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Historia de Casarabonela

Diputación de Málaga

Historia de Casarabonela

Casarabonela ha sido poblada desde el Neolítico, según los vestigios encontrados por la zona. Pero los hallazgos más importantes, por su grado de conservación, pertenecen a la época romana. Esos fueron la base de lo que es hoy Casarabonela, un primer asentamiento a modo de puesto avanzado que llamaron Castra Vinaria o Castillo del Vino y en el que construyeron dos calzadas que atravesaban su territorio. Aún hoy podemos ver restos de estas vías, la Puente y Buitfaran, una que unía Casarabonela con Málaga por el sur y otra con Ronda por el oeste.

Sin embargo, lleva sus raíces árabes a flor de piel. El asentamiento árabe respetó las construcciones romanas, incluso reforzaron la vieja fortaleza (en el siglo noveno fue restaurada y, posteriormente, fortificada por Omar Ben Hafsun) y mantuvieron el nombre que, por deformación popular y por haber sido sede del alcázar de Bonela, acabó nombrándose como Csar Bonaira. La calidad de las obras árabes convirtieron a Casarabonela en uno de los municipios más difíciles de tomar por las tropas cristianas, siendo de los últimos que capituló en la Reconquista.

Tras la expulsión de los moriscos, de 1609 a 1614, las tierras se repartieron entre los repobladores procedentes de Extremadura y otras zonas de Andalucía. En 1574, Felipe Segundo le concedió el título de Villa, según figura en la carta Puebla que se conserva en el archivo del Ayuntamiento.

Casarabonela, situada casi en el centro de la provincia, conserva tres zonas de marcado sabor morisco: el Arrabal, el Calvario y la Jareas. Lógicamente, su urbanismo conserva la huella musulmana: calles estrechas (algunas sin salida), empinadas y con casas relucientes por la cal. En la plaza superior del pueblo encontraremos la impresionante iglesia de Santiago Apóstol (siglo dieciséis) y cerca de ella la balconada de Buenavista (1951), desde donde se contemplan magníficas vistas de la zona baja del pueblo y su entorno; allí se encuentra su ayuntamiento.

La economía se basa, fundamentalmente, en los productos agrícolas: aceitunas, almendras, cítricos y cereales, aunque también hay zonas en las que se cultivan el aguacate y el mango. También es interesante su cabaña de ovino, caprino, bovino y porcino. Además, es importante para la economía local la embotelladora de agua que tiene (el agua de Casarabonela es excelente y de gran calidad) así como la industria textil.