Esta web utiliza cookies para obtener datos anónimos de acceso. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra política de cookies.

×

Juana La Loca ante el féretro de Felipe El Hermoso

Diputación de Málaga
La Institución
Patrimonio Histórico Artístico
Menú
Introducción
Edificios
Obras Artísticas
Obras Artísticas

La Diputación de Málaga, cuenta en su patrimonio con una gran colección de obras artísticas: pinturas, cartografía, esculturas y artes decorativas.
 

Pintura
Juana La Loca ante el féretro de Felipe El Hermoso

Datos generales

  • Autor: Federico Rodríguez y Domínguez Quintana
  • Fecha: 1.905
  • Materiales: Pintura al óleo sobre lienzo, marco madera dorada
  • Localización: Edificio Diputación de Málaga
  • Número de catálogo: 73

Descripción

Juana La Loca ante el féretro de Felipe El HermosoRodríguez Quintana nació en Madrid en 1876 y murió en Málaga en 1942, donde fue alumno y luego ingresó como docente en la Escuela de Artes y Oficios. Se le conoce principalmente como pintor de paisajes y de flores. Si un cuadro de historia del siglo XIX ha tenido la virtud de convertirse en clásico y modelo para sus contemporáneos, ese cuadro es el de Francisco Pradilla que representa a Juana la Loca ante el féretro de Felipe el Hermoso.

Esta obra es un ejemplo de copia contemporánea, ejecutada ajustandose al modelo, aunque el estilo es más encorsetado y la pincelada menos suelta que en el original, que se conserva en el Museo de Arte del Siglo XIX, en el Casón del Buen Retiro de Madrid.

Como es lógico, la iconografía se ajusta a la imaginada por Pradilla. El pintor evocó los desvaríos de la desdichada reina durante el macabro episodio del traslado del cuerpo de Felipe el Hermoso por tierras castellanas. La protagonista ocupa, por derecho propio, el centro del cuadro, absorta en la contemplación del ataúd grabado con el escudo imperial y flanqueado por fúnebres blandones. La tremenda soledad que acucia al personaje no sólo se transmite por su austera silueta enlutada, sino en los gestos de compasión y de cansancio que reflejan los rostros de las dueñas y cortesanos acompañantes. La sequedad del páramo, el gélido viento que agita despiadadamente las tocas de la reina y amenaza con apagar los cirios y el tenebroso cielo nublado acrecientan el carácter lóbrego de este suceso de la Historia de España.