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Historia de Cañete la Real

Diputación de Málaga

Historia de Cañete la Real

Cañete, como dice José Solís Romero, "es una buena ocasión para unir historia, arte y naturaleza en un solo viaje".

El origen del nombre se remonta a la denominación árabe Hins Cannit o Qanit, que significa Castillo de Canit o, según el autor que se consulte, el término Cannit hace referencia a los caños que aún existen en los alrededores del casco urbano. El nombre actual deriva de ese término, al que se le sumó el calificativo de Real, tras una orden de Alfonso Undécimo.

Los restos más antiguos de asentamientos humanos en el término de Cañete se remontan al Neolítico. Pero fueron los fenicios los que establecieron su base en un cerro cercano al término municipal que denominaron Sabora, por lo que el pueblo estaba en una situación mucho más elevada a la actual. Posteriormente, con los romanos y en tiempos de Vespasiano, se traslada el núcleo urbano a una de las faldas del Monte Sabora. Fue dicho emperador el que otorgó a los pobladores el título de municipio y en su honor se levantaron estatuas y troquelaron monedas en Roma. Los pobladores agradecidos denominarían el término Flavia Sábora, que cambiaría con los árabes a Qanit.

Durante el siglo catorce el pueblo estuvo en manos árabes y cristianas en varias ocasiones, hasta la conquista definitiva por parte de los cristianos en 1407, año en que fue incorporada a la Corona de Castilla. Tanta escaramuza durante casi un siglo, tuvo como consecuencia el destrozo casi por completo de la fortaleza.

Es esa fortaleza la que simboliza su historia, y es que en torno a ella nació el pueblo, con una zona noble que lo atraviesa de parte a parte y que en su día estuvo habitada por latifundistas. De aquellas grandes propiedades sólo queda el cortijo Orejica. Fueron los grandes propietarios los que dejaron la actual huella arquitectónica, que se puede delimitar en la calle Grande, la iglesia y la plaza de Andalucía. En la calle de la Iglesia se puede observar esa arquitectura solariega, con hierros y forjas en los balcones. El resto del pueblo mantiene la estructura de la que le dotaron los breceros, cuando Cañete tenía más de 6000 habitantes.

Curiosa es la historia de su patrona, la Virgen del Cañosanto; y es que no lo era originalmente. Según cuentan, ésta se encontraba en un valle entre Alcalá del Valle y Olvera, disputándosela ambas localidades. Sin embargo, frecuentemente era trasladada al convento franciscano de Cañete para hacer rogativas. Pero a partir de 1600 se propagó el rumor de que cada vez pesaba más y que ésto se debía a que no quería irse del pueblo, por lo que terminó quedándose en él.

Durante la época árabe Cañete estaba considerado como el granero del reino musulmán, pero esto cambió radicalmente con el paso del tiempo. Ahora aproximadamente un tercio de su territorio está cubierto de bosque de pino carrasco, piñonero y encinas. Los aprovechamientos basados en la ganadería, la extracción de leña y algo de caza han permitido mantener su peculiar ecosistema. El olivo, el cereal, los almendros y el girasol han ido ganándole terreno a las leguminosas, porque necesitaban demasiada mano de obra.