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Iglesia de Santa Ana

Diputación de Málaga

Iglesia de Santa Ana

En el año 1462 las tropas cristianas conquistan Archidona, estableciéndose en el recinto de la ciudad islámica, y adaptan la mezquita como nueva iglesia bajo la advocación de Santa María.

A partir del siglo XVI, al aumentar la población, se ocupa la falda del cerro, formándose la denominada Villa Baja, núcleo de la actual Archidona. Para atender las necesidades religiosas de la población no bastaba con la iglesia de la Villa Alta y a comienzos del siglo XVI, en uno de los arrabales de la ciudad, se edifica la iglesia de Santa Ana, en un espacio abierto donde también se construyó el Ayuntamiento, convirtiéndose la zona en el centro de la vida pública de la ciudad.

La iglesia de Santa Ana se construye en estilo gótico flamígero, y constaba de una sola nave cubierta con bóvedas nervadas góticas, hoy desaparecidas. La cabecera, uno de los pocos elementos conservados de esta primera edificación, es de planta poligonal cubierta con bóveda estrellada.

En el siglo XVIII se añadió la sacristía, adosada a la cabecera; es de planta cuadrada con un pilar central de donde arrancan arcos de medio punto que apoyan en las pilastras de los muros. También en el último tercio del siglo XVIII se construyó el coro, a los pies de la nave central y elevado sobre bóveda de medio cañón. Sin embargo en 1883 el templo estaba en estado ruinoso y, como consta en la lápida conmemorativa que se conserva en la sacristía, el archidonés Carlos Sánchez de la Fuente y Escovar sufraga importantes obras que transformaron por completo el cuerpo de la iglesia. Se añadieron dos naves laterales cubiertas con bóvedas de nervios que recuerdan al estilo gótico primitivo de la iglesia. Se elevó la nave central al nivel de la cabecera, perdiéndose por ello la cubierta gótica original; para elevar la nave se refuerzan los pilares que se hacen cuadrados quedando embutidos en ellos los haces de columnillas de las primitivas bóvedas nervadas, convertidos en elementos decorativos.

En el interior de la iglesia destaca el gran retablo del altar mayor similar a obras de la primera mitad del siglo XVIII, aunque éste posiblemente se realizara a final del siglo cuando se levantó el coro. Está construido en madera dorada y policromada con motivos asimétricos. Presenta tres calles separadas por estípites que recuerdan a los retablos del Convento del Carmen de Antequera. El entablamento soporta un gran arco, muy decorado, apuntado para adaptarse a la estructura gótica de la cabecera.

El programa iconográfico es muy sencillo: En la parte superior la paloma del Espíritu Santo asiste a la instrucción de María - Niña por su madre Santa Ana, titular de la iglesia, representadas en el pequeño grupo escultórico del siglo XVI, reutilizado en este retablo, y situado en la hornacina central. Abajo se abre un pequeño templete para contener la Eucaristía, ocupado en la actualidad por la Virgen del Rosario. A ambos lados se exponen las esculturas sobre peanas de los apóstoles Pedro y Pablo como testigos de esta obra redentora. Rodea todo el conjunto un dosel de tela encolada que ocupa todo el espacio de la capilla, pintado con motivos geométricos y florales.

Al exterior sobre la cabecera, apoyado en contrafuertes, se levanta un singular campanario triangular de ladrillo, correspondiente a la primera obra del siglo XVI. Presenta dos cuerpos separados por impostas y se cubre con tejas con mucha pendiente. La portada en piedra, del último tercio del siglo XVIII, es de gran sencillez. Se abre un arco carpanel entre columnas dóricas apoyadas en altos basamentos que sostienen un frontón en penacho con un escudo papal. Este frontón está rematado a los lados por pináculos y en el centro por una cruz. Completan la fachada unos óculos y en la parte superior una pequeña ventana geminada que recuerda a las ventanas góticas.

Monumentos y arte > Ermita y capilla
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