos de los Hermanos Marx y otros filmes del momento. La repentina muerte de su prometido la sumió en la depresión y el alcoholismo y en una larga serie de matrimonios fracasados. Aunque continuó con su carrera, fue hundiéndose personalmente hasta llegar al internamiento en sucesivos centros psiquiátricos. Una aparición en la televisión de los años 50 admitiendo su dipsomanía le devolvió el aprecio del público y su autobiografía Mañana lloraré se convirtió en un gran éxito editorial, antes de ser adaptada al cine con Susan Hayward en un recordado papel. Tras volver al cine de forma intermitente, falleció en 1980 de un infarto a los 70 años.
El director y productor Cecil Blount De Mille había labrado su prestigio al ser uno de los primeros directores que se trasladaron al pueblo californiano llamado Tinseltown (el futuro Hollywood) eludiendo el monopolio impuesto por Edison en la Costa Este. Allí destacó pronto con cintas de distintos géneros, del western  y la comedia ligera al drama elegante, bíblico o policial (hace un par de temporadas el Cineclub del 27 ofreció The cheat, La marca de fuego, de 1915). En los años 20 sentó sus reales en comedias de enredo de carácter picante cuyos desenfadados protagonistas contrastan con las tendencias conservadoras del director en su vida personal y que produjeron grandes beneficios.
Con Madame Satán intenta prolongar aquel estilo beneficiándose de la incorporación del sonoro, que es perceptible en la abundancia de diálogos (muy característica de los primeros tiempos de este sistema) y los números musicales, raros de ver en la obra de este director. Tras el rendimiento en taquilla, poco satisfactorio, de esta película se fue especializando en vistosas reconstrucciones de época con amplio reparto y movimientos de masas (Las Cruzadas, Cleopatra, Los diez mandamientos…) que asociarían para siempre su nombre al del cine colosalista.

20:00 horas
Entrada libre hasta completar aforo
Centro Cultural María Victoria Atencia (MVA). Salón de actos..
Calle Ollerías, 34
Actividad Generación del 27 en Cine club del 27
10/11/202110/11/2021Europe/MadridCineclub del 27. Ciclo La imagen de la mujer en el cine de los años 20 y 30. Proyección de Madame SatánDiputación de Málaga

Madam Satan. Cecil B. De Mille, 1930

Versión Original Subtitulada en Español.

Madame Satán es un título característico del Hollywood “Pre- Code”, es decir, antes de la entrada en vigor del Código Hays y sus especificaciones sobre lo que podía mostrarse, o no, en pantalla. Se trata de una comedia con el adulterio (o la sospecha de éste) como eje, en la que el asunto es sometido a burla dando en una enrevesada historia de enredo y equívocos.
En ésta, las dudas de una mujer sobre la conducta de su marido la llevan, bajo la imagen de Madame Satán, a un alocado baile de disfraces a bordo de un dirigible. Entre planteamiento y desenlace tienen lugar varios números musicales que explotan las posibilidades del muy reciente sistema sonoro, equívocos sucesivos, transgresoras alusiones a la homosexualidad y la Ley Seca, entonces en vigor, y más de una situación sorprendente aún hoy.
Mención especial merecen los excelentes decorados de Cedric Gibbons y Mitchell Leisen y el estupefaciente (y casi surreal) vestuario a cargo del prestigioso Adrian.
El reparto, con nombres muy del momento,  incluye a Reginald Denny, Kay Johnson y Lillian Roth encarnando al triángulo protagonista. Reginald Denny  fue una bien conocida estrella del cine mudo que, con la llegada del sonoro, evolucionaría hasta ser un reputado actor de carácter, interpretando al detective Bulldog Drummond en varias cintas antes de ponerse varias veces a las órdenes de Cukor y  Hitchcock, entre otros, y convertirse en un próspero empresario aeronaútico. Su último papel sería en la serie televisiva Batman ya en los años 60.
Kay Johnson había debutado en la pantalla el año anterior a la edad de veinticinco años, tras una notable carrera en el teatro. Era hija del arquitecto del edificio Woolworth de Nueva York y  cuando rodó Madame Satán estaba ya casada con el director John Cromwell, del que se divorciaría a finales de los cuarenta. En el primer sonoro encarnó personajes distinguidos en películas que se beneficiaron de la clase que ella les aportaba.  A pesar de que se centró en la crianza de sus hijos, no dejó el cine por completo apareciendo en grandes adaptaciones literarias como Servidumbre humana,  El hijo de la furia o Las aventuras de Tom Sawyer.  Falleció el día de su septuagésimo primer cumpleaños, en 1975. Uno de los mencionados hijos es el actor James Cromwell, aún en activo y popular por haber interpretado al presidente de los Estados Unidos en varios blockbusters y haber sido el propietario del cerdito Babe.
Lillian Roth, el tercer nombre del triángulo, es hoy más recordada por su vida privada que por su carrera profesional, por exitosa que ésta fuera. Nacida en un ambiente teatral, destacó desde muy joven como cantante en teatro y vaudeville formando parte de los espectáculos de Ziegfield.  Ernst Lubitsch la convenció de probar suerte en pantalla en El desfile del amor con diecinueve años. Dos años después trabajaría en esta Madame Satán, antes de aparecer en alguno de los primeros títulos de los Hermanos Marx y otros filmes del momento. La repentina muerte de su prometido la sumió en la depresión y el alcoholismo y en una larga serie de matrimonios fracasados. Aunque continuó con su carrera, fue hundiéndose personalmente hasta llegar al internamiento en sucesivos centros psiquiátricos. Una aparición en la televisión de los años 50 admitiendo su dipsomanía le devolvió el aprecio del público y su autobiografía Mañana lloraré se convirtió en un gran éxito editorial, antes de ser adaptada al cine con Susan Hayward en un recordado papel. Tras volver al cine de forma intermitente, falleció en 1980 de un infarto a los 70 años.
El director y productor Cecil Blount De Mille había labrado su prestigio al ser uno de los primeros directores que se trasladaron al pueblo californiano llamado Tinseltown (el futuro Hollywood) eludiendo el monopolio impuesto por Edison en la Costa Este. Allí destacó pronto con cintas de distintos géneros, del western  y la comedia ligera al drama elegante, bíblico o policial (hace un par de temporadas el Cineclub del 27 ofreció The cheat, La marca de fuego, de 1915). En los años 20 sentó sus reales en comedias de enredo de carácter picante cuyos desenfadados protagonistas contrastan con las tendencias conservadoras del director en su vida personal y que produjeron grandes beneficios.
Con Madame Satán intenta prolongar aquel estilo beneficiándose de la incorporación del sonoro, que es perceptible en la abundancia de diálogos (muy característica de los primeros tiempos de este sistema) y los números musicales, raros de ver en la obra de este director. Tras el rendimiento en taquilla, poco satisfactorio, de esta película se fue especializando en vistosas reconstrucciones de época con amplio reparto y movimientos de masas (Las Cruzadas, Cleopatra, Los diez mandamientos…) que asociarían para siempre su nombre al del cine colosalista.

Centro Cultural María Victoria Atencia (MVA). Salón de actos., Calle Ollerías, 34