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Hotel Cortijo San Antonio --Antigua Venta San Antonio-- (Establecimiento Singular)

Diputación de Málaga

Hotel Cortijo San Antonio --Antigua Venta San Antonio-- (Establecimiento Singular)

Establecimientos Singulares

Esta antigua venta de postas de diligencias, que se encuentra situada en la ruta que cubría los trayectos Málaga-Ronda-Sevilla y data del siglo dieciocho, aunque con importantes reformas en el diecinueve, ocupa una parcela llana a orillas del arroyo de Cañas en el término municipal de Casarabonela. Es un edificio en el que se mantiene su valor histórico y arquitectónico, así como la estética interior de la época.

La estructura es la típica cortijera andaluza, de paredes blancas encaladas, con tejas en el exterior, madera y un gran patio interior de más de 300 metros cuadrados. En éste, y al aire libre, se pueden realizar celebraciones para unas 300 personas. Destaca en él un antiguo caño de piedra con agua propia que confiere al lugar un ambiente de paz y tranquilidad.

El restaurante, que se inauguró en diciembre de 2001, se basa en la gastronomía autóctona, y cuenta con un comedor que ocupa lo que fueron las antiguas caballerizas, con una capacidad para 200 comensales. Su techo es de vigas de madera apoyadas sobre blancos arcos de piedra. También dispone de un salón privado, que era la antigua cocina, para 28 personas, con techos de madera y en el que se encuentra el antiguo horno de la casa. El salón más grande está presidido por una enorme chimenea y, junto a ella, se encuentra la bodega, situada tras una puerta enrejada de forja artesana.

El hotel fue inaugurado en septiembre de 2005. Son en total 15 habitaciones, todas exteriores. Están decoradas con materiales nobles y muebles tradicionales, donde la madera es la protagonista. Cada habitación es única. Los cuartos de baño están decorados con mármoles y azulejos clásicos. Seis de las habitaciones disponen de bañera con hidromasaje.

Situada entre pueblos claves de la oferta turística de interior malagueña como Carratraca, Casarabonela, Álora y Pizarra, se encuentra esta antigua venta de postas que data del siglo XVIII, aunque con importantes reformas en el siglo XIX, ocupando una parcela llana a orillas del arroyo de Cañas.

Es un edificio en el que, tras años de rehabilitación, se mantiene su valor histórico y arquitectónico, así como la estética interior de la época, que traslada al cliente en el tiempo al ambiente rural de una antigua posada de diligencias en la ruta que cubría los trayectos Málaga-Ronda-Sevilla. Este establecimiento ha abierto sus puertas, como restaurante, en diciembre de 2.001.

La estructura es la típica cortijera andaluza, de paredes blancas encaladas, con tejas en el exterior, madera y un gran patio interior de más de 300 m2. En éste, y al aire libre, se pueden realizar celebraciones para unas 300 personas. Destaca en él un antiguo caño de piedra con agua propia que confiere al lugar un ambiente de paz y tranquilidad.

El hotel está inaugurado en septiembre de 2005, pues, como decíamos, hasta esa fecha tan sólo funcionaba su restaurante. Son un total de 15 habitaciones, todas exteriores y dotadas de todas las comodidades necesarias para una cómoda estancia. La particular estructura del edificio unido a su antigüedad hace que todas las habitaciones sean distintas dándole un toque de personalidad al hotel. Están decoradas con materiales nobles y muebles tradicionales, donde la madera es la protagonista. Cada habitación es única.

Los cuartos de baño están decorados con mármoles y azulejos clásicos. Seis de las habitaciones disponen de bañera con hidromasaje.

 Ya en el interior, el restaurante cuenta con un comedor que ocupa lo que fueron las antiguas caballerizas, con una capacidad para 200 comensales. Su techo es de vigas de madera apoyadas sobre blancos arcos de piedra. También dispone de un salón privado, que era la antigua cocina, para 28 personas, con techos de madera y en el que se encuentra el antiguo horno de la casa.

Es un lugar de rincones maravillosos, con detalles y motivos agrarios distribuidos por todas sus salas. El salón más grande está presidido por una enorme chimenea y, junto a ella, se encuentra la bodega, situada tras una puerta enrejada, auténtica obra de forja artesana, que impone su estilo señorial a la sala. Se sigue manteniendo la antigua chimenea principal, impresionante estructura que recoge la antigua cocineta de carbón, los bancos de obra, poyetes, cántaros de barro y antiguos elementos de cocina, y en la que el cliente puede descansar y soñar con tiempos pasados.

La cálida hospitalidad y el excepcional servicio van acordes con la oferta gastronómica de la casa. La restauración se basa en la gastronomía autóctona, a través de platos típicos para cuya elaboración, y a la antigua usanza, se utilizan productos agroalimentarios del lugar. Recorriendo su carta encontramos, como entrantes, un buen surtido de ibéricos, las berenjenas con miel, o las ensaladas de naranja y bacalao o la de escarola con queso tierno. Ya en los primeros platos, y según temporada, podremos elegir entre migas, callos, sopa viña-ave, gazpachuelo, ajoblanco o porra antequerana, entre otros. Pasando a los segundos, destacan las paletillas, el rabo de toro o el bacalao al pil-pil. Y por último, en el apartado de postres, podremos disfrutar un semifrío de hierbabuena o un puding de San Antonio o de chocolate blanco. Y todo ello acompañado con un buen vino escogido de su selecta bodega.

Hoteles > Hostal
Partido Arroyo de las Cañas s/n, Carretera A-357 Km. 32,5, CP 29566
650396792
952353331
Capacidad - 15 Habitaciones