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Víbora hocicuda (Vipera latastei). Gran Senda de Málaga

Diputación de Málaga

Víbora hocicuda (Vipera latastei). Gran Senda de Málaga

IDENTIFICACIÓN  

Serpiente de tamaño pequeño o mediano (no suele superar los 60 cm de longitud total) y de aspecto corto y robusto. La cabeza está bien diferenciada del cuerpo. Es ancha en su base y presenta un característico hocico prominente y que apunta hacia arriba. Las pupilas son verticales. La cola es corta, y se distingue bien del cuerpo, sobre todo en las hembras. Las escamas son aquilladas: presentan una quilla o línea media longitudinal sobresaliente, como el casco de un barco. La coloración es de tonos grises o marrones. Sobre el dorso muestran un diseño o patrón de manchas en zig-zag, que forma como una ristra de lóbulos (ondas redondeadas) de color negro o gris oscuro, a veces con una suave orla blanca o crema. Los laterales del cuerpo del animal están adornados con unos lunares oscuros que se intercalan en los huecos que quedan en el patrón dorsal. Es una especie solenoglifa. Posee dientes acanalados y conectados a glándulas productoras de veneno. Están dispuestos en la zona anterior de la mandíbula y su misión es inocular veneno al paso de una presa.

 

DÓNDE VIVE (HÁBITAT) 

Especie con preferencia por lugares que proporcionen suficiente refugio, ya sea en forma de vegetación o de roquedos. Ocupa zonas con vegetación autóctona, como matorrales mediterráneos, bosques aclarados o matorral y pastizales de montaña. Evita las zonas agrícolas, salvo cuando forman mosaicos donde se alternan con parches de vegetación natural o existen linderos y muros de roca. Frecuente en zonas rocosas: canchales y pedregales en laderas bien soleadas. Evita también las zonas frecuentadas por el hombre (como el entorno de pueblos y ciudades, parques y jardines). Es más frecuente en zonas de montaña con una altitud media o alta.

 

CÓMO VIVE

Reptil muy esquivo y discreto, que realiza pocos desplazamientos y suele permanecer la mayoría del tiempo oculto en sus refugios o agazapada en la base de un matorral o roca. Caza sus presas al acecho, esperando en una posible zona de paso de estas. Puede atraerlas usando su cola como señuelo. Se alimenta de artrópodos, otros reptiles, pequeños mamíferos y aves. Suele moverse lentamente, lo que la hace muy vulnerable ante presas agresivas o depredadores en sus desplazamientos, los cuales realiza principalmente durante la época de celo.

 

CÓMO SE REPRODUCE

El periodo de celo se extiende de marzo a junio, pudiendo variar según la altitud. Puede haber un segundo intento reproductor en otoño. Los partos suelen ocurrir a partir de agosto. Es la única serpiente malagueña que no deposita huevos. Se trata de una especie ovovivípara. Es decir, los huevos se desarrollan y eclosionan en el interior de la hembra. Esta alumbra entre 6 y 13 crías, pequeñas víboras perfectamente desarrolladas y autosuficientes nada más nacer.

 

DÓNDE SE VE EN MÁLAGA Y ETAPAS DE LA GSM

Especie poco frecuente en la provincia de Málaga, donde muestra una distribución claramente asociada a las sierras, debido sobre todo a la alteración de su hábitat por la urbanización y frecuentación humana en las zonas más bajas. Actualmente sólo está presente en el tercio occidental (Montes de Cortes, Serranía de Ronda, Sierra de las Nieves y sierras de peridotita como las sierras Real, Palmitera y Bermeja), en el Arco Calizo Central (sierras de Huma y El Jobo) y en las sierras de Tejeda-Almijara. En la Gran Senda puede encontrarse en las etapas 5 a 11 y 20 a 29.

 

GRADO PROTECCIÓN - AMENAZA (CATÁLOGO)

Es una especie incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial. La víbora hocicuda es un endemismo ibero-norteafricano en clara regresión en toda su área de distribución. La persecución directa de los animales, la destrucción de su hábitat y la aridez progresiva de los suelos son los principales factores de amenaza. En Málaga la especie no parece ajena a esta dinámica, habiendo perdido gran parte de su antigua área de distribución, ya que casi ha desaparecido de las zonas de costa y de media montaña.

 

CURIOSIDADES  

Existen multitud de leyendas en el medio rural sobre esta especie, tanto por su condición de animal venenoso, como por el aspecto peligroso que transmite la mirada de la víbora, con el hocico puntiagudo y las pupilas verticales. Una de ellas achaca una mayor toxicidad a los machos (“víboros” o “jaspes”), siendo supuestamente su “picadura” mortal y más peligrosa que las de las hembras. Aunque se trata de una especie ciertamente venenosa y peligrosa, no hay diferencias en cuanto a la toxicidad según el sexo del animal. Salvo casos excepcionales, y tratándose adecuadamente y a tiempo, la mordedura no revierte consecuencias fatales.

 
ESPECIES SIMILARES (SE PUEDE CONFUNDIR CON…) 

Especie con la que prácticamente son confundidos todos los ofidios, aunque la especie con la que podría haber confusión es realmente con la culebra viperina. La pequeña culebra viperina imita a la víbora para eludir a sus enemigos. Es fácil diferenciarlas: la culebra viperina no tiene las pupilas verticales (son redondas, como en el resto de los ofidios malagueños), no presenta el hocico terminado en punta y elevado y las escamas de la cabeza son grandes, a modo de placas. Además, es una especie acuática y la víbora es terrestre. El criterio de la cabeza triangular que tradicionalmente se esgrime no es válido: todos los ofidios, con la cabeza retraída y en posición de defensa, muestran una cabeza más ancha por detrás y con aspecto triangular.

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