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Fuente del Borbollón y Cortijo de Auta, Riogordo (Rincón Singular)

Diputación de Málaga

Fuente del Borbollón y Cortijo de Auta, Riogordo (Rincón Singular)

Rincones Singulares

 

Mes recomendado para visitarlo: Enero.

La Fuente del Borbollón se llama así porque de ella brota el agua a borbollones. Con sus aguas, que drena de la Sierra de los Tajos, la fuente abastece a Riogordo.

Durante el Neolítico los pobladores de la zona de Alfarnajeto, donde se localiza la fuente, dejaron sus marcas en los Tajos de Gomer.

De la época fenicia quedan unas tumbas a los pies de la Sierra del Rey, cerca del cortijo de Auta, levantado en terrenos de una villa romana, donde los musulmanes después construyeron una fortaleza que, con posterioridad, se convirtió en un molino harinero.

Mucha historia, y siempre vertebrada por el agua. En estas tierras dicen que nació Omar Ben Hafsun. La humilde fuente, con su rotunda presencia, está en el origen de todo.

 

Coordenadas
  • Inicio ruta: 384567 / 4086508
  • Auta I: 384831 / 4089709
  • Fuente del Borbollón: 384767 / 4090461

 

Cortijo de Auta

Desde el camino de Alfamate bajamos al Cortijo de Auta, un importante emplazamiento de interés histórico situado a la orilla del Río de la Cueva en su curso alto, al que se añade un interés naturalístico, tanto desde el punto de visto geológico como biológico.
En efecto, la documentación arqueológica del contexto del Valle de Auta se extiende al Cortijo y al Molino de Auta, en su lado sur, donde existen pequeñas cavidades relativas a una comunidad monástica mozárabe.

El actual Cortijo de Auta se asienta sobre los cimientos de la antigua fortaleza árabe (Castillo de Auta), que a su vez se construyó sobre restos de una villa romana. Con la dominación cristiana, este castillo fue reconvertido en molino harinero. Aún hoy día podemos advertir los restos de la actividad molinera: el agua se canalizaba desde el cercano río de la Cueva hasta un cañón situado en el mismo borde del macizo, por donde caía con fuerza suficiente para mover un molino situado abajo. El cortijo se encuentra emplazado en un magnífico lugar, próximo al río de la Cueva, con un entorno de gran belleza.

Los alrededores del cortijo están constituidos por un material singular en toda la zona, que únicamente aparece por estos lugares. Se trata de un conglomerado margocalizo.

La vegetación de la zona, muy frondosa, corresponde esencialmente a una alameda-olmeda, en la que, además de un gigantesco álamo negro, se encuentran abundantes olmos y un intrincado matorral formado por mimbreras, zarzamoras, escaramujos, hiedras y zarzaparrillas. También se encuentran higueras y viñas. En cuanto a la fauna, es similar a las zonas anteriores, si bien podemos ver también gatos monteses, comadrejas y jabalíes.

 

Fuente del Borbollón

Prosiguiendo por el camino de Alfarnate, pronto encontramos una zona despejada en la que se sitúa una necrópolis púnica, tras la cual nos desviamos hacia el nacimiento del Río de la Cueva, conocida como Fuente del Borbollón, donde existe una captación para abastecimiento del pueblo de Riogordo.

Por el camino entre el Cortijo de Auta y la Fuente del Borbollón, a unos 500 m. de dicho cortijo, encontramos una pequeña depresión en cuya zona más inculta, por ser de naturaleza pedregosa, se encuentran los restos de una necrópolis de sepulturas antropomorfas, posiblemente de los siglos IX y X,con una veintena de sepulturas excavadas en un pequeño montículo. Las tumbas están abiertas, entalladas en la roca, con una profundidad inferior a medio metro, con forma rectangular y con la cabecera redondeada.

Algo más al noroeste, de este yacimiento nos encontramos con la villa romana de Auta, con una ocupación que se inicia en el siglo I d.C. y se prolonga hasta el V d.C.; presenta muros de mampostería con piedras de regular tamaño unidas con argamasa de cal; espacialmente está organizada a partir de un elemento central descubierto desde el cual se distribuyen las habitaciones con dos funciones claras: residencia y zonas de trabajo. Tres estancias tienen mosaicos de variada temática y tipología, indicando una cierta dedicación a residencia señorial.

Finalmente, hacia el norte, en el Cerro del Castejón (Sierra del Rey), se ubica una fortaleza medieval, esculpida en las rocas, que puede ser datada, a los siglos IX y X. A su vez, en el Alto de Gomer (1129 m.) existen vestigios de construcciones similares, con restos de varios torreones de piedra.

El camino discurre bordeando el Río de la Cueva, que en este lugar se encuentra en su curso más alto, pese a que la pendiente por esta zona es muy suave. Finalmente se encuentra una zona conocida como El Borbollón, una fuente natural que recibe este nombre por el hecho de que el agua emerge brotando a borbollones. Aunque esta fuente es una de las que más contribuyen al nacimiento del Río de la Cueva, éste no nace aquí, sino que lo hace algo más arriba, al pie de la cercana Sierra del Rey.
La fuente del Borbollón se haya protegida por una caseta y desde allí se canaliza agua para el abastecimiento de Riogordo.

A lo largo del camino recorrido abunda la vegetación de galería, que es esencialmente una alameda-olmeda, en la que suelen hallarse fresnos, álamos negros y algún que otro olmo, siendo más abundante la vegetación arbustiva, representada fundamentalmente por mimbreras, zarzamoras, escaramujos, majuelos, gayombas y adelfas. En esta zona se pueden encontrar también quejigos, torviscos y cornicabras. En el roquedal de la necrópolis púnica encontramos hediondas, una planta que, siempre aparece asociada a antiguos emplazamientos y fortificaciones, tal vez por ser apreciada antiguamente por su carácter venenoso, útil para empozoñar puntas de flecha en las defensas. Al lado de la Fuente del Borbollón, hay un olmo de un gran porte y tamaño.

La fauna es esencialmente similar a la vista en la zona anterior.

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