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| Servicio Provincial de la Mujer. Sede |
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En el actual casco urbano de Málaga, a pesar de sus constantes transformaciones,
es posible aún rastrear su traza islámica. Hoy día sabemos, por distintos testimonios,
como la ciudad musulmana se desarrollaba intramuros de forma populosa, estando defendida
por una ancha muralla con un foso que era interrumpido a trechos por distintos cubos,
torreones y puertas.
El trazado de dicha muralla se puede seguir en el propio perfil
de la calle Carretería donde permanece, junto a nuestra Sede “El Palacio de Valdeflores”,
un pequeño fragmento “torre del recinto” recuperado al derribarse en 1987 un inmueble
contiguo.
En principio, la calle Carretería, que iba desde la Puerta de Buenaventura
hasta la Puerta Nueva, debe su origen a la urbanización cristiana del foso situado
al pié de la muralla. Posteriormente, esta larga calle adquiriría el nombre que ha
llegado a nosotros por su funcionalidad, ya que era el principal acceso a la ciudad
del tráfico de carretas que transportaban mercancías, al ser prohibida la entrada de
las mismas por otras arterías urbanas y debido a las molestias que causaban a la
población. Así pues, la vía que partía antiguamente desde la Puerta Nueva, era tránsito
obligado de cualquier mercadería que por tierra entraba a Málaga.
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| Servicio Provincial de la Mujer. Sede |
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Se urbanizó primero la acera derecha, pues la izquierda era ocupada por el foso
que se iría cubriendo, con escombros hasta convertirse en un muladar lleno de aguas
insanas de los arroyos, y teniendo que limpiarlo regularmente el Ayuntamiento, de
ahí que el cabildo de 31 de octubre de 1721 acordara ceder solares con la obligación
de limpiarlo todos los años. En consecuencia, a principios del s.XVIII, se dictó una
de disposición por las que se cedían solares a quienes quisieran labrar casa. Esta
favorable disposición hizo que algunas familias señeras se trasladaran a esa zona de
Carretería, convirtiéndose finalmente en una calle comercial en la que se establecerían
fábricas de tapices, sargas, terciopelos, y tiendas de droguería, perfumería, tabaco, etc.
Por lo que respecta al antiguo Palacio de Valdeflores, es obra de fines del s.XVIII,
siendo por aquel entonces una posada con cuadras de caballería y otros servicios de
hospedería. En sus orígenes perteneció a los propios marqueses de Valdeflores, hasta
que en 1895 la condesa de Albarede lo hereda y lo reforma convirtiéndolo en el palacio
actual. Posteriormente tendría diversos usos, incluido el de cárcel que instaló el Frente
Popular durante la Guerra Civil.
Con una anchura de 17,25 m., el edificio se levanta a través de bajo, entresuelo
y dos pisos, presentando un paramento enlucido, austera portada adintelada de mármol
blanco y pilastras cajeadas sobre pedestal con venera y campanillas colgantes en su
mitad superior. Sobre el mismo dintel, se abre un sencillo balcón central, del primer
piso, que es acompañado por otros balcones adintelados con embocadura en la parte
superior que imitan sillares de piedra y volada rejería. En el segundo piso se sitúan
igualmente balcones con rejería, también volada en eje con los vanos del primero.
Tanto en uno como en otro piso, se emplazan en el extremo distintos cierros o miradores,
rematándose el inmueble con cornisa y canal de desagüe que se sustenta con clavos
incrustados.
Al interior se accede por un zaguán con zócalo de mármol y rejería, cerrándose la
puerta sobre gradas frontales que permiten el paso al patio de planta cuadrada, aunque
poligonal en su alzado, donde se elevan columnas toscanas de mármol con molduras convexas
en la base y sobre plinto que sustenta en tres lados una arquería dieciochesca de medio
punto, y sobre ésta las galerías acristaladas de los pisos.
En el lado izquierdo del patio se abre la escalera con balaustrada clásica,
en mármol blanco, que da acceso a las dependencias superiores que aún conservan
algunos elementos originales como chimeneas e interesantes techos con pinturas
al óleo sobre lienzo de José Fernández de Alvarado, que datan de 1896, además
de otros espacios decorados con artísticos objetos como son los platos de
porcelana del mismo autor.
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