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Die Senke von Mollina (Torca de Mollina), Mollina (Einzigartiger Ecken)

Diputación de Málaga

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Die Senke von Mollina (Torca de Mollina), Mollina (Einzigartiger Ecken)

Abrigo de los Porqueros, Cueva de los Órganos, Sima del Soldado, Cueva de la Gitanilla, Cueva de la Higuera, Cueva del Almirez… palabras evocadoras que disparan nuestra imaginación y hacen que la fantasía se apodere de la mente. Quizás algún bandolero tenía su otero aquí; ningún otro sitio para, en días claros, controlar las tierras de cinco provincias. Estamos en la Sierra de la Camorra, en Mollina, un magnífico enclave, de relieve suave y redondeado, cubierto de una espesa vegetación que esconde numerosas cavidades, testimonio de antiguas ocupaciones. Uno de los elementos más representativos es una torca de hundimiento o depresión circular con los bordes escarpados. La torca crea su propio microclima, sabedora de que los ancianos le confiaban a ella la seguridad del ganado. Desde el punto de vista geológico, una torca es una depresión circular con bordes escarpados en un terreno. Se diferencia de las hoyas en que si bien las dos son simas, la primera poseen paredes escarpadas muy abruptas mientras que las hoyas son más suaves y sin escarpes. Dentro del término municipal de Mollina se encuentra la Sierra de la Camorra, un enclave natural de primer orden y que tiene en los 780 metros de altura su punto más alto. Esta Sierra se extiende unos 8 kilómetros cuadrados, presentando un relieve redondeado y suave, cubierto por una espesa vegetación de matorral mediterráneo y monte bajo. Ello hace difícil localizar los emplazamientos de las distintas bocas de sus cavidades. En su zona baja se han realizado repoblamiento con pinos, y en sus campos imperan los cultivos de olivos y, últimamente, también los viñedos. Conformada por calizas y dolomías del Jurásico, la Sierra de la Camorra se enclava en la denominada Cordillera Bética, en sus zonas externas. Su situación es privilegiada ya que si subimos a su punto más alto podríamos contemplar cinco provincias: Cádiz, Córdoba, Granada, Málaga y Sevilla. Por supuesto, esto únicamente es posible en días de buena visibilidad. Precisamente por la abundante vegetación y la profusión faunística le hacen un territorio perfecto para el senderismo. A todo ello hay que sumar la existencia de varias cuevas (hasta un total de 32, de difícil acceso y en su mayoría privadas) de gran interés geológico y espeleológico como la del Almirez, de la Higuera, de la Rosa Chica, de los Órganos, de la Sima del Soldado, de la Sima de las Grajas o la del Abrigo de los Porqueros. La abundancia de cavidades ha dado lugar a que se preparen diferentes rutas de senderismo, catalogadas por colores en función de su distancia y dificultad. Así, hasta la cueva del Abrigo de los Porqueros lleva la denominada "Ruta Roja", de 6 kilómetros de distancia y dificultad alta. Más sencilla es la catalogada como "Ruta Verde" que discurre en derredor de la Cueva de la Gotera y lleva hasta la Sima del Gato o la Cueva de Salas. La "Ruta Azul" se extiende 2 kilómetros hasta la Cueva de la Araña, la Cueva de la Tinaja y El Corralón, una gran torca hundida con abundante vegetación y especial microclima. En estas oquedades, habitadas desde el Neolítico, se han encontrado restos arqueológicos en varias cavidades, como en las cuevas de Las Goteras o de la Higuera. así como las pinturas rupestres representando figuras humanas esquemáticas en la cueva del Abrigo de los Porqueros, que fueron estudiadas por el abate Breuil en 1915.