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| Fachada del Edificio Alameda |
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Constituye una edificación singular de las muchas que se levantaron al proyectarse
el antiguo paseo de la Alameda Principal, junto con sus calles adyacentes, en el último
tercio del s.XVIII y una vez ganado los terrenos al mar en dirección sur, concretamente
sobre el arenal que a lo largo de los siglos se fue formando en la desembocadura del
Guadalmedina. Sobre ese amplio espacio rectangular inaugurado el 3 de noviembre de 1785,
y adornado de arboleda para esparcimiento urbano, se levantaron edificios ya en la
segunda mitad dieciochesca, principalmente grandes mansiones que fueron ocupadas por la
burguesía industrial y comercial de la Málaga de principios del s.XIX.
Todos esos edificios se van a caracterizar por ser parejos en su alzado, según las
normas, y compactos también en su distribución, presentando al exterior fachadas muy
delimitadas, proporcionadas en su ordenamiento arquitectónico y ornamental, donde
destacan elementos con balcones volados, las portadas o decoraciones pictóricas que
enmarcan los vanos, puertas, cierros, etc. Uno de aquellos edificios que aún permanecen
con todo su esplendor, una vez consolidado y restaurado por la propia Diputación
Provincial para destinarlo a sede de los Servicios Técnicos, es el que se sitúa en la
acera de la derecha de la Alameda, inmueble nº 21, recordado todavía por muchos
malagueños por haber ocupado durante algunos años la sede del Banco Hispano Americano.
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| Hall del Edificio Alameda |
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Sobre su historia, hoy conocemos algunos datos en concreto, así los documentos nos
relacionan como sobre el solar de un edificio construido en el s.XVIII, por el
arquitecto Jerónimo Cuervo, se proyecta posteriormente el actual atribuido a Fernando
Guerrero Strachan y Manuel Rivera Vera, instalándose el mencionado Banco entre 1906 y
1914. Destaca la edificación principalmente por sus dimensiones y generosa decoración,
siendo uno de los ejemplos más destacados de las típicas construcciones de aires
eclécticos que se realizaron en nuestra ciudad a comienzos del siglo pasado, y a pesar
de que en una de sus remodelaciones, efectuadas con posterioridad, se le adosaran a las
ventanas del piso bajo unas rejas que pueden ser catalogadas como modernistas, además
de otros elementos del mismo corte estilístico.
El edificio, totalmente rectangular, presenta también fachadas a calle Córdoba y
calle Trinidad Grund, con un paramento enlucido a base de capeados horizontales. En
cuanto a su alzado, se realiza en tres pisos con vanos en balcones, que en el último
se convierten en corridos sobre potentes ménsulas con pinjantes florales y destacados
cierros ligeramente curvos de obra. Por último estos cierros o cierres de balcones
quedan rematados por encima de la cornisa con un curioso ático neobarroco que a su vez
marca el eje de cada fachada.
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