Diputación Provincial de Málaga. Area de Cultura y Educación. Calle Ollerías, s/n. 29012 Málaga. España

Centro Cultural Provincial
9 cuentos
José Julio Castro Torres
Centro Cultural Provincial. Ollerías, s/n. Málaga.
Viernes 25 abril 2003 - 12:00 horas.

Presentación del libro 9 cuentos, original de José Julio Castro Torres y prologado por Magdalena Álvarez, consejera de Economía y Hacienda de la Junta de Andalucía
José Julio Castro Torres
(Málaga, 20 julio 1909 – Buenos Aires, 23 noviembre 1968)
Hijo de Francisco Castro Martín, contable del Mercado de Abastos de Málaga y cesado por su ideología republicana, y de María Torres Mérida, tuvo tres hermanos: Ana, Francisco y Ceferino.
Se casó el 17 de noviembre de 1930 con Ana Bueno Navajas y tuvo dos hijos: Francisco y María Teresa.
Fueron sus amigos malagueños, también de ideología de izquierda, Rafael Armada, Isidoro Goycuría, Andrés Postigo, Vicente Andrade, Edilberto Benito Huget y los señores Dionisio y Avisbal.
Maestro Nacional, ejerce como interino en Benaque (Málaga) durante cuatro meses. En 1930 se traslada a Tineo (Oviedo) como maestro rural y pone en práctica el método de “Sesión doble”, que consistía en dar clases a los niños por la mañana y a los mayores por la tarde.
Desde 1928 perteneció a la FUE y se afilia a la FETE-UGT en 1932.
De 1933 a 1936 fue maestro titular de la Escuela Primaria de Algarrobo (Málaga). Fue entonces cuando se presentó a las oposiciones para la escuela de Málaga y ocupó el puesto durante siete meses hasta la entrada de las nuevas autoridades a Málaga, que fue separado definitivamente del cargo.
Hasta 1936 participa junto a Souvirón y Bernabé Fernández Canivel en la revista “Caracola”, de ideología republicana.
El 3 de agosto de 1937 fue condenado a reclusión perpetua por rebelión militar y recluido en el Penal de Málaga. Es en esta prisión donde escribió los cuentos y, con la ayuda de sus compañeros de encierro (Goikoaguirre, García Biénzobas, Edilberto Benito) los ilustraron i encuadernaron. En Málaga permaneció hasta el 14 de septiembre de 1938, fecha en que lo trasladan al Penal de Burgos.
El 25 de enero de 1940 se le conmuta la pena de reclusión perpetua por la de seis años y un día de prisión mayor. Permaneció en el Penal de Burgos hasta 1941; cumpliendo la condena impuesta el 25 de julio de 1943.
En 1948 finaliza los estudios de Medicina, iniciados en Granada.
En 1950 partió desde Cádiz rumbo a Argentina con nombre falso: en lugar de Castro, Sastre. Llegó a Buenos Aires el 15 de septiembre de 1950
Por testimonios orales se sabe que participó en Logias Masónicas en Málaga y Buenos Aires.
Entre los contactos conocidos que se recuerden están Alejandro Casona, escritor teatral; Francisco Ayala, escritor; Rafael Alberti, poeta; María Teresa León, Salvador Rueda, poeta.
Como escritor, durante su vida laboral en España realizó un ensayo de “Sesión doble” sobre la actividad desempeñada en Tineo (Oviedo); trabajo seleccionado en el Congreso de la “Revista de Pedagogía” y publicado en el número 122 de febrero de 1932.
Participó en el libro “Juicios críticos” sobre la obra de José Román, expuesta en la Real Academia de Bellas Artes. Publicado en Málaga en 1927.
En Argentina dirigió la revista “Cooperación libre”, dependiente de El Hogar Obrero (cooperativa socialista); publicó los libros “Hijos sanos, padres felices”; “Tratado de primeros auxilios”, “Citas famosas y frases célebres”; “Cómo divertirse todo e laño”; y “La edad del amor”.
Trabajó para las editoriales El Ateneo, Fabril Editora y Editorial Jackson.
Participó activamente como divulgador médico en diversos programas de televisión y radio de Buenos Aires.
Desde 1962 a 1964 trabajó en Washington para la Organización Mundial de la Salud en el Fondo de Erradicación de la Malaria.
Tradujo al castellano 32 libros del inglés, 2 del francés y 1 del alemán. Colaboró en el Centro Republicano Español de Buenos Aires, impartiendo clases y conferencias.
Falleció en Buenos Aires a los 59 años de edad.
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Prólogo
Lo que tienes en tus manos, lector, es mucho más que un libro de cuentos. Si pudiera contarnos su singladura, desde que nació en la mente y las manos de su autor hasta hoy obtendríamos un verdadero compendio de la historia de buena parte del Siglo XX.
Aunque lo que más nos conmueve hoy es el sencillo sentido original de su creación. Este libro fue el regalo de Navidad de un padre, preso en el penal de Burgos desde la Guerra Civil, por sus ideas políticas, a sus dos hijos pequeños, Francisco y María Teresa. Nuestra imaginación quiere pensar que estos cuentos debieron endulzar la angustiosa espera que los niños vivieron con su madre en Málaga, su ciudad, víctimas todos ellos de una ausencia tan injusta.
Con los ojos con los que hoy los contemplamos, ambos, autor y libro, son alegorías de unos valores a cuya difusión contribuirá, sin duda, esta preciosa edición que hoy ve la luz.
En primer lugar, la libertad, de la que se vio privado Julio, por razón de sus ideas republicanas y socialistas. Y la democracia, asolada por aquella feroz dictadura, inmisericorde con los vencidos en la cruel guerra civil.
Sólo es posible comprender cómo una obra tan delicada como esta pudo crearse en tales condiciones si reparamos en la solidaridad que la hizo posible. Solidaridad entre compañeros de presidio, que presentimos y deducimos de las palabras de Julio, cuando nos habla de quienes le ayudaron a elaborar esta pequeña joya.
En fin la resistencia y afán de superación de este malagueño que, una vez en libertad (la opresiva y escasa "libertad" de un ex preso político en la España de posguerra), fue capaz de rehacerse, estudiar medicina y exiliarse a la Argentina, donde por fin pudo vivir y expresarse libremente y donde obtuvo el reconocimiento personal y profesional a una trayectoria vital marcada por la coherencia de no abjurar nunca de unas ideas que pudieron costarle la vida, y de qué manera se la complicaron.
¿Imaginaría alguna vez Julio que estos cuentos retornarían a su tierra, en la maleta de sus hijos y nietos, cuando emigran a una España, ahora sí, democrática y razonablemente próspera?
Triste contraste con la realidad de hoy en la Argentina, donde hay niños que mueren de hambre. Ojalá que estos cuentos sirvan, también, para reavivar la ilusión en los niños argentinos, en estos tiempos tan difíciles para ese país, con la esperanza de que vuelva a ser pronto la tierra de paz y promisión que acogió con los brazos abiertos a tantos emigrantes andaluces y españoles como Julio Castro.
¡Qué razón tiene el tango!: "Siglo XX cambalache, problemático y febril".
Vivimos ya en el siglo siguiente y estos cuentos, al ser editados y difundidos adquieren nueva vida. Los niños que hoy los lean disfrutarán con la magia y el encanto de las imaginaciones infantiles. Pero no serán conscientes de lo diferentes que son sus vidas, de las de Francisco y María Teresa, aquellos dos hermanos a quienes originalmente iban dirigidos. Será un homenaje a Julio que los mayores les hagamos ver la suerte que tienen de vivir en un país libre. Gracias al triunfo de las ideas y los afanes que en tiempos tan difíciles supieron mantener hombres como Julio Castro.
Magdalena Álvarez.
Consejera de Economía y Hacienda de la Junta de Andalucía
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