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Charca de la Llana. Río Guadiaro. Jimera de Líbar

Diputación de Málaga

Charca de la Llana. Río Guadiaro. Jimera de Líbar

  • Espacio Protegido: No incluido
  • Vertiente: Distrito Hidrográfico Mediterráneo
  • Curso fluvial principal: Río Guadiaro
  • Municipio: Jimera de Líbar
  • Coordenadas: x: 295408 / y: 4058789 / z: 382 m
  • Localización: Fácil
  • Acceso: Cómodo
  • Interés para el baño: Alto.
 
Cómo llegar

Al igual que la charca anterior, la barriada Estación de Jimera de Líbar es el referente para alcanzar la zona de baño. En esta ocasión, nada más topar con el núcleo de población giramos a la izquierda por la carretera que supera la vía férrea. Cuando ya estamos al otro lado, volvemos a virar en la rotonda y seguimos el carril terrizo hacia el suroeste, siempre en paralelo al Guadiaro. Después de recorrer un kilómetro aproximadamente, llegamos a la Llana. Existen varios ensanches para estacionar el vehículo.

 

Datos de interés

Se ubica a escasos metros del límite este del Parque Natural Sierra de Grazalema. La charca de la Llana, como otras, es en realidad una zúa que retiene el agua destinada al riego. El paraje es de suma belleza, con vistas al gran macizo calizo de Líbar. Aquí viene a confluir el arroyo de Atajate y el sendero proveniente de Jimera de Líbar por Cañada Olivar. Igualmente, toda la franja de la ribera pertenece a la cañada real del Campo de Gibraltar, una de las vías pecuarias tradicionales de la Serranía de Ronda. La poza es de las mejores de la provincia de Málaga, tanto por su vasta extensión, como por la comodidad del acceso. Existe alguna infraestructura de bancos y mesas bajo una amplia sombra proporcionada por sauces llorones y chopos. Aguas arriba, sin acceso desde el carril, se expande la charca del Rucho.

 

A tener en cuenta

Cubre en las fajas centrales. Debemos extremar la precaución si decidimos acercarnos al muro que retiene el agua, pues el resbaladizo verdín podría jugarnos una mala pasada. La badina se longa aguas arriba y se pierde la visual desde la playita, por ello debemos estar prestos con los niños. Una soga que pende de un árbol permite saltar al agua tras un leve balanceo; a pesar de no ser del todo peligroso, debemos controlar a los más pequeños.

Ríos y arroyos