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Cuento y Leyenda de Alcaucín

Diputación de Málaga

Cuento y Leyenda de Alcaucín

El nombre de Alcaucîn poviene del árabe “alqausin”, que significa “los arcos”, probablemente porque la alquerîa de Alcaucîn fuera conocida por la fabricación de arcos y flechas. Pero la leyenda le otorga el privilegio de ser de las primeras zonas de la región habitadas por el hombre, asî lo documentan las excavaciones hechas en el Boquete de Zafarraya donde se han encontrado restos arqueológicos de suma importancia como cerámicas de distintas êpocas y una mandîbula Neandertal.

  • Gentilicio:

Alcaucineños.

  • Personajes destacados:

Como personaje curioso, de Alcaucîn fue Manuel Cañizares Martîn, capitán que formó parte de las tropas de “los últimos de Filipinas”.

  • Leyendas:

Entre sus leyendas se cuenta que tras el concilio de Elvira, celebrado en Granada en el siglo IV, San Patricio, que por aquellos tiempos era obispo de la Iglesia malagueña, visitó por segunda vez la ciudad de Zalîa, antigua población surgida en torno al castillo de Zalîa en el têrmino de Alcaucîn, con el propósito de que sus habitantes abrazaran la fe cristiana, cosa que en su primer viaje no consiguió. Pero tampoco tuvo êxito en su segunda visita, por lo que, no sin pena, abandonó nuevamente el poblado camino de la capital malagueña. Pero he aquî que, llegada la noche, empezaron a abrirse grietas en el suelo de donde salîan vîboras que mordîan mortalmente a sus habitantes, de tal manera que los vecinos se vieron en la necesidad de abandonar el pueblo, que desde entonces permanece deshabitado. De este modo, el terrible Dios bîblico castigó ejemplarmente a los descreîdos vecinos de Zalîa.

La población, horrorizada, huyó despavorida buscando establecerse en lugares más distantes, llegando hasta Alcaucîn, Periana, Canillas de Aceituno y La Viñuela. Es conocida igualmente la leyenda que refiere la construcción por los árabes del castillo de Zalîa con su doble anillo amurallado, que posteriormente se convertirîa en una de las prisiones donde se encarceló a los hêroes moriscos durante las revueltas y levantamientos de 1.569.

Se cuenta que el último reyezuelo ordenó esconder en las entrañas del castillo las riquezas atesoradas con el  fin de que no se perdiesen ante la inminente conquista.

 

Crónicas y leyendas
CP 29711