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Cuento y leyenda de Frigiliana

Diputación de Málaga

Cuento y leyenda de Frigiliana

Su nombre proviene de la composición latina “Frexinius” que corresponde al nombre de un personaje romano.

  • Gentilicio:

Frigilianenses.

  • Personajes destacados:

Hernando el Darra, líder y rebelde morisco del que se dice pudo morir en la sangrienta batalla del Peñón de Frigiliana, en 1569.

Liborio Apolinar Acosta de la Torre. Nace en 1836, fue abogado, periodista, literato y biógrafo. Colegiado en Madrid, fue magistral de su Universidad y canónigo de la Catedral. Murió en Alcalá de Henares en 1890.

El Monte Pinto conserva una tradición convertida en leyenda. Se cuenta que un navegante llamado Francisco Pinto, cuando hacía la travesía desde Verona hasta Cádiz a finales del siglo XV, al pasar frente a las costas de Nerja, el mar se enfureció agitando la nave como si de una cáscara de nuez se tratara. El temor por la pérdida de los bienes y de su propia vida, llevó al marinero a implorar la intervención divina con la promesa de que, si salía indemne de aquel infierno de aguas encrespadas, levantaría una cruz en la cumbre de la montaña que divisaba a lo lejos. Sus plegarias tuvieron respuesta y una vez en tierra y salvadas vidas y pertenencias, finalizada su travesía felizmente, volvió a la cumbre divisada en los atroces momentos y cumplió su promesa levantando una cruz y una hornacina. Es tradición subir con un cubo de cal y los avíos correspondientes hasta la hornacina al pie de la cruz y blanquearla, bien para la petición de un deseo o como agradecimiento por haberlo conseguido.

  • Leyenda:

Una leyenda sobre el martirio de santa Basilisa y San Epeneto, toma veracidad al encontrarse algunos documentos, siempre basados en la tradición oral, y recogidos en crónicas, en los que se cuenta que durante la dominación romana, a consecuencia de las persecuciones cristianas, fueron martirizados en el pueblo Santa Basilisa y posiblemente también el obispo San Epeneto.

Existe la leyenda de un tesoro, como en otros tantos sitios, ligada a los tesoros y pasadizos secretos de los moros. Aquí también se habla de la existencia de un pasadizo o túnel, claro está sin descubrir, que une el Castillo de Lizar sobre el peñón que vigila el pueblo, y el Torreón de Doña María – calle sin salida frente al Ayuntamiento- o alrededores.

Crónicas y leyendas