Esta web utiliza cookies para obtener datos anónimos de acceso. Si continúa utilizando este sitio asumiremos que está de acuerdo.
 
×

Charco del Infierno. Río Manilva. Casares

Diputación de Málaga

Charco del Infierno. Río Manilva. Casares

  • Espacio Protegido: No incluido
  • Vertiente: Distrito Hidrográfico Mediterráneo
  • Curso fluvial principal: Río Manilva
  • Municipio: Casares
  • Coordenadas: x: 296809 / y: 4032008 / z: 100 m
  • Localización: Enredada
  • Acceso: Complicado
  • Interés para el baño: Medio.

 

Cómo llegar

El acceso se lleva a cabo desde la carretera A-377 (Manilva-Casares), tomando la primera salida de la rotonda existente nada más superar la AP-7 en dirección a Casares,  siguiendo las indicaciones a la cantera y polígono industrial. Una vez bajo el viaducto de la AP-7 se tuerce a la izquierda por el carril de los Baños. En el periodo estival, para regular el flujo de visitantes, se ha habilitado un aparcamiento para realizar a pie el trayecto hasta los baños de la Hedionda. En adelante seguimos en paralelo con el río Manilva por la traza del PR-A 162 (Casares-Manilva). Cuando el sendero vadea a la derecha, nosotros continuaremos por el cauce, pasando por el precioso charco de la Paloma, reconocible por una acequia tallada en la pared rocosa. Unos 100 m más arriba, tras sortear un caos de bloques, se alcanza nuestro objetivo. Entre los baños de la Hedionda y el charco de Infierno median 1,5 km.

 

Datos de interés

Se trata de una idílica poza encajada en un barranco rodeado de formaciones cársticas; donde además, el río se precipita por varias cascadas de hermosa factura. A pesar del corto trecho que nos separa del charco de la Paloma, llegar hasta aquí requiere de cierta habilidad para progresar por los canchales. No existe un lugar acorde para estar con comodidad y el sol incide en las horas centrales del día. Sobre el charco pende una maroma para poder balancearse. No suele cubrir a un adulto.

 

A tener en cuenta

Desgraciadamente, de unos años acá e incomprensiblemente, a la llegada del verano el río deja de fluir y las pozas se van secando con el paso de los días; por todo ello, para disfrutarlo en toda su plenitud habrá que aprovechar los días calurosos de la primavera más tardía. No se recomienda saltar desde las rocas. Remontar las cascadas es tarea ardua y no exenta de complicaciones, así que es mejor fotografiarlas desde la poza o la orilla.

Ríos y arroyos