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Historia de Coín

Diputación de Málaga

Historia de Coín

Los hallazgos arqueológicos hallados en el têrmino municipal, concretamente en el lugar conocido por cerro del Aljibe, fechados entre los siglos primero antes de Cristo y primero despuês de Cristo, sitúan el nacimiento de esta población hace, al menos, dos mil años.

En el Llano de la Virgen tambiên se han encontrado restos de un poblado, tumbas y cerámicas en lo que bien pudo ser un poblado medieval, asî como vestigios de êpocas anteriores. Los romanos llamaron a Coîn Lacibis, posteriormente La Cobbin y, por último, Castro Dacuan, de donde se cree que los árabes tomarîan el nombre de Cohine. La palabra Castro nos hace pensar en algún tipo de estructura social organizada y germen de lo que hoy conocemos como Coîn.

Pero realmente fueron los árabes los que dieron cuerpo al núcleo urbano al que impulsaron hasta convertirlo en el más importante de la zona. Fue Abderraman Tercero quien hizo levantar las murallas defensivas sobre los restos del antiguo poblado romano. El viajero tangerino Ibn Batuta llamó a Coîn (Dacuan) "castillo hermoso con muchas arboledas y frutas", y Al Jatib le dedicó grandes alabanzas. Coîn llegó a alcanzar gran opulencia a la que no fueron ajenos los judîos que impulsaron notablemente el comercio con sus exportaciones de vinos, aceites, higos, pasas, o almendras.

Fueron los árabes los que tambiên dejaron bellas historias que se cuentan a menudo. Un romance anónimo del diecisêis relata los amores del moro Abindarráez el cual quedó prendado de la Bella Jarifa. Mientras la visitaba, cayó preso de un caballero castellano quien, viendo el amor tan grande que ella sentîa por el moro, le permitió ver por última vez a su amada bajo la promesa de volver al cautiverio. Cumplió con la promesa y por tan noble acción encontró la libertad.

Esta villa fue conquistada por los Reyes Católicos tras unas escaramuzas en las que perdió la vida el capitán Pedro Ruiz de Alarcón en una incursión al interior de la fortaleza y que, al verse herido de muerte, exclamó: "No entrê a pelear para salir de la pelea huyendo". El rey Fernando el Católico ordenó colocar más piezas de artillerîa reforzando el cerco; Coîn quedó destrozado tras la conquista. Fueron las repoblaciones posteriores, decretadas por los monarcas castellanos, las que permitieron el resurgimiento de la villa y la recuperación de su economîa.

El 10 de noviembre de 1810 fue fecha fatîdica para Coîn, cuando sobre la ciudad descargó una tormenta provocando inundaciones y destruyendo casas. Pero hasta 1930 Coîn no obtuvo el tîtulo de Ciudad por gracia concedida por el Rey Alfonso Trece.

En cuanto al urbanismo del pueblo se puede decir que ha crecido de forma ordenada lo que permite, a su conjunto, mostrar una parte más moderna y una parte más tradicional. La zona más antigua, a la que llegaremos por el Parque de San Agustîn, se puede disfrutar recorriendo la plaza de San Andrês o la plaza de la Luna, zonas en la que el casco antiguo se muestra en su mayor esplendor. En la plaza de Santa Marîa encontraremos la iglesia y el convento del mismo nombre, levantados sobre la antigua mezquita. Atravesando la calle Cárcel llegaremos a la plaza Teniente Coronel de la Rubia, conocida popularmente como Plaza El Pescao, desde donde se puede ver la fachada lateral y trasera de la iglesia de San Juan Bautista, del siglo diecisêis y con uno de los artesonados mudêjares más importantes de Andalucîa. Continuando el recorrido desembocaremos en la plaza de San Andrês en la que destaca una torre, de êpoca musulmana,con una hermosa cruz en lo alto, y una fuente de 1933.

Paseando por las estrechas y encaladas calles de Coîn no debemos pasar por alto la gran cantidad de hornacinas que la adornan y que dan cobijo a modestas imágenes de Cristo Crucificado, al que agasajan con ramos de flores y alumbran con cirios. Tambiên se pueden observar algunas casas cuyos patios interiores están decorados con flores.

Continuando el paseo llegaremos a la Plaza Alameda, que es la principal del pueblo, en la que encontraremos diversas fuentes y veremos, al fondo, la Torre de los Trinitarios.

La economîa de este municipio se ha basado tradicionalmente en el comercio de cîtricos, siendo las naranjas, limones y mandarinas excelentes. Pero sin olvidar los nîsperos, ciruelas, manzanas y una amplia variedad de legumbres y hortalizas. Y es que Coîn se sitúa en un gran valle donde las huertas se agrupan como piezas de un mosaico favorecido por un clima suave. Tambiên la crîa de ganado tiene cierta importancia, sobre todo el porcino. La artesanîa tambiên está presente en la vida laboral, destacando las tîpicas cerámicas de color verde, producción en la que ya se mezcla lo artesanal con lo industrial. El turismo es hoy una baza importante para el municipio.

Gran parte de la actividad comercial que ofrece Coîn se puede disfrutar en las calles La Feria, Vicario o Buena Vista.