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Museo de Artes y Costumbres de Cómpeta

Diputación de Málaga

Museo de Artes y Costumbres de Cómpeta

El Museo de Artes y Costumbres Populares surge ante la demanda de los propios vecinos del pueblo de Cómpeta y sus muchos visitantes que acuden a conocerlo como homenaje permanente a la familia rural y campesina, sin olvidar las costumbres y tradiciones de la Villa, que son representadas con una cuidadosa recreación, para poder ser así preservadas y difundidas.
El centro cultural ocupa en su totalidad las dos plantas del antiguo Cuartel de la Guardia Civil (del siglo diecinueve), magnífico y sobrio edificio de un peculiar estilo.
A través de la adquisición del equipamiento necesario, la ejecución de pequeñas reformas, y sobre todo gracias a la aportación y donación desinteresada de los vecinos de Cómpeta, se ha creado este museo que acoge los antiguos utensilios usados en las actividades agrícolas (labranza, pisa, paseros, etcétera) y en otras económicas (tiendas, matanza, horno de leña, carpintería, herrería…), los trajes típicos y todas aquellas manifestaciones culturales, artísticas o costumbristas que forman el elenco de la herencia cultural de la comarca.
Asimismo, se pretende que este centro se convierta en el eje turístico de todas las campañas de promoción de los municipios de las Sierras Tejada, Almijara y Alhama.
Además cuenta con un archivo fotográfico en alta calidad que comprende el patrimonio, fiestas y costumbres, paisajes y otros aspectos de interés turístico de la Villa de Cómpeta.

El recorrido comienza por la entrada principal, ya que la exposición se inicia desde ésta rodeando la sala central.
El recinto se distribuye en dos plantas, una primera donde se recrean las formas de trabajo tradicionales, como el material que se utilizaba para estas labores, de modo que los visitantes puedan comprender un poco más la cultura e historia de este pueblo de la Axarquía malagueña; y una segunda dedicada a sala de exposiciones itinerantes al servicio de la ciudadanía y la cultura.
Entre las diferentes dependencias podemos encontrar la Sala Noble, sala central donde sorprenden sus techos de madera estilo mudéjar destinada a la presentación de eventos culturales, conferencias, recitales de poesía, etc.

Uno de los stands más característicos de la actividad laboral de Cómpeta es el que recrea un antiguo lagar donde cada labrador elabora el exquisito vino que distingue al pueblo en todos los rincones del planeta.
Aún hoy numerosos vecinos cuentan en sus casas de campo con éste mágico lugar destinado a exprimir y licuar el duende de la uva moscatel.
La sociedad competeña tenía una economía de subsistencia, lo que implicaba que cada familia dispusiera de una parcela donde cultivar un número reducido de cada uno de los productos que caracterizan la agricultura de la zona, como el olivo, -variedad nevadilla-, del que obtenía el aceite necesario para el consumo anual de los miembros de la unida familiar; a su vez surgieron empresas de transformación y comercialización de la pasa y del vino moscatel, así como de otros productos como la almendra o el higo.

La lejanía de la capital propició desde siglos atrás que surgieran pequeños comercios que satisficieran las necesidades más básicas para el tipo de vida agrícola, así surgieron tiendas de comestibles, carnicerías, panaderías, carpinterías, fraguas, almazaras, fábrica de gaseosas, fábrica de fideos, etc.
Junto a estas fueron surgiendo otras profesiones que podríamos llamar complementarias como los tejares, el trabajo del esparto, la recolección de plantas aromáticas de la Sierra Almijara para la fabricación de colonia o la apicultura.
De todos ellos aparecen muestras a lo largo de la diversidad de nuestro museo.
Lugares destacables en cada unidad familiar eran la cuadra, generalmente junto a la vivienda e imprescindible para la vida local; en ella dormían los animales de labranza junto a otros destinados a la alimentación de la familia, también encontraban cobijo en ella, o en la antesala de ella, muchos de los aperos utilizados en la labor hasta que volviesen a ser necesarios...y la "portá" del cortijo, siempre blanca y coqueta, rodeada de geranios, damas de noche y jazmines y generalmente con una parra como techo; lugar que siempre fue el más privilegiado, en ella se trabajaba la pasa, se comía en los calurosos veranos y también en el resto de los días del año que lo permitían. Era testigo mudo de las fiestas veraniegas, e incluso de los deliciosos días de matanza en que la comida, abundante y generosa, reunía a gran número de amigos en una fiesta.

Al recorrer el museo, si eres del pueblo, te adentrarás en este mundo tan “trabajao” y la vez tan lleno de sosiego y paz, tan lleno de amor a las cosas bien hechas, tan cerca de tu vida; y si no lo eres, cada uno de los stand te hablará del ayer cercano de este pueblo, dulce y acogedor, que siempre encontrarás abierto.

Este proyecto ha contado con la financiación del Plan de Dinamización del Producto Turístico de la Axarquía, que ha aportado 90.000,00 €.

Espacios culturales > Museos
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