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GR 249. Etapa 28: Genalguacil - Casares

Diputación de Málaga

GR 249. Etapa 28: Genalguacil - Casares

La Cuenca del Río Almárchal

El sendero comienza en Genalguacil tirando hacia el este desde el Mirador de los Poyetes o de la Lomilla, rodeado de esculturas. Los primeros metros transcurren en el paraje del Cerecillo por una veredita que pasa por una bonita población de acantos asentada en un regajo muy cercano al pueblo. Enseguida este antiguo camino deviene en carril rodeado de exiguos bancales en estas fuertes pendientes pizarrosas donde se crían algunos olivos y chumberas. En los taludes, por donde iba el desaparecido camino, se ven encinas y alcornoques mientras que el olivar va dando paso a huertecitas que anticipan la llegada al primer vado, el del Arroyo de la Pasada (km 1.1), que mantiene normalmente un reguerito de agua y alguna unciana entre escasos chopos y almeces.

Un nuevo tramo de vereda asciende ahora pasando por la Casa del Helechal con vistas hacia Genalguacil entre castaños, alcornoques y almendros hasta que contacta con el carril terrizo que resulta ser la carretera que va hacia el Puerto de Peñas Blancas. A escasos metros, en el Puerto de la Loma, se desvía el sendero hacia el sur por un carril más estrecho que sigue subiendo y deja a la derecha las ruinas de un lagar y bodega que tiene un cartel con el curioso nombre de Nuestra Señora de Vallyvana, una imagen mariana de la que son devotos en Morella (Castellón).

El primer alto del camino es la Loma de las Posteruelas, donde el olivar convive con las encinas y las ruinas de chozas y casas. Cuando comienza el descenso hay una cancela que da paso a un par de buenos miradores sobre los pueblos del Bajo Genal (Genalguacil, Algatocín, Benarrabá y Gaucín con su Castillo del Águila), a la sombra de unos pinos resineros. Tras una curva el amplio paisaje que se observa (km 2.4) es el de Sierra Bermeja enfrente, con los afilados pinsapos y las antenas de telecomu- nicaciones coronando las rojizas cumbres y, hacia el sureste, la Loma de Benestepar donde se asienta un antiguo despoblado morisco.

Tras una angarilla comienza una espectacular bajada entre añosos alcornoques muy encajada entre pizarras y trozos de cuarzo, la Cuesta de la Bañuela. Ahora se empiezan a tener buenas vistas sobre el valle del Río Almárchal, donde llama la atención un rancho en la Vega de Don Juan por tener un empedrado delantero perfectamente circular. Entonces la vereda se pone más agreste al girar hacia el oeste y pasar por una solana rocosa y tremendamente empinada. Reforzado a veces con muretes de piedra seca, el antiguo camino de herradura pasa por las cabrerizas de la Mandanga o las Madres y lleva a la confluencia del Almárchal con la Garganta de la Cueva del Vaque, donde un llamativo colmillo de roca señala el lugar en el que está el Charco de la Vega (km 3.5).

Tras vadear el río y cruzar una nueva angarilla, un trocito de carril, el de acceso a la Vega de los Almeces y el Cortijo de la Vainilla, se ha de abandonar de inmediato para encontrar de nuevo la añosa vereda que sube por el paraje de las Rozas. Ésta desemboca pronto en un ancho carril que rodea una casa con huertos entre un frondoso alcornocal y empieza a llanear. El bosque de chaparros y quejigos ocupa estas laderas con su cohorte de lentiscos, brezos cuchareros, aladiernos, labiérnagos y escobo- nes. En los roquedos y zonas umbrías medran polipodios y otros helechos, especialmente en las proximidades del Arroyo de la Zarza, cuyo vado no presenta complicación alguna.

Un poco después el bosque cobija a ambos lados del carril un castañar en el que sorprende el tamaño de los árboles, y ya desde aquí es posible tener nuevas vistas sobre el blanco caserío de Genalguacil, especialmente cuando se acerca otro de los hitos del día, el Puerto del Lentisco (km 6.0).

 

La Alharía

Hasta el Puerto del Lentisco llegan hasta tres caminos desde Genalguacil. Aparte del que se acaba de describir, el más evidente es el que baja directamente enfilado hacia el pueblo, ligeramente en dirección nordeste, bajando por la Vereda del Calvo y subiendo por la Cuesta de lo Rozado. La otra posibilidad utiliza el carril principal de la Loma de Benestepar, que va hacia el noroeste, para describir una curva, bajar al Almárchal y subir por la misma vereda que la anterior.

Pero hay que dar media vuelta y dirigirse hacia el sur mediante el ancho carril que da comunicación a todas las casas que proliferan en medio del alcornocal. Progresivamente se va abriendo el paisaje hacia la derecha, de modo que se contemplan la cinta de chopos del Genal y las vegas de los Pepes, la Gamona y los Lobos entre la masa arbórea. Dos destacadas moles calcáreas cierran el valle hacia el suroeste y ponen fin a la Serranía de Ronda, Sierra Crestellina a la izquierda y, al otro lado del río detrás de Gaucín, el Hacho. Hay algunos huertos con naranjos y se suceden los caminos de acceso a las distintas propiedades, algo separadas del vial principal y con muy diversos estilos constructivos.

Hay tres arroyuelos hasta llegar a La Alharía, la Fuente del Gas, el Arroyo de los Adrianes y el de los Caldereros. Los tres son de escasa entidad, pero en medio de los dos últimos se localizan algunas de los lagares donde se fabri- caba el aguardiente, en un cruce de veredas de cierta importancia local. Y se llega así al Puerto de Barrionuevo, con un pequeño cerrito a la derecha tras el cual se localizan las principales construcciones de La Alharía, o Ajería, como aparece en mapas antiguos.

Un poco más adelante hay un cruce múltiple de caminos forestales donde se abandona el Camino de Casares, que se ve al frente, muy encajado entre la arboleda, para zigzaguear hacia el oeste y de ese modo pasar por la linde del Monte del Duque.

 

Los Montes del Duque

Esta propiedad de vocación cinegética con más de 2.000 hectáreas donde medran jabalíes (los más abundantes), ciervos, muflones, gamos y corzos (muy escasos) ocupa principalmente la cuenca del Arroyo de los Zaharames y la Garganta de las Alberquillas, más al sur, de- limitadas en el eje oeste este por el Genal y Sierra Bermeja respectivamente.

El recorrido por la finca comienza bajando por una empinada cuerda (que es linde) donde una vía de saca ha cortado en dos el antiguo sendero, cuyas redondas (curvas) aparecen a ambos lados. La exposición a la insolación por su orientación sur hace que prospere un alcornocal con pinos resineros y abundante matorral de jara pringosa de bastante altura. Hay un par de ejemplares de chaparro de grandes dimensiones y una ruina a la izquierda, mediada la cuesta, que da paso a una zona más abierta desde la que se ven muy bien los meandros y vegas del también llamado Arroyo de los Aljarames, un topónimo con profundas raíces andalusíes como es norma en la zona.

Se llega así a los tarajales y cañaverales del vado, habilitado en tiempos por un grueso tronco que todavía podría servir para salvar el cauce en tiempos de crecida. Se accede a un carril más ancho que se toma a la izquierda, con el monte y un huerto de aguacates flanqueándolo. Si se decidiera conocer cómo va el Genal por estos pagos habría que desviarse antes a la derecha y pasar por el Molino de los Zaharames con su espectacular acequia y el profundo charco en una tajera. Hay un viejo puente colgante que permite pasar al otro lado del río, a los Pepes.

Obviada esta posibilidad, la pista forestal es abandonada muy pronto para pasar una nueva cancela del Monte del Duque mediante un vial que ha devenido en vereda. La dirección de la marcha es ahora nuevamente sur. Los Zaharames están a muy poca altitud, 130 metros sobre el nivel del mar, y marcan el kilómetro 9.5 del recorrido. No es un mal sitio para tomar un refrigerio dado que el visitante está avisado de que ahora quedan unos largos 7.5 km de subida hasta el Puerto de las Viñas (640 m) y más de 500 metros de desnivel.

El siguiente hito claramente diferenciable es la Huerta de Crespillo, una fértil sillada donde subsisten algunos cítricos al amparo de la casa en ruinas. Y entonces da comienzo otro buen paseo por el monte maduro, que se aconseja enfrentar realizando las numerosas paradas que el entorno propicia.

La primera excusa es un bosquecillo de durillos (Viburnum tinus) que se ha unido a los madroños en las umbrías de las primeras curvas cerradas del carril. A la llegada a la Ensillada del Amolador, un puertecito en la loma, se tiene el río Genal al oeste y la Garganta de la Cuesta al este, con sentidos de corriente de agua contrapuestos. Hay otra cuesta empinada más donde las curvas ayudan a avanzar, en la denominada Cuerda de los Coloradillos por el color del suelo.

Normalmente en este ascenso las cumbres de la loma se dejan a la izquierda, habiendo determinados lugares despejados, en la divisoria de aguas, donde se abren las vistas hacia poniente (Gaucín y el Castillo del Águila) y levante (Sierra Bermeja). Esto es especialmente remarcable en los alrededores de una caseta de vigilancia forestal que hay en el kilómetro 11.5 a partir de la cual, además, la pendiente se suaviza algo. Las dehesas de grandes alcornoques se van sucediendo, pero en una nueva encrucijada se pasa a la zona de umbría de un cerrito, el del Puerto Paloma, y entonces se entra en un her- moso quejigal donde entre los brezos destacan algunos grandes arbustos de arrayán.

De vuelta a la zona de solana, tras un cruce en el que destaca una gran piedra pizarrosa, hay un excelente mirador natural hacia el bastión septentrional de Sierra Crestellina al otro lado de la Garganta de la Alberquilla. Luego viene una zona más llana que han aprovechado los de la finca para rehabilitar como ermita la construcción conocida como el Cuartel (km 13.7), construir algunas naves o asentar un pequeño helipuerto.

El recorrido, siempre respetuoso con las propiedades del Monte del Duque, deja también fuera del trazado las oficinas y la residencia principal, la Majada de Madrid, cercada con un seto de cipreses. También en este lugar se suceden los alcornocales y los quejigales, muy bien desarrollados. La tradicional saca de las corchas de la finca motivó la construcción de las naves anexas a la casa que se conocen como el Raspadero, donde se recortaban las panas de corcho para apilarlas y sacarlas del monte.

 

Sierra Crestellina y el Arroyo del Albarrán

Todavía en subida, aunque bastante más suave, Sierra Crestellina está cada vez más cerca cuando se accede a un nudo de comunicaciones muy importante, el Puerto de los Guardas. Es fácil localizarlo puesto que desde este viso se ve claramente por primera vez el mar, que es el destino del camino tradicional hacia Estepona que baja por La Acedía. El sendero, no obstante, continúa subiendo un poco para salir del Monte del Duque por una angarilla anexa al carril privado.

En el Puerto de las Viñas (km 17.1) espera el cartel anunciador de la parte final del sendero Crestellina Natural, vedada a vehículos a motor porque justo aquí comienza el Paraje Natural. El Camino de las Viñas empieza ahora a descender utilizando un carril con zahorra que va dejando a la de- recha el Arroyo del Albarrán y los perfiles enriscados de la sierra que acompañan al sendero en dirección sur.

Se suceden a izquierda y derecha las casas de campo, cada una con su más o menos pintoresco nombre en la cancela de acceso, mientras se pasa por el rebaje donde está la toma de agua de Casares. El arroyo se va encajando entre pinos, alcornoques, encinas, algarrobos y acebuches, estando la Gran Senda de Málaga cada vez a mayor altura sobre el fondo del valle. Al fin se ve Casares delante, construida entre cortados y afilados picos y con el Mediterráneo de fondo. Este mirador improvisado y un posterior descansadero con remembranzas de ultramar dan paso a la Fuente de la Arqueta o de la Arquita.

Lo que resta es llegar hasta la carretera de circunvalación de Casares, cruzarla y callejear siempre hacia el sur buscando el escenario central del pueblo, la Plaza de España, donde los cuatro caños de la Fuente de Carlos III, deudora de la anterior, pone fin a esta etapa y comienzo a la siguiente.

Rutas
Rutas A pie En bicicleta A caballo
Acceso -

1. Inicio de la etapa: 

Acceso al Punto de Inicio: Genalguacil está comunicada con el resto de la Serranía de Ronda mediante la MA- 8304 y la MA-8305, que llevan hasta la carretera Ronda Algeciras (A-369). Por otra parte, y desde Estepona en la Costa del Sol, sube la MA-8301 hasta el Puerto de Peñas Blancas. Desde allí cabe la posibilidad de enlazar con el pueblo desde Jubrique o bien ir directamente mediante la MA-8302 que pasa por el hotel municipal pero está aún pendiente de su asfaltado completo.

Punto de Inicio: Mirador de los Poyetes o de la Lomilla, en la parte sur de Genalguacil, muy cerca de la Iglesia y al final de la Calle Real. Hay una zona de aparcamientos en el mismo punto de inicio.

Para disfrutar de la senda sin peligros: Hay que cruzar cuatro o cinco cauces, pero realmente de importancia solo son dos. El Arroyo de los Zaharames, en el punto más bajo del recorrido y hacia la mitad del mismo, tiene dos puentes de fortuna, uno de ellos espectacular por tratarse de un único tronco. Queda a elección del usuario utilizarlos o vadear, pero sí es importante decir que a esas alturas de la etapa volverse puede significar una buena decepción. Afortunadamente la verificación de cómo van a estar el resto de los cauces se tiene en los primeros compases del día en el vado del Río Almárchal, en el kilómetro 3.5. Este curso fluvial de aguas permanentes es el mayor de la etapa y marca el tope de las dificultades acuáticas, de modo que si se comprueba que no hay peligro se puede confiar en que en adelante tampoco lo va a haber.

La gestión de la caza mayor en los Montes del Duque, pero también en otros espacios forestales menos afamados, propicia que se celebren de cuando en cuando monterías. Si ese es el caso, la legislación aplicable obliga a la adecuada señalización de estos eventos, especialmente en el trazado seleccionado por el GR-249. Cuando esto ocurra, bajo ningún concepto debe hacerse caso omiso de las advertencias, prohibiciones y señalizaciones. En cualquier caso, los usos senderista y cinegético en un mismo espacio deben ser compatibles, y para ello, por lo que respecta al caminante, hay que respetar escrupulosamente la señalética del sendero y observar un comportamiento lo menos perturbador posible.

Las comunicaciones mediante vehículos entre  Genalguacil y Casares suponen 40 kilómetros de carreteras de montaña, con lo que de nuevo la planificación del viaje de vuelta (o, mejor, la estancia en los lugares de origen y destino) cobran mucha importancia.
Sólo hay una fuente en todo el camino, la de la Arquita o Arqueta, pero está casi al final del mismo y ya muy cerca de Casares.

2. Finalización de la etapa: 

Acceso al punto de finalización: Casares también se comunica con la Serranía de Ronda y con la Costa del Sol. Desde el interior se llega mediante el enlace A-7150 que parte de la A-377 (Gaucín-Manilva). Desde la Costa del Sol se llega también mediante la autonómica citada, pasando por Manilva, o bien directamente mediante la MA-8300.

Punto de finalización: Plaza de España, en el centro urbano de Casares. Las arterias principales que desembocan aquí son la Calle de la Carrera y la Calle Juan Cerón.

3. Alternativas:

Posibles escapes: Las únicas posibilidades son volverse al punto de inicio o seguir adelante hasta el final. En la primera opción lo mejor es utilizar el GR o el PR circular (tiene menos recorrido de regreso a Genalguacil) que enlaza con el Puerto del Lentisco. Al final solo se recomienda el carril de la Gran Senda de Málaga para ser utilizado.

Existe la posibilidad, en la Vega de los Zaharames, de cruzar el Río Genal mediante un puente colgante, llegar a Los Pepes, donde es usual encontrar gente, y no sin bastante dificultad llegar a Benarrabá o Gaucín después de kilómetros de carriles en una maraña que requiere conocer bien los cruces.

Punto de no retorno: En la Vega de los Zaharames está el punto medio, de modo que a partir de ahí lo mejor es continuar hasta el final. Otro punto clave es el Puerto del Lentisco en la primera mitad, desde el que Genalguacil está muy cerca (parece a un tiro de piedra), por lo que es muy recomendable como punto de retirada, si es el caso.

Enlaces a otros senderos y Vías Pecuarias: Afortunadamente tanto Genalguacil como Casares han apostado fuerte por su red de senderos, tanto los homologados por la Federación Andaluza de Montaña como los patrocinados desde el ámbito municipal u otros estamentos.

Genalguacil cuenta por ahora con tres Senderos de Pequeño Recorrido. El PR A-240 de Benarrabá a Genalguacil une las dos poblaciones en el eje este oeste vadeando el Genal por el Prado de la Escribana y coincidiendo en trazado con la etapa 27 de la Gran Senda de Málaga por la Vereda de los Limones. Este recorrido se convierte en circular utilizando el Camino de las Cañas que también llega a las Cruces, cerca del casco urbano.

El PR A-241 de Genalguacil a Jubrique se localiza al norte del pueblo de inicio y vadea un río conocido ya por el visitante, el Monardilla. También existe la posibilidad de hacerlo de ida y vuelta siguiendo la señalización que recorre la Loma de Benajarón. El PR A-242 de Genalguacil a Los Reales es un largo carril que va convir- tiéndose en carretera. Considerado ideal para la práctica de la bicicleta de montaña, coincide parcialmente con el GR solo unos metros en el kilómetro 1.8, en el Puerto de la Loma.

Señales amarillas y blancas, pero a partir de ese punto de máxima cota la alternativa descrita se dirige hacia el oeste de nuevo al Almárchal por la Loma de Benestepar, para regresar a Genalguacil utilizando la Vereda de la Cuesta de lo Rozado.

En cuanto a los caminos tradicionales y vías pecuarias, el principal es el que comunica Genalguacil con Casares uniendo los Puertos del Lentisco y de las Viñas. Son de hecho los que se utilizan para avanzar casi punto por punto, salvo en el tránsito por los Montes del Duque. En la parte central de la etapa, la que coincide con esa propiedad, existe un triángulo de veredas de herradura entre los dos puertos citados y la zona de Los Pepes y el Molino de los Zaharames. Parten desde aquí los dos caminos con origen en Benarrabá que se escinden al cruzar el Genal en busca de cada uno de los dos puertos citados. Aparte, existen un par de sendas que buscan los afamados Baños del Duque, al oeste del recorrido y en la base de Sierra Bermeja. Hasta el Puerto de los Guardas, por último, llega la vereda que une Estepona con Gaucín y baja por donde discurre parte de la Etapa 29, el monte de La Acedía.

Ya en los alrededores de Casares, el Paraje Natural de Sierra Crestellina cuenta con un sendero para recorrer sus cumbres denominado Crestellina Natural. Parte de la carretera, sube por el mismo carril a medio hormigonar por el que baja el GR-249, y en el Puerto de las Viñas se dirige hacia un refugio y llega hasta el Mirador de la Cosalba, hacia el sur, para bajar a la carretera y completar el recorrido circular. Este mismo sendero es ofertado por el Ayuntamiento de Casares como Ruta Circular Número 1, señalizada y con paneles informativos. A este sendero se le unen otros para formar una extensa red, que se describirán en la siguiente etapa por compartir con ella escenario natural.

 

Duración - 5:45 horas
Longitud - 20500 Km