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CINECLUB DEL 27: El viento de Victor Sjöström

Diputación de Málaga

Boletín de Ventanilla Única


CINECLUB DEL 27: El viento de Victor Sjöström

Cineclub del 27.
Proyección de El viento de Victor Sjöström.
Miércoles, 21. 20:30 hs.
Salón de actos. Centro Cultural MVA. C/ Ollerías, 34.

La película El viento (The wind) es uno de los principales títulos que el sueco Victor Sjöstrom (1879-1960) rodó tras su llegada a los Estados Unidos. Tras encadenar varios éxitos en Suecia como La carreta fantasma (ya proyectada en el Cineclub del 27) aceptó la invitación de Hollywood y se trasladó allí con su descubrimiento Greta Garbo que convertiría allí en la estrella máxima con su película The divine woman. Entre las nueve cintas que allí dirigiría (con su apellido americanizado a Seastrom) se cuentan notables melodramas sociales y psicológicos como La mujer marcada (The scarlet letter, 1926) y El viento (The wind, 1928), ambas protagonizadas por Lilian Gish y el actor sueco Lars Hansson. Tras esta experiencia, y al igual que muchos otros artistas europeos, no se encontró a gusto en la industria de Hollywood,  regresando a Suecia y a su profesión de actor un par de años más tarde. Su testamento creativo llegaría, ya en su vejez, interpretando al anciano profesor protagonista de Fresas salvajes  (1957) de Ingmar Bergman, entonces joven y aventajado discípulo de Sjöström.

Su influencia enorme se extiende por la historia del cine a partir de líricas visiones de los dramas humanos en la naturaleza. Introdujo recursos narrativos en el cine que son usados corriente hoy en día. Muchos de sus films adaptan importantes obras literarias escandinavas del siglo XIX que narran, en tono romántico y realista, historias de personajes al borde de la locura por culpa de la injustica social, un ambiente hostil o una psicología atormentada.

En El viento, una joven del Este se traslada a vivir con unos parientes al desolador desierto de Mojave. Allí sufrirá un rechazo que la empuja a un matrimonio sin amor y finalmente al asesinato, en medio de una tensión creciente y un viento incesante que se convierte en un personaje más de la historia.  Dirigido en condiciones extremas, con un soberbio acabado técnico y una electrizante interpretación de Lilian Gish, queda como una pieza ejemplar que mostraba las enormes posibilidades narrativas del cine, justo en puertas de la implantación general del sistema sonoro. Fue el último gran éxito de la Metro Goldwyn Mayer antes de ese decisivo cambio.

La revista especializada Time Out dijo de ella: “Una de las grandes obras maestras del cine (...) la mejor interpretación de una encantadora Lillian Gish (...) la dirección muestra una impecable atención a los detalles psicológicos, mientras realiza una transición perfectamente creíble de géneros. La secuencia de la tormenta de arena del desierto tiene que ser vista para poder creerla, y todo el film -erótico, bello, deslumbrante- demuestra tal imaginación y seguridad que permanece, décadas después de ser realizado, completamente moderno”.

Henri Langlois, fundador de la Cinemateca Francesa la llamó “film cuya prolongada influencia en distintas cinematografías, creadores y géneros es imposible menospreciar.”

20:30 hs
ENTRADA LIBRE HASTA COMPLETAR AFORO
Centro Cultural MVA.
Calle Ollerías 34, 29012 Málaga
Actividad Generación del 27
3/21/20183/21/2018Europe/MadridCINECLUB DEL 27: El viento de Victor SjöströmDiputación de Málaga

Cineclub del 27.
Proyección de El viento de Victor Sjöström.
Miércoles, 21. 20:30 hs.
Salón de actos. Centro Cultural MVA. C/ Ollerías, 34.

La película El viento (The wind) es uno de los principales títulos que el sueco Victor Sjöstrom (1879-1960) rodó tras su llegada a los Estados Unidos. Tras encadenar varios éxitos en Suecia como La carreta fantasma (ya proyectada en el Cineclub del 27) aceptó la invitación de Hollywood y se trasladó allí con su descubrimiento Greta Garbo que convertiría allí en la estrella máxima con su película The divine woman. Entre las nueve cintas que allí dirigiría (con su apellido americanizado a Seastrom) se cuentan notables melodramas sociales y psicológicos como La mujer marcada (The scarlet letter, 1926) y El viento (The wind, 1928), ambas protagonizadas por Lilian Gish y el actor sueco Lars Hansson. Tras esta experiencia, y al igual que muchos otros artistas europeos, no se encontró a gusto en la industria de Hollywood,  regresando a Suecia y a su profesión de actor un par de años más tarde. Su testamento creativo llegaría, ya en su vejez, interpretando al anciano profesor protagonista de Fresas salvajes  (1957) de Ingmar Bergman, entonces joven y aventajado discípulo de Sjöström.

Su influencia enorme se extiende por la historia del cine a partir de líricas visiones de los dramas humanos en la naturaleza. Introdujo recursos narrativos en el cine que son usados corriente hoy en día. Muchos de sus films adaptan importantes obras literarias escandinavas del siglo XIX que narran, en tono romántico y realista, historias de personajes al borde de la locura por culpa de la injustica social, un ambiente hostil o una psicología atormentada.

En El viento, una joven del Este se traslada a vivir con unos parientes al desolador desierto de Mojave. Allí sufrirá un rechazo que la empuja a un matrimonio sin amor y finalmente al asesinato, en medio de una tensión creciente y un viento incesante que se convierte en un personaje más de la historia.  Dirigido en condiciones extremas, con un soberbio acabado técnico y una electrizante interpretación de Lilian Gish, queda como una pieza ejemplar que mostraba las enormes posibilidades narrativas del cine, justo en puertas de la implantación general del sistema sonoro. Fue el último gran éxito de la Metro Goldwyn Mayer antes de ese decisivo cambio.

La revista especializada Time Out dijo de ella: “Una de las grandes obras maestras del cine (...) la mejor interpretación de una encantadora Lillian Gish (...) la dirección muestra una impecable atención a los detalles psicológicos, mientras realiza una transición perfectamente creíble de géneros. La secuencia de la tormenta de arena del desierto tiene que ser vista para poder creerla, y todo el film -erótico, bello, deslumbrante- demuestra tal imaginación y seguridad que permanece, décadas después de ser realizado, completamente moderno”.

Henri Langlois, fundador de la Cinemateca Francesa la llamó “film cuya prolongada influencia en distintas cinematografías, creadores y géneros es imposible menospreciar.”

Centro Cultural MVA, Calle Ollerías 34, 29012 Málaga