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Historia de Sedella

Diputación de Málaga

Historia de Sedella

La historia de este municipio se remonta a la Prehistoria. No se han producido hallazgos de importancia, pero sî los suficientes como para pensar que el hombre merodeaba por estos contornos desde tiempos remotos, ya que existen yacimientos arqueológicos en los que se han encontrado hachas de sîlex y otros instrumentos de caza.

Los romanos y los púnicos tambiên se establecieron en este têrmino, tal y como lo atestiguan los restos de monedas y cerámicas encontradas por la zona.

En cuanto al origen del nombre es posible que se derive del têrmino latino "sedilia" que, en el Bajo Imperio, significaba "emplazamiento o posesiones rurales", aunque la denominación más antigua conocida es la de "Villa del Castillo". Otros antecedentes del nombre se remontan al siglo VII, antes de la llegada de los árabes, que aparece citada en el mapa de obispados (mandado hacer por el rey visigodo Wamba) con el nombre de "Sedille"; y anteriormente por el obispo malagueño Teodulpo en su congregación episcopal como "Sedilla".

Tras la conquista cristiana en 1487 al pueblo pasó a llamarse Xedalia. No obstante, y según cuenta la tradición popular, la denominación data de la êpoca de la Reconquista, cuando en el paraje denominado Arroyo de la Matanza hubo un combate entre cristianos y musulmanes y al contarle a la reina Isabel cómo fue dicha batalla, respondió: "Sê de ella".

Fue tras la conquista y posterior expulsión de los moros, allá por 1570, cuando el municipio quedó despoblado siendo rehabilitado con gentes procedentes de Carmona (Sevilla) y de La Mancha. Y a mitad del siglo pasado, con los movimientos migratorios, tambiên quedó casi sin habitantes. De hecho, la gran mayorîa emigraron a Chile y Venezuela, según dicen, siguiendo los pasos de Fray Antonio de Sedella (Don Antonio Ildelfonso Moreno Arce) quien, en el siglo dieciocho, recorrió desde Canadá al Golfo de Mêxico y desde Missouri a Kansas. El hecho es que los sedellanos no hicieron como el resto de los andaluces que emigraron a Europa. Como anejo poblacional destaca Rubite, compartido con su vecina Canillas de Aceituno.

El trazado urbano es el tîpico árabe, como en toda la Axarquîa. Sus empinadas calles esconden los cimientos de su castillo árabe. Pocas casas de estilo moderno se han construido por lo que el pueblo refleja la tipicidad de una êpoca. Una de esas casas tiene a sus espaldas unos baños árabes intactos que son utilizados como cuadras. En la Casa del Torreón, antigua mansión del Señor de Sedella, se observan esgrafiados moriscos en una de sus caras. Frente por frente está la iglesia de San Andrês Apóstol, del diecisêis.

La economîa local actualmente está despertando por el turismo de interior, hasta el punto que una compañîa inglesa alquila casas y empieza a haber un despertar en el capîtulo gastronómico, reafirmado con la apertura de varios restaurantes que están recuperando platos tradicionales. Pero tambiên se han recuperado inmuebles como el antiguo molino de harina que, junto con la construcción del museo de aperos y utensilios de Los Marcelos, aportan otro complemento turîstico al pueblo. Sin embargo, la singularidad de Sedella está en los parajes de la Sierra Tejeda, en la misma falda del Maroma. En el têrmino municipal existe el último ejemplar de tejo, especie arbórea que, en tiempos, fue tan abundante como para dar nombre a la sierra. De todos modos, Sedella sigue siendo agraria, con huertos, olivares, almendros y vides.