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Ruta 11. Río Guadalhorce. El Caminito del Rey (Itinerarios fluviales)

Diputación de Málaga

Ruta 11. Río Guadalhorce. El Caminito del Rey (Itinerarios fluviales)

Desde el restaurante El Kiosko avanzamos por la carretera de la Agencia Andaluza del Agua (Acceso Sur) hasta hallar al pequeño túnel peatonal de 150 m que atraviesa la montaña. Ahora confluimos con una pista que circunda la sierra del Almorchón, con espectaculares formaciones de taffonis, hasta pasar otro túnel de mayores dimensiones. En la margen contraria del Guadalhorce, remansado en la presa de Gaitanejo,  destaca el conocido Arco Gótico, uno de tantos ejemplos de modelado en areniscas. Algo más adelante nos topamos con el control de acceso al Caminito del Rey. En primer lugar pasamos junto a la subestación de Gaitanejo y descubrimos el dique de la presa. En breves entramos en el tramo de pasarelas del desfiladero de Gaitanejos y atisbamos el dique de la antigua presa derruida en una riada en el año 1921. Algunas placas en las rocas indican los niveles alcanzados tras las fuertes tormentas de 1941 y 1949. Por el fondo del gollizo corren entre enormes marmitas, las precipitosas aguas del Guadalhorce; en tanto, las palomas bravías (Columba livia) reposan tranquilamente en las numerosas oquedades de los cortados. En las fisuras de las paredes que nos contornean crecen algunas plantitas significativas de los ambientes rupícolas; de ellas destacan la Athamanta vayredana, el Rupicapnos africana y la Saxifraga reuteriana. Atrás va quedando el primer desfiladero cuando descubrimos por vez primera el trazado de la línea férrea, el canal y un puente que cruza al otro lado, llamado del Rey.

Ahora, tras un descenso por unas escalinatas, penetramos en valle del Hoyo, custodiado por los tajos del Almorchón  y las caídas de la sierra de Huma, cubierta profusamente por un denso sabinar (Juniperus phoenica). En el horizonte oteamos el desfiladero de los Gaitanes abriéndose paso entre los cerros del Cristo y de las Tres Cruces y hacia ese destino se encaminan nuestros pasos, medrando por un pinar de repoblación (Pinus halepensis) acompañado de acebuches (Olea europaea), algarrobos (Ceratonia siliqua), lentiscos (Pistacea lentiscus), palmitos (Chamaerops humilis) y escobones (Cytisus malacitanus). Este trecho abierto nos permite observar algunos de los túneles y viaductos de la línea férrea y admirar el viejo canal, a tramos con agua e incluso peces. En el centro de la quebrada descubrimos las ruinas del cortijo del Hoyo y unas pequeñas casetas dedicadas a los polvorines. El canal, en este sector, va casi siempre entubado, pero en ciertos lugares, se abre a unas albercas donde se procedía al filtrado de las aguas. El caudal sobrante de uno de los registros, con buen criterio, se ha aprovechado para recrear una charca que favorece a las especies anfibias.

Después de un corto trayecto por el interior del canal, accedemos al desfiladero de los Gaitanes, donde se alcanzan alturas superiores a los 250 m de caída vertical. Al ver el trazado del tren en este sector del cañón, se comprende la magnitud y dificultad de las obras. Por otra parte, estas paredes son un excelente muestrario de pliegues tectónicos, estructuras sedimentarias y estratos a los que se suman los moldes de ammonites que delatan el origen marino de la roca. En este trayecto se ha habilitado un pequeño balcón con suelo transparente, pero el punto de mayor vértigo lo viviremos al cruzar el puente colgante junto al acueducto. Acaban las pasarelas en el camino que nos llevará hasta la barriada de El Chorro. Desde este vial vislumbraremos el embalse del Tajo de la Encantada Inferior y el tubo que eleva las aguas al embalse superior, situado en la mesa de Villaverde, lugar donde se ubica el yacimiento arqueológico de Bobastro. Antes de finalizar el recorrido veremos el imponente viaducto de los Albercones solventar la cañada del Sabucón.