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El primer festejo documentado en Málaga se celebró, en lo que hoy es la Plaza de la
Constitución, el 5 de enero de 1492 tras la rendición de Granada a los RR.CC. A partir
de entonces, la ciudad ha contado con siete plazas de toros: la Plaza del Carmen, en el
barrio del Perchel y junto a la Igl. del Carmen, inaugurada el 25 de octubre de 1779;
la Plaza de Pescadería, próxima al mar de poniente, construida en 1817; la Plaza de
Gualdalmedina, levantada en los años treinta del s.XIX; la Plaza de Puerta Nueva, al
final de calle Compañía, cerca de Puerta Nueva y en el solar que ocuparía el Parador
de S. Rafael, aunque demolida en 1837; la Plaza de Álvarez, al construirla Antonio
Álvarez en el huerto del convento de S. Francisco, entre Carretería y la Goleta,
inaugurada con festejos los días 14, 15 y 16 de agosto de 1840 y derribada el 16 de
junio de 1864; y la Plaza de la Victoria, construida en 1853 cerca de calle Cristo de
la Epidemia, con característica de teatro.
A partir del paseo Reding, nombre del general español con ascendencia suiza, que
luchó en Bailén junto al general Castaño y gobernador de Málaga, se puede observar
buenos ejemplares de lo que fue la típica arquitectura residencial malagueña con casas
del s.XIX y aires clásicos. Sobre esos terrenos cercanos al mar, lugar que se conocería
como la Malagueta, vendidos a censo en 1851 y donde además había un barrio de casas
modestas, se construyeron grandes edificaciones como las fábricas de Electricidad o
Fundición, y la misma Plaza de Toros que tomaría el nombre de su emplazamiento. Con
respecto al propio Coso de la Malagueta, declarada Monumento Histórico Artístico en
1981, su planta se levantó en la llamada por entonces Plaza de la Noria, construyéndose
entre los años 1874 y 1876 sobre un proyecto y planos del arquitecto Joaquín Rucoba
Octavo de Toledo.
La propuesta de su construcción partió del Teniente de Alcalde, Liborio García, que
a su vez se lo propuso al alcalde Pedro Luis Alonso, y con el compromiso de la
Diputación a contribuir con la mitad de los gastos. El costo total con las actuaciones
anejas fue de 917.342 pts., presentándose la liquidación tras la cual la Diputación la
abonaría y se haría con la propiedad del inmueble. Como características más notorias,
presenta una traza poligonal de 18 lados y 16 puertas de entrada sobre dos plantas de
pórticos, arquerías y planta baja. A su exterior muestra un aspecto muy clasicista y no
con aires neomudéjar, como era lo tradicional en las plazas de España, aunque si se
pueden observar algunos elementos. En su fachada se utilizó el ladrillo fino,
juntamente con el pilastrón ordinario, reservándose el primero para los machos
salientes de los ángulos que se rematan con antefijas. Entre los elementos clásicos,
destacan sobre todo las arcadas del piso superior que van volteando por todo su
perímetro.
Al interior sobre una superficie de 8.770 m2 y un aforo inicial de 10.783
espectadores, hoy 14.000 acomodados en palcos y tendidos, se adopta la tradicional
forma circular en altura y a través de unas arquerías de medio punto que componen
las galerías superiores cubiertas por tejas de barro. Éstas circundan la edificación
y permiten el acceso a tendidos en cuyos palcos superiores se levantan columnas de
fundición que sostienen arcos carpaneles con enjutas adornadas por tondos con cabezas
de toreros, rematándose el conjunto circular con una crestería de motivos geométricos
y grifos. Abajo, su ruedo de albero se extiende por un diámetro de 52 m., donde
desarrollan su arte las primeras figuras de la tauromaquia y rejoneo, especialmente en
la Feria de agosto.
Enriquece también su interior el museo taurino “Antonio Ordoñez”, maestro nacido en
la ciudad de Ronda en 1932, y continuador de la saga, cuya escultura en bronce nos
recibe a las puertas del mismo. La exposición permanente se ha instalado en las
galerías altas de la plaza, sobre la capilla y los chiqueros, presentando su contenido
museístico una colección de trajes de luces pertenecientes a distintas figuras taurinas,
además de cabezas de toros, carteles, fotografías y otros enseres que hacen de sus dos
salas y expositores una justificada visita.
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