Esta web utiliza cookies para obtener datos anónimos de acceso. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra política de cookies.

×

Terno de San Juan de Dios

Diputación de Málaga
La Institución
Patrimonio Histórico Artístico
Menú
Introducción
Edificios
Obras Artísticas
Obras Artísticas

La Diputación de Málaga, cuenta en su patrimonio con una gran colección de obras artísticas: pinturas, cartografía, esculturas y artes decorativas.
 

Arte Decorativa
Terno de San Juan de Dios

Datos generales

  • Autor: Anónimo
  • Fecha: 1.693
  • Materiales: Bordado con hilos de oro y seda sobre terciopelo
  • Procedencia: Antigua Capilla del Hospital Civil
  • Localización: Iglesia parroquial de San Juan de Dios
  • Número de catálogo: 598

Descripción

Terno de San Juan de DiosSi la escultura de bulto redondo supera a la imagen de vestir en calidad técnica y artística, no es menos cierto que su competencia con esta última en el plano discursivo y teatral constituye, en frecuentes ocasiones y circustancias, una empresa condenada al fracaso. El aparato escenográfico necesario para encubrir la tosca y pobre estructura del maníquí exigía la colaboración de las artes suntuarias de la platería y el bordado. Gracias a ellas, las imágenes se presentaban a los ojos del espectador con esa deslumbrante magnificencia tan del gusto de las Congregaciones, las Cofradías y las Órdenes Religiosas. Semejante profusión de exornos y aditamentos no dejaría de levantar críticas por parte de los sectores más rigoristas del clero y algunos intelectuales. Sin embargo, durante todo el Barroco la mentalidad colectiva siempre tuvo muy clara la idea de que el esplendor de los metales, el brillo de las piedras preciosas y el lujo de las vestiduras recamadas, lejos de constituir un signo de escándalo, eran, por el contrario, una manera de materializar y hacer patente a la vista de todos la gloria y el triunfo del personaje sagrado en cuestión, cuyas virtudes excepcionales relucían tanto o más que sus galas y complementos.

Con destino a la escultura tallada por Miguel de Zayas, los Hermanos de San Juan de Dios encargaron un fabuloso terno bordado en oro, compuesto de una túnica con mangas, una dalmática, unos manguitos y el cuello que, afortunadamente, aún se conserva. Su cronología puede situarse en torno a 1693, a tenor de los motivos decorativos y técnicas empleadas en su confección. Cada una de las piezas se halla recubierta de un tupido repertorio de inotivos ornamentales de extraordinaria ejecución y diseño, combinados con una singular fantasía y fluidez de acuerdo con las características peculiares de la prenda. La pieza más elaborada y suntuosa es la dalmática, de forma rectangular Y adaptada a la parte frontal de la imagen. El perímetro interno va recorrido de una greca de finos tallos de acanto, rematados en filamentos enroscados que unen pequeños cuernos de la abundancia con flores. Sobre la superficie del paño, un cartucho rematado por flameros sirve de arranque a frondosas ramificaciones vegetales. Su distribución evoca la propia del candelieri renacentista, si bien prestando mayor atención al movimiento, a la turgencia v al recargamiento de la composición. Sucesivos tallos de acantos, de los que penden rosarios de perlas, describen un sinuoso circuito secundado por otros tallos menores de capullos florales y ramas de laurel, Voluminosas cornucopias llenas de flores hinchadas de savia y óvalos con zarcillos acaracolados invaden las áreas intermedias. En los ejes de la dalmática el diseño se complica al dar cabida a varios elementos iconográficos de raigambre manierista: cabezas de querubín emergiendo de conchas o veneras y mascarones de seres quiméricos.

En la túnica, manguitos y cuello la decoración se dispone simétricamente. A diferencia de la dalmática, aquí se otorga un mayor protagonismo a motivos tales como piñas, rosetones y las mismas cornucopias, las cuales adquieren una enorme proporción en virtud de los gruesos rellenos empleados en su bordado a realce. La diversidad de puntos utilizados en la confección, empedrados o ladrillos y setillos entre otros, aquilata la valoración plástica final de un conjunto que ya anuncia las tendencias seguidas por esta arte suntuaria durante el siglo de la Ilustración.