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Historia de Cuevas de San Marcos

Diputación de Málaga

Historia de Cuevas de San Marcos

En cuanto al origen del municipio, los restos hallados en la Cueva de Belda, situada en la vertiente norte del municipio, en la sierra de Camorro, son una prueba de que la zona ya estuvo habitada desde la prehistoria, y que fue un importante enclave en las épocas romana y árabe. En el interior de la cueva, se han encontrado hachas de sílex, puntas de lanzas y otros utensilios de piedra, cuya fabricación nos da una pista del tipo de vida de los hombres que poblaron esta tierra hace millones de años. También han sido hallados restos humanos fosilizados; y de la cultura dolménica idolillos y escaleras excavadas en la piedra; y un menhir en el lugar conocido por Las Cruces: el Niño de Piedra.

De fechas posteriores, podemos decir que hubo un incipiente desarrollo de comunidades indígenas en la época ibérica, ya en contacto con los fenicios de la costa, al menos desde el siglo séptimo antes de Cristo.

Durante la dominación romana, Belda fue un importante núcleo en Andalucía. Prueba de ello son las ánforas y monedas del Bajo Imperio romano halladas en la zona. También existen testimonios de la cultura visigoda, recuperados en yacimientos tardorromanos que perduran en este período.

El apogeo de la zona permaneció durante la dominación musulmana, cuyas huellas perduran en el Cerro del Camorro, en la fortaleza que se levanta tras la insurrección popular contra el Emirato de Córdoba. El control de dicha rebelión provocó el despoblamiento de la zona, que no se recupera hasta bien entrado el siglo duodécimo. La población musulmana será expulsada definitivamente en 1424 por Pedro Narváez, alcaide de Antequera. Los nuevos pobladores convierten las tierras en dehesas para el ganado y, poco a poco, se van aglutinando diversos caseríos, uno de los cuales da origen al núcleo actual, que se independizó de Antequera en el año 1806.

La celebración del día de San Marcos consiste en una jornada romera con todo el campo de escenario y encuentro familiar. En ese día se "ata" al diablo a una retama. Y es que se trata de una fiesta para "rematar" la recogida de la aceituna. Todo ello enlaza con la leyenda de la cueva de Belda. Según cuenta la tradición popular los reyes árabes de Granada, en su huida, escondieron sus tesoros en la cueva apareciéndose el diablo a todos aquellos que iban a buscarlos. Y así hasta que un fraile, cruz en mano, entró a buscarlos, enfrentándose con el diablo y venciéndole. Tras la lucha, lo "ató" con flores.

Su economía se basa en el olivar y en pequeñas industrias ganaderas y textiles, aunque cada vez dependen más de los cereales y, puntualmente, del trabajo con el esparto.