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Historia de Júzcar

Diputación de Málaga

Historia de Júzcar

Los orígenes del pueblo están poco definidos por los historiadores, aunque se cree que ya estuvo poblado con anterioridad a la época árabe. Tras la conquista cristiana los asentamientos que existían dispersos por la zona se despoblaron totalmente y se reunieron en el lugar actual, en donde se levantó la iglesia parroquial en el año 1505. Como era habitual, en torno a ella surgió la organización urbana.

Transcurridos los años, el núcleo urbano debió tomar gran importancia en la comarca, a juzgar por los numerosos poblados que caían bajo su jurisdicción, entre los que se hallaban, según Pascual Madoz en su Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España (1845 a 1850), Faraján y los anejos de Alcapana, Capanza, Moclón, La Fábrica y Los Molinos.

Como el resto de los núcleos de la Serranía, Júzcar también se vio afectado por la expulsión de los moriscos y las consiguientes repoblaciones, en las cuales encontramos las raíces de la población de hoy en día.

La accidentada orografía sobre la que se asienta Júzcar aporta como novedad la relativa diseminación urbana que, por lo demás, es caprichosa en su trazado e irregular, típica herencia de aquella época.

Este pueblo tiene unas similares características a los de sus vecinos Alpandeire y Faraján, características no sólo territoriales sino también sociológicas; y es que, los tres viven prácticamente situados a la misma altura del mar (unos 600 metros). Pero aquí la masa forestal es algo menor al 40 por cien del territorio, aunque los paisajes son casi idénticos a los que encontramos en los otros dos pueblos: castaños, pinos, encinas, quejigos y encinas, con un monte que ofrece la misma caza y un río Genal con idéntica pesca. Al margen del paisaje, los juzcareños viven, básicamente, del olivar aunque también van adquiriendo importancia las leguminosas, los cítricos y los cereales, sin olvidar los esporádicos trabajos forestales.