Esta web utiliza cookies para obtener datos anónimos de acceso. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra política de cookies.

×

Mirador Natural de los Viajeros Románticos

Diputación de Málaga

Mirador Natural de los Viajeros Románticos

Las vistas que ofrece el  mirador hacia las Sierras como la de la Blanquilla, la de Juan Diego, o la de Oreganal son impresionantes, y todo gracias a la situación en altura del mismo.

Este mirador fue destino de los  viajeros románticos que emprendían el camino del  Grand Tour en busca de lo auténtico, entre los que encontramos a W. Irving, Edmond Boissier o Lady Tenison. Un monumento en Ronda ensalza algunas de sus frases.

La industrialización de los países del norte de Europa durante los siglos XVIII y XIX, trajo consigo la destrucción de muchos paisajes naturales y la conciencia del desarraigo debido a los movimientos demográficos entre el campo y la ciudad.

La pérdida de aquel paraíso natural propició el que jóvenes de la alta sociedad principalmente, se embarcaran en un viaje sin precedentes; el denominado Grand Tour en busca de las raíces de la civilización, tradición que se mantendría hasta entrado el siglo XX.

Los restos arqueológicos -las ruinas- de Grecia e Italia, los paisajes sublimes de las grandes montañas europeas o la España pintoresca fueron los destinos favoritos. Alejados del infl ujo de Ilustración y el dominio de la razón, el atractivo se centraba en las sensaciones que ofrecía la experiencia de “lo real” sobre los sentidos.

En las descripciones se hace un uso intensivo de adjetivos como sublime, enorme, fastuoso, espectacular, etc., términos que describen un paisaje idealizado por la mirada de artistas y escritores.

Estos viajeros románticos consiguieron que la Europa rica del norte se fi jara en el sur y encontrara en estos paisajes, como los que desde aquí podemos contemplar, un pedacito de su paraíso perdido. Sus obras -novelas, poesía, guías e ilustraciones- ayudaron a forjar los tópicos que aún hoy nos acompañan, trufados de toreros, majas y bandoleros, pero también nos ayudaron a valorar nuestro patrimonio y nuestras tradiciones. Con sus apasionados testimonios impulsaron a cientos de personas a emprender el viaje; luego serían miles y ahora millones. Sirva este texto como modesto homenaje a estos primeros turistas.

Son muchos los nombres de viajeros románticos que contribuyeron a que Andalucía y Ronda sean hoy un destino turístico preferente para muchos europeos. Sin embargo obras como “Cuentos de la Alhambra” de Washington Irving (1832), o “Manual para Viajeros en España” de Richard Ford (1844) o “La Biblia en España” de Georges Borrow (1843), -que inspiró obras como Carmen de Merimée, posteriormente adaptada como ópera por Bizet-, han sido las que más influencia han tenido en países como Inglaterra, Alemania o Francia.

En el siglo XX personajes universales atraídos por la tauromaquia como Ernest Hemingway y Orson Wells, acabaron de forjar la imagen de una Ronda, inmutable y romántica.

Mirador